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Todo, menos la indiferencia o la resignación

Ignacio Betancourt

S ea por dios y venga más, dice el masoquista enunciado católico de quienes acostumbran a poner la otra mejilla ante las cotidianas agresiones, especialmente las del poder político-económico cuando de manera brutal se apropia del país y de los paisanos. Extraña realidad el que algo tan amplio como una república, se vuelva propiedad de un pequeño grupo de asesinos y ladrones quienes aún tienen el cinismo de construir leyes para legalizar sus latrocinios y castigar a quien no acepte ser cómplice (o víctima) de sus infamias.

Pero también existe el saber popular advirtiendo socarrón: No hay mal que dure cien años, ni pendejo que los aguante. Aunque las urgencias de cambio ya están a punto de ser rebasadas por el siglo, todo parece indicar que se acerca la hora. Si tomamos en cuenta los cada vez más burdos desatinos de quienes suponen gobernar y el creciente hartazgo ciudadano y las condiciones mundiales para una nueva era y el antecedente histórico de que ningún pueblo se suicida (seguir como estamos es una implícita forma de suicidio) y la necesidad de todos los niños y los jóvenes mexicanos de comenzar a construir un porvenir diferente a lo que hoy se padece, el cambio resultará cada día más inevitable. Qué características tendrá y cómo concretarlo es el desafío para todos.

Por lo pronto, en todas las instancias imaginables se puede incidir para su transformación, de todas las maneras posibles se debería actuar, no existe una sola receta, que cada quien desde sus particulares posibilidades decida el cómo hacerlo, a estas alturas del derrumbe social y cultural que violenta al país cualquier intento resulta indispensable. Todo, menos la indiferencia o la resignación que tanto aprecian los más siniestros.

Pasando al tema del reglamento para la Ley de Cultura del Estado, el mismo que la Secult en complicidad con el gobernador impuso el pasado diciembre merece un comentario matizado: si bien indigna la ilegal manera como fue instituido no puede dejar de reconocerse la importancia del sostenido reclamo (jurídico y con movilizaciones) que durante casi dos años realizó el Colectivo “Es hora de hacernos agua” (sociedad civil) insistiendo en la omisión de casi seis años por parte de la Secult y del gobernador en turno (Marcelo y luego Toranzo); finalmente tuvieron que subsanar su inexistencia aunque flagrantemente hayan excluido cualquier opinión ciudadana, pronto se sabrá quiénes lo implementaron y con qué representatividad. En torno a tal atropello existen diversas opciones, lo primero serán algunas preguntas inferidas del mañoso reglamento: Según el artículo cuarto fracción segunda del mamotreto impuesto ¿Cuándo va a ordenar el gobernador a la Secult dé a conocer el Programa Sectorial de Cultura? (ya estamos a la mitad del segundo mes del año y no aparece); en cuanto al artículo quinto fracción octava ¿cuándo va a informar la Secult de la propuesta anual de presupuesto alineada a los ejes y sectores del Plan Estatal de Desarrollo? y en ese mismo artículo fracción décimo primera ¿cuándo se va a instalar la Comisión Estatal de Consejos Ciudadanos para el Desarrollo de Cultura Municipal (a efecto de fomentar la descentralización y la incorporación de la ciudadanía según dispone el reglamento, o lo habrán impuesto sólo para violarlo)? Para iniciar van estas tres específicas preguntas ¿las responderán o seguirán delinquiendo contra los más elementales derechos de la ciudadanía? en torno a tales demandas cualquier persona puede sumarse, no se requiere de líderes iluminados para tal empeño, mejor si cada ciudadano es su propio líder en tales menesteres; simplemente habrá que estar atentos a las reacciones de la cínica burocracia estatal, algunos ya se van pero otros ansían perpetuarse, por el  momento bastará con observarlos y preguntar.

Van avanzando los preparativos para el ciclo de mesas redondas que bajo la denominación general de Votar o no votar ¿por qué y para qué? prepara el Colectivo de Colectivos del Centro Cultural Mariano Jiménez con la participación de especialistas locales y nacionales,  la lista de participantes es variada y sobre todo diversa pues principalmente se trata de aportar argumentos para una decisión más informada por parte de los ciudadanos, y de ninguna manera insistir en el predominio de una única posición. ¿A quién beneficia el no votar? ¿Cómo construir un  nuevo constituyente? ¿Es verosímil una huelga general?

La primera mesa se llevará a cabo el próximo sábado 7 de marzo a las doce del día en el Centro Cultural Mariano Jiménez (5 de mayo 610 Centro), los nombres de los participantes se darán a conocer próximamente, se planea la realización de tres mesas (marzo, abril y mayo) sin inclusión de partidos pero sí de personas independientes. Los colectivos del Mariano (artistas y académicos) saben que la reflexión pública de temas sociales es una necesidad de la propia colectividad, pues en la medida en que el ciudadano sea capaz de entender los procesos que obstaculizan o propician las transformaciones más necesarias se estará abonando el terreno para el cambio y la mejoría de millones de mexicanos.

Mejor interesarse por todo, la casa donde uno habita no es el mundo, ni el barrio, ni la escuela, ni el grupo social, mejor interesarse por todo para no equivocarnos en la caracterización de nuestro presente, suponer los intereses personales como lo universal sólo es propio de políticos idiotas o de criminales impunes que confunden el mundo con su ilusorio poder. Si quienes deciden a nombre de millones son ignorantes, el conocimiento (no necesariamente académico) debería ser una prioridad colectiva.

Del poeta brasileño Carlos Marighella (1911-1969) su poema titulado Rondó de la libertad: Es preciso no tener miedo,/ es necesario el coraje de hablar.// Hay quienes tienen vocación de esclavos,/ pero hay esclavos que se alzan contra la esclavitud.// No permanecer de rodillas,/ que no es cuerdo renunciar a ser libre./ Los esclavos por vocación también/ deben ser obligados a ser libres/ cuando se rompan las cadenas.// Es preciso no tener miedo,/ es necesario el coraje de hablar.// El hombre debe ser libre…/ ante ningún obstáculo se detiene el amor,/ puede existir aun cuando no se es libre/ y mientras tanto él es en sí mismo/ la más alta expresión de lo que hay de más libre/ entre todas las gamas del sentimiento humano.// Es preciso no tener miedo,/ es necesario el coraje de hablar.