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Temerosos inconformes

Jaime Nava Noriega

D e una u otra forma, en su mayoría, sigue siendo el dinero el único factor que mueve a los grupos sociales para protestar de maneras más o menos temerosas y no los principios, valores o derechos que se deberían estar exigiendo en la calle. El lunes apenas publicó este diario que la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado está reteniendo o retrasando el pago por concepto de “beca de manutención” a estudiantes.

Durante años quienes han tenido que padecer los beneficios de ser becario han denunciado el retraso en sus pagos, no es nuevo; sin embargo, tampoco debería ser normal o aceptable. Salvo la mejor opinión de quienes leen, las becas deben estar contempladas y presupuestadas, por lo menos, anualmente, entonces ¿qué explica el retraso de hasta cinco meses en el pago? Y, peor aún, ¿por qué, en algunos casos, se depositan diez de los doce meses que deberían otorgarse?

Para ser beneficiario de las intermitentes “becas de manutención” (conocidas antes como Pronabes) se requiere, según la convocatoria más reciente, “provenir de un hogar cuyo ingreso sea igual o menor a cuatro salarios mínimos per cápita mensuales, según la zona geográfica en que se encuentre el domicilio de residencia permanente del solicitante, para el Estado de San Luis Potosí es de $2,096.48 pesos por integrante de familia mensual”. Éste, entre otros requisitos de acuerdo con la licenciatura y el grado escolar, te hacen acreedor a una beca mensual cuyos montos oscilan entre 750 y mil pesos según el año que se curse.

Según las denuncias hechas, si en algunos casos se pagan únicamente diez de los doce meses de beca, los restantes mil 500 o dos mil pesos ¿dónde están? ¿cuánto dinero es? Eso no lo podremos saber con facilidad, menos todavía si, en parte, el responsable por la falta de pago es el gobernador electo, Juan Manuel Carreras, quien –dicho sea de paso– debería ser el primer interesado en aclarar el asunto, por lo menos para demostrar que hasta en el carácter se diferencia del gobernador saliente.

Lo cierto es que los más perjudicados son quienes cada vez tienen menos posibilidades de reproducir condiciones que les permitan materializar una vida buena, una vida digna. Lo he dicho en reiteradas ocasiones: la educación se está convirtiendo en un lujo al que pocos afortunados pueden acceder. Lo execrable es que familias de tres personas con ingresos menores de seis mil pesos mensuales deben pagar cuotas de inscripción que llegan a superar los diez mil pesos; es decir, una familia debe ahorrar dos o tres meses de sueldo para que uno de sus integrantes pueda convertirse en estudiante y aspirar a obtener una beca que aligere su paso por la universidad.

Si en este país avanzan a toda velocidad reformas que nos perjudican a todos cada vez en mayor medida se debe a que hemos decidido apostar por ser críticos y rechifladores de sillón y café mientras no se toque el –triste– interés económico que se ha convertido en la voz de la temerosa dignidad.

Caracteres al aire:

¡Que la UASLP baje los costos de posgrados y licenciaturas! #EducaciónParaTodos (192 días)

¡Ni un día más en el silencio, ni un día más sin Carmen Aristegui!

¡Pago puntual y completo de las becas a estudiantes!

@JaimeNavaN

Jaime Nava N.
Jaime Nava N.
Estudiante de maestría en Derechos Humanos por la UASLP. Activista en Amnistía Internacional.