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Tras 104 años, nada ha cambiado

Ignacio Betancourt

A hora, jueves 20 de noviembre que escribo mi colaboración semanal para La Jornada San Luis (que es leída este viernes), reviso documentos relacionados con el movimiento revolucionario mexicano que inició hace 104 años y me doy cuenta que respecto a la opresión del ciudadano casi nada ha cambiado y que tales documentos podrían perfectamente haberse redactado hoy. En la columna de este día transcribiré algunos fragmentos del famoso Plan de San Luis Potosí, publicado por Francisco I. Madero en la ciudad de San Antonio, Texas, el 5 de octubre de 1910 (a donde huyó luego de escapar de la cárcel en la capital potosina); al añadir entre paréntesis el nombre del actual presidente de México adelante del nombre del presidente de aquel año podrá constatarse la sorprendente similitud. Va para no olvidar que vivos se los llevaron y vivos los queremos:
Los pueblos en su esfuerzo constante porque triunfen los ideales de libertad y justicia, se ven precisados en determinados momentos históricos a realizar los mayores sacrificios.
Nuestra querida patria ha llegado a uno de esos momentos: una tiranía que los mexicanos no estábamos acostumbrados a sufrir, desde que conquistamos nuestra independencia, nos oprime de tal manera, que ha llegado a hacerse intolerable. En cambio de esa tiranía se nos ofrece la paz, pero es una paz vergonzosa para el pueblo mexicano, porque no tiene por base el derecho, sino la fuerza; porque no tiene por objeto el engrandecimiento y prosperidad de la patria, sino enriquecer a un pequeño grupo que, abusando de su influencia, ha convertido los puestos públicos en fuente de beneficios exclusivamente personales, explotando sin escrúpulos las concesiones y contratos lucrativos.
Tanto el Poder Legislativo como el Judicial están completamente supeditados al Ejecutivo; la división de los Poderes, la soberanía de los estados, la libertad de los ayuntamientos y los derechos del ciudadano sólo existen escritos en nuestra Carta Magna; pero de hecho, en México casi puede decirse que reina constantemente la ley marcial; la justicia, en vez de impartir su protección al débil, sólo sirve para legalizar los despojos que comete el fuerte; los jueces en vez de ser los representantes de la justicia, son agentes del ejecutivo, cuyos intereses sirven fielmente; las cámaras de la Unión no tienen otra voluntad que la del dictador; los gobernantes de los estados son designados por él y ellos a su vez designan e imponen de igual manera las autoridades municipales.
Hace muchos años que se siente en toda la República profundo malestar, debido a tal régimen de gobierno; pero el general Díaz (el licenciado Enrique Peña Nieto), con gran astucia y perseverancia, había logrado aniquilar todos los elementos independientes, de manera que no era posible organizar ninguna clase de movimiento para quitarle el poder de que tan mal uso hacía.(…) como es necesario que el nuevo gobierno dimanado del último fraude no pueda recibir ya el poder, o por lo menos se encuentre con la mayor parte de la población protestando con las armas en la mano, contra esa usurpación, he designado el domingo 20 del entrante noviembre para que de las seis de la tarde en adelante, en todas las poblaciones de la República se levanten en armas bajo el siguiente PLAN:
1º. Se declaran nulas las elecciones para presidente y vicepresidente de la República, magistrados a la Suprema Corte de la Nación y diputados y senadores, celebradas en junio y julio del corriente año.
2º. Se desconoce al actual gobierno del general Díaz (licenciado Enrique Peña Nieto), así como a todas las autoridades cuyo poder debe dimanar del voto popular, por no haber sido electas por el pueblo.
3º. Para evitar hasta donde sea posible los trastornos inherentes a todo movimiento revolucionario, se declaran vigentes, todas las leyes promulgadas por la presente administración y sus reglamentos respectivos, a excepción de aquellas que manifiestamente se hallen en pugna con los principios proclamados por este Plan (…)
9º. Las autoridades que opongan resistencia a la realización de este Plan serán reducidas a prisión para que se les juzgue por los tribunales de la República cuando la Revolución haya terminado. Tan pronto como cada ciudad o pueblo recobre su libertad, se reconocerá como autoridad legítima provisional al principal jefe de las armas. Una de las principales medidas del gobierno provisional será poner en libertad a todos los presos políticos. (…)
Conciudadanos: Si os convoco para que toméis las armas y derroquéis al gobierno del general Díaz (licenciado Enrique Peña Nieto), no es solamente por el atentado que cometió durante las últimas elecciones, sino para salvar a la patria del porvenir sombrío que le espera continuando bajo su dictadura y bajo el gobierno de la nefanda oligarquía científica, que sin escrúpulo y a gran prisa están absorbiendo y dilapidando los recursos nacionales, y si permitimos que continúe en el poder, en un plazo muy breve habrán completado su obra. (…)
Si en el ánimo del general Díaz (licenciado Enrique Peña Nieto) hubiesen pesado más los intereses de la patria que los sórdidos intereses de él y de sus consejeros, hubiera evitado esta Revolución, haciendo algunas concesiones al pueblo; pero ya no lo hizo… ¡tanto mejor!, el cambio será más rápido y más radical, pues el pueblo mexicano, en vez de lamentarse como un cobarde, aceptará como un valiente el reto, y ya que el general Díaz (licenciado Enrique Peña Nieto) pretende apoyarse en la fuerza bruta para imponerle un yugo ignominioso, el pueblo recurrirá a esa misma fuerza para sacudirse ese yugo, para arrojar a ese hombre funesto del poder y para reconquistar su libertad.
San Luis Potosí, octubre 5 de 1910. Francisco I. Madero