Las desapariciones también en SLP
27 octubre, 2014
Tácticas
27 octubre, 2014

Tendencia: declaraciones y aclaraciones 

Óscar G. Chávez

A Omar Soto-Rodríguez, por su conciencia social y su apasionamiento a las genealogías.

L a capacidad de expresar de manera clara y sin vacilaciones las ideas que motivan a cualquier personaje que incursiona en la vida política a defender un ideal, es una de las características a punto de perecer dentro de las nuevas generaciones de políticos que surgen de las filas de cualquier partido.

Una gran cauda de ideólogos de diversas filiaciones políticas, surgidos durante el porfiriato y en los años posteriores a la revolución, tuvieron siempre como premisa la congruencia entre sus ideales y la lógica y brillante exposición de las mismas. Debemos considerar que es precisamente el uso del lenguaje como arma, el que posibilita el tambaleo de la dictadura de Porfirio Díaz y su posterior renuncia al encargo presidencial.

Entre los grupos ideológicos que mostró más férrea oposición al régimen porfirista, destaca el encabezado por los hermanos Flores Magón –Jesús, Ricardo y Enrique– quienes enarbolando los postulados del anarquismo, ensancharon el camino que a partir de 1910 se convertiría en el del descontento y la violencia.

Ciertamente, habrá quien lo señale, el magonismo no tuvo una cobertura de carácter nacional y se hizo notorio mediante intermitentes muestras de violencia, encaminadas a la desestabilización de las instituciones gubernamentales. En este contexto recordamos nombres como Cananea y Río Blanco, donde hallaron sus máximos ecos las exigencias de la clase obrera mexicana.

Un aspecto ideológico del magonismo vale ser analizado detenidamente: la ausencia total y el repudio a establecer vínculos con representantes de la clase media. Quizá pueda explicarse de una manera sencilla si consideramos que la consideraban sometida a la plutocracia y a las leyes emanadas de ésta.

Hermenegildo Enrique Flores Magón, el menor de los hermanos, luego de participar en la redacción del periódico El Hijo del Ahuizote; de colaborar en la redacción de los programas del Partido Liberal Mexicano y de convertirse en huésped asiduo de varias prisiones mexicanas y estadounidenses, por sus actividades como impulsor del anarquismo, refunda en los Estados Unidos el diario Regeneración, fundado en 1900 por sus hermanos.

Luego de una estadía en aquel país, regresa a México en 1923 y tras alejarse de los principales ideólogos del magonismo, se incorpora de una manera lenta a las filas del agrarismo; en 1933 participa en la fundación de la Confederación Nacional Campesina, en San Luis Potosí. Fallece el 28 de octubre de 1954, en la Ciudad de México.

Sesenta años han transcurrrido desde la muerte de Enrique Flores Magón, los idearios políticos tanto de él como de sus hermanos, han pasado a incorporarse a las largas propuestas de reivindicación social caídas en desuso; sin embargo sus hechos como hombres de acción, en defensa de sus ideales, quedan consignados dentro de diversas corrientes sociales identificadas con la reivindicación de los sectores populares.

El día de ayer aparecen en La Jornada San Luis, las declaraciones de la directora del Instituto de las Mujeres del Estado, Andrea Saldaña Rivera, quien argumenta de una manera fundamentada y congruente el rechazo, prácticamente general, que manifiesta la sociedad potosina sobre el tema del aborto. Señala de manera categórica que la sociedad es la que está obligada a tomar conciencia sobre el tema, para con posterioridad debatirlo.

Desafortunadamente debemos considerar que en la mayoría de las ocasiones el debate se da entre unos cuantos, concretamente al interior del Congreso del Estado, donde lejos de guiarse por consideraciones científicas, acaban refugiándose en una retórica engolada encaminada en preservar los valores morales de esta sociedad.

Muestra de ello son las torpes declaraciones del diputado Miguel Maza, presidente de la Comisión de Derechos Humanos, Equidad y Género, quien señaló que en este momento el tema del aborto no está dentro de las tendencias contempladas para discutirse dentro del recinto legislativo. Estos comentarios sólo evidencian –una vez más– que el fuerte del legislador panista no son estos temas, ni muchos otros; ya que lejos de presentar explicaciones sólidas se refugia en el lugar común de los principios y las costumbres.

Todavía quedan en la memoria de algunos, las percepciones formuladas en enero de 2014 frente al caso de Esperanza Reyes, la mujer que fue a la cárcel por pagar con un billete falso de cien pesos. Declaraciones que después tuvo que enmendar mediante una carta aclaratoria dirigida a diferentes medios de comunicación. Es posible pasar por alto las mismas, y si nos atenemos a la mencionada nota aclaratoria, consideremos que fue una mala interpretación de los periodistas; sin embargo es una muestra más de lo limitado y confuso que es, lo que Fulbright denomina, su instinto de competición.

Evidentemente, el legislador, no cuenta con asesores que lo inviten a la mesura en sus comentarios, ya que en el afán de aparecer como un gran todólogo en lo concerniente a temas de interés público, incurre con frecuencia en una gran cantidad de dislates que hacen ver a sus electores, el tremendo error en el que incurrieron al otorgarle su voto.

Sus anteriores percepciones, viene a complementarlas con la aseveración de ser un hombre que cuenta con la suficiente experiencia dentro de la administración municipal, para contender por la titularidad de ella. Un poco de humildad no le vendría mal, y podría considerar verse en el reflejo del actual alcalde, a quien su paso por la rectoría de la Universidad nada ha ayudado para desempeñarse acertadamente en su actual encargo.

Definitivamente no son personajes en los que las ideas fluyan de una manera inteligente, sino impulsadas por un afán protagónico que los proyecte como los candidatos idóneos para ocupar el siguiente cargo que han puesto en su mira. Egolatría política y voracidad presupuestívora es lo que los ha caracterizado hasta ahora; no sé de alguna ley que cuente con la aprobación general de la ciudadanía.

Para el caso de Miguel Maza –al igual que para muchos otros legisladores– aplica la frase acuñada por Salvador de Pinal Icaza Enríquez, “unos tienden a subir, y otros suben a tender”, y es claro si que Maza no sube en calidad, tampoco lo hará en popularidad; ciertamente sólo logra hacer notar su poco conocimiento y dominio sobre algunos temas, y hace notorio lo que es de dominio común entre la clase política potosina: la ausencia de inteligencia en sus comentarios; que sin lugar a duda los harían aterrizan, si se le hiciera ver: que él, por ahora, no es tendencia.

#RescatemosPuebla151

JSL
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