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Sonia y el factor Calderón

éxodo, Coqueteos marcelistas y el ingrato recuerdo

En el PAN como en el PRI
Filias y fobias, a especular
Sigue el turno de Carreras

L o más significativo del cierre de campaña de Sonia Mendoza fueron sus acompañantes de nivel nacional. Estuvo el presidente del comité panista, Gustavo Madero, como el protocolo impone, pero fuera de él los personajes de mayor relevancia pertenecen al equipo del ex ocupante de Los Pinos, Felipe Calderón: su esposa, Margarita Zavala Gómez del Campo (segundo apellido, muy recordado en estas fechas por el caso de impunidad familiar en el caso de la guardería ABC); su ex secretario de Hacienda al que hizo candidato a dirigir el blanquiazul (lo que perdió frente a Madero) y precandidato presidencial (que perdió frente a Josefina Vázquez Mota), y su ex director de la Casa de Moneda, el siempre buen financista de campañas y candidaturas, Marcelo de los Santos.

El marcado acento calderonista tiene especial interés para los aficionados a la especulación política en términos de filias y fobias entre grupos bien definidos. Según lo que hoy está a la vista, hay dos personajes a quienes no interesa nada, sino todo lo contrario, el crecimiento y fortalecimiento del calderonismo. Uno es Enrique Peña Nieto, quien ha sumado a su abanico de problemas el súbito activismo del michoacano que contra la tradición de retiro político de los ex ocupantes de la silla presidencial, decidió convertirse (con el uso de recursos públicos en cuanto a escoltas, viáticos, sueldo y prestaciones varias) en promotor de candidaturas en cuanto lugar ha podido. En ese trayecto, y al calor de las plazas públicas y las declaraciones periodísticas, Calderón ha hecho críticas abiertas al peñismo, sin que hasta ahora haya recibido los correctivos que históricamente han aplicado los poderosos en turno a sus antecesores (José López Portillo humilló a Luis Echeverría enviándolo de embajador a las Islas Fidji y Ernesto Zedillo encarceló al hermano incómodo de Carlos Salinas de Gortari).

Madero, por su parte, acaba de darle un portazo a Zavala Gómez del Campo, quien pretendía ser candidata a diputada federal por la aterciopelada vía plurinominal. Además, el chihuahuense sostiene un largo pleito a muerte política con Calderón, desde que éste, en la plenitud de su poder (parodiando sin altisonancias al filósofo veracruzano de la vulgaridad pragmática, Fidel Herrera), no pudo imponer al mencionado Ernesto Cordero como presidente nacional del PAN (lo había hecho con otros cercanos a él, César Nava y Germán Martínez), pues se le atravesó el citado Gustavo Madero. Tan recia ha sido la disputa entre Madero y Calderón que el difunto Juan Molinar Horcasitas reprochó públicamente al michoacano sus ánimos vengativos contra el chihuahuense.

Pues bien, ahora Peña Nieto y Madero tienen la posibilidad de manejar el factor Calderón por la vía potosina. El primero podría negociar con los maderistas los sitios donde el PRI apretará o aflojará, según los arreglos que se den en el tianguis electoral extraoficial. El segundo sabe que apenas pasando la elección tendrá a Margarita Zavala como aspirante explícita a dirigir el PAN, contra el delfín maderista, el joven queretano Ricardo Anaya. La mira de Zavala y su reactivado esposo Felipe es que la primera sea candidata a la Presidencia de la República en 2018.

Lo irónico del asunto es que el factor Calderón también está presente en el PRI, pues el candidato Juan Manuel Carreras es amigo personal del michoacano (lo que éste confirmó hace pocas semanas durante una visita a SLP), con quien compartió estudios en la Escuela Libre de Derecho y a quien sirvió como funcionario federal durante el sexenio 2006-2012. En un momento difícil de su vida política, combatido y obstruido en SLP por el grupo que dirigía el PRI estatal, con Adolfo Micalco a la cabeza, Carreras aceptó acompañar al candidato presidencial Felipe Calderón a un acto en la Plaza de los Fundadores y estar con él en el templete, en un gesto de indudable apoyo a un panista.

Falta ver, por cierto, el talante del cierre de campaña de Carreras y los acompañantes que tendrá. Hasta ahora, el perfil buscado por el ex secretario estatal de Educación ha sido bajo, rehuyendo la confrontación. Habrá de verse si esa postura le acarrea votos de potosinos deseosos de que no haya tanta belicosidad política o si, por el contrario, esa suerte de pasividad le es adversa ante el empuje de Sonia Mendoza que ayer, en su cierre de campaña, instaló su bandera presuntamente triunfante en el campo de batalla. Nada ni nadie nos va a detener, dijo la matehualense en algo más que una rutina de campaña.

JSL
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