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Tres nudos en tres tiempos

Federico Anaya-Gallardo

Araceli Burguete Cal y Mayor, prestigiada académica del CIESAS Sureste, ha convocado a defender el derecho del pueblo tzeltal de Oxchuc, Chiapas, a gobernarse de acuerdo a sus propias normas y a elegir a sus autoridades de acuerdo a sus usos y costumbres. No es algo nuevo ni radical. Se inscribe en la demanda de los neozapatistas desde 1994. Desde 1995 decenas de municipios en Oaxaca ejercen ese derecho bajo la constitución y las leyes estaduales. El poder judicial federal reconoció el mismo derecho a Cherán en Michoacán y a Ayutla de los Libres en Guerrero, pese a que en esos estados no haya leyes que lo regulen. El derecho ya está previsto en la carta magna federal. Aparte, son derechos humanos colectivos protegidos por tratados internacionales. En concreto: acaba de cumplirse un año de que el pueblo oxchuquero ganó una sentencia que buscaba proteger esos derechos ante el tribunal electoral estatal, pero resulta que las autoridades chiapanecas no han cumplido esa sentencia.
(https://www.chiapasparalelo.com/opinion/2018/07/a-un-ano-oxchuc-sin-cumplir-sentencia-del-tribunal-electoral/)

Trataré de exponer la importancia del Caso Oxchuc en tres tiempos que nos muestran tres nudos de contradicciones. Oxchuc significa 3 nudos. Es uno de los municipios tzeltales más antiguos de la región de Los Altos de Chiapas. Uno de los tres poblados ancestrales de las tierras frías en lo que era llamado “Montañas Zendales” durante la era colonial (los otros son Huixtán y Tenejapa). Hoy día, a las oxchuqueras se les reconoce de inmediato por un largo huipil blanco con líneas rojas verticales bordadas. Pero hasta este “pintoresco” detalle tiene parte en la enredada historia que aquí resumo.

Huipil tradicional de Oxchuquera. Disponible en la www gracias a Fomento Cultural Banamex.

Juan Pedro Viqueira nos informa que en 1595 el municipio tenía 169 tributarios (es decir padres de familia obligados a prestar servicios o entregar bienes a la corona española). Setenta años más tarde, en 1666, los censos reportaron 495. Es decir, Oxchuc había triplicado su población en menos de un siglo. Ayudó a los oxchuqueros que los blancos (kashlanes) de Ciudad Real (hoy San Cristóbal Las Casas) no se ocupasen mucho de su región. Pero a partir de “la década de 1670… españoles, mestizos y mulatos pusieron la vista sobre las Montañas Zendales y sobre su crecida población india”. El aislamiento trajo prosperidad, pero esta rompió aquél. Peor: “los indios habían logrado constituir algunas pequeñas reservas en dinero y en ganado, a través de sus cofradías y de sus cajas de comunidad” lo que trajo aún más atención de la autoridad. La voracidad de los blancos acabó con esas reservas en pocas décadas. Viqueira encontró en el Archivo General de Indias una carta firmada en 1676 por un José de Solar, alcalde ordinario de Ciudad Real, a su obispo. En ella se explicaba que los indios de Zendales no quieren sembrar ni beneficiar sus tierras porque saben que si lo hacen, los frutos que obtienen atraerán a las autoridades. En la última parte del siglo XVII los tzeltales olvidaron “o se habían visto compelidos a olvidar”, esta regla. Esta explotación sistemática de pueblos antes ignorados fue el antecedente inmediato de la gran rebelión indígena de 1712 –en la cual el pueblo completo de Oxchuc se sumó a María Candelaria, la vidente de Cancuc. (La visión general sobre esta rebelión en Viqueira, Indios rebeldes e idólatras, Ciesas, 1997.)

La rebelión de 1712 fue duramente reprimida –aunque en la memoria popular quedó registrada la reveladora experiencia de las victorias iniciales de los insurgentes. Problema: en la lucha de clases ambas partes aprenden y los blancos también se aleccionaron. De 1712 hasta el 1900 su principal preocupación fue no dejar que los indígenas “escaparan” a los bosques y se organizaran solos. En la era porfiriana los kashlanes habían convertido las viejas Montañas Zendales en una verdadera “granja de humanos”. El principal “producto” de los municipios de lo que ahora se llamaba “Los Altos” eran peones temporaleros que los empresarios blancos de San Cristóbal enganchaban para trabajar en las fincas cafetaleras del Soconusco y las selvas de oriente y norte. Atrapadas en un encasillamiento doble (en Los Altos se “adelantaban” salarios para endeudar a la familia, en las fincas se “prestaba” a cuenta de salarios para que el peón comiese), las comunidades no parecían tener escapatoria. Como última resistencia, esas comunidades se aferraron a su identidad cultural, creando un elaboradísimo sistema ritual. En esa época los trajes tradicionales se volvieron signos de orgullosa identidad. (El mejor retrato de esta era lo hace Robert Wasserstorm en Clase y Sociedad en el Centro de Chiapas, Berkeley/FCE, 1983.)

Resumen del primer tiempo y del primer nudo. Se forja una identidad conservadora alrededor de la identidad india en la cual subyace el recuerdo de las fulgurantes victorias de los rebeldes de dos siglos antes: en la versión tzeltal de aquella guerra, un mítico jovencito tzeltal, llamado Juan Sol, vence a los españoles.

Hemos repetido mil veces que la Revolución Mexicana no llegó a Chiapas. B. Traven estaría en desacuerdo (véase su Tierra de Primavera, Conaculta, 1996). Para 1940, esa revolución había expropiado las fincas alemanas y estadunidenses en el sur del estado (Soconusco) y al norte, en la región Chol. El nuevo arreglo no destruyó la finca capitalista de exportación, pero la modernizó. Los ejidatarios que recibieron tierras se volvieron los proveedores de café-cereza para los antiguos hacendados que se especializaron en procesarlo en los beneficios húmedos y secos que el cardenismo les permitió conservar (en pequeñas propiedades al centro de la antigua hacienda). La aparición de ejidatarios cultivadores de cafetos eliminó paulatinamente la necesidad de mano de obra proveniente de Los Altos. Al mismo tiempo, por no dejar de ser progresista, el indigenismo aseguró a las comunidades alteñas el cuadro básico de vacunación. El exceso de población presionaba a una reforma agraria que los kashlanes de San Cristóbal no permitieron en su región.

Paradoja histórica, la presión se eliminó permitiendo lo antes prohibido: el “escape” indígena a las selvas del oriente del estado. Desde este dejar hacer inicial (“vayan a los terrenos nacionales”), la colonización de Lacandonia fue esencialmente espontánea. A fines de los 1930’s había iniciado. Los colonos tzotziles, tzeltales, tojolabales y choles se interpretaron a sí mismos como el Pueblo de Israel vagando en el desierto. (Lacandonia se llamaba a principios del siglo XX “desierto de la soledad”, véase Jan de Vos: Una tierra para sembrar sueños, FCE, 2002.) Su aventura duró décadas y su éxito fue deslumbrante. Sin apoyo del Estado posrevolucionario construyeron un país nuevo, un Nuevo Pueblo, en Las Cañadas. Al final del proceso, en los 1980’s, ya no eran como los pobres seguidores de Moisés. Se parecían más, y se interpretaban mejor, como los jóvenes conquistadores que acompañaban a José al entrar a Canáan. Tenían un ejército, se llamaban a sí mismos zapatistas.

Resumen del segundo tiempo, del segundo nudo. Se forja una identidad liberadora, primero en el éxodo de la colonización y luego en la aventura de la organización económica, política y militar. Ya no hay un mítico Juan Sol que vence a los españoles fuera del tiempo. Ahora hay un EZLN que humilla en 1994 a los kashlanes neoliberales en el año mismo en que inauguraban el TLCAN… y que desde entonces ha creado decenas de autonomías.

¿Y qué pasó con Oxchuc en el asombroso medio siglo del surgimiento neozapatista? Ese municipio, al igual que sus vecinos, fue origen de la gran ola colonizadora en la selva. En este éxodo maya nunca hubo cortes o quiebres definitivos entre comunidades-madre (en Los Altos) y las comunidades-hija (en Las Cañadas). En los 1970’s, por ejemplo, los éxitos de los chamulas (tzotziles) en la selva de Las Margaritas convenció a muchos alteños de emprender sus propias aventuras colonizadoras. Similares procesos ocurrían en todos los municipios de tierra fría. El ejemplo de las organizaciones económicas, políticas y militares en las nuevas regiones inspiró la movilización en las comunidades originarias. Desde al menos 1973, las comunidades de Los Altos estaban en ebullición. Finalmente ocurrió la reforma agraria en ellas. En muchos municipios se expulsó a los kashlanes. Aunque también se expulsaba a indígenas cuando estos se oponían a los caciques aliados del PRI, en otra vuelta del diálogo inter-regional que describo, la Rebelión de 1994, cuyos contingentes más grandes eran de Lacandonia, permitió en Los Altos el retorno de cientos de desplazados chamulas a sus tierras ancestrales. La agencia indígena del neozapatismo reforzó el orgullo étnico que en los siglos anteriores había sido sólo un acto de resistencia. Paradoja identitaria. El triunfo neozapatista ocurre en los bosques cálidos de Lacandonia pero el símbolo del movimiento es el miliciano indígena envuelto en un chuj de lana tradicional… no el insurgente con moderna camisola café.

A fines de 1994 el neozapatismo trae a Los Altos la noción de los municipios autónomos rebeldes zapatistas (MAREZ). La idea de autonomías indias estaba ya presente, pero la fuerza de la propuesta neozapatista provenía de que, en Lacandonia, los nuevos ayuntamientos habían surgido ex-nihilo y se presentaban como formaciones estatales completas (y armadas) mientras que en Los Altos las autoridades indias siempre habían debido negociar su existencia y jurisdicción con las instituciones kashlanas (primero el secretario blanco, luego el INI, más adelante el PRI). A partir de 1995, en las tierras ancestrales, los MAREZ se contrapusieron con los municipios constitucionales. Entre los tzotziles, el viejo ayuntamiento de San Pedro Chenalhó se encontró confrontado con el zapatista de Polhó. En Tumbalá, los choles progobiernistas se quedan con la vieja cabecera mientras los zapatistas crean una nueva en Chulakjó Ixtiejá. Entre los choles de las tierras bajas del norte, los priístas paramilitarizados de Paz y Justicia hacen cabecera en El Limar (un poblado con aspiración municipal desde hacía tiempo) mientras los zapatistas se organizan en una red de comunidades que desconocen a ese nuevo centro rector.

¿Y Oxchuc? El territorio del municipio constitucional puede dividirse en tres regiones, Oxchuc-cabecera (tierra fría), Pashtontikja’ (tierra templada), y El Corralito (tierra caliente). (Irma Gómez Sántiz, La Organización territorial por linajes en Oxchuc, Chiapas, Ecosur, 2011.) La primera y la última regiones están conectadas desde los años 1970’s por la carretera San Cristóbal-Ocosingo. Viajando de poniente a oriente Oxchuc-cabecera está después de Huixtán-cabecera y antes del Crucero Cuxuljá (adonde entronca la carretera a Altamirano). Al norte de Crucero Cuxuljá se ubica Moisés Gandhi, población que ya es parte del municipio constitucional de Ocosingo, pero que hoy también es la cabecera del MAREZ “Ernesto Che Guevara”. Un poco más adelante, al oriente, está la cabecera del MAREZ “1º de Enero”, en el muy antiguo poblado de Sibacá. Al nororiente de Oxchuc se encuentra también el MAREZ “Olga Isabel” cuyo territorio incluye poblaciones de Chilón y Sitalá. Al sudoriente de Cuxuljá y Moisés Gandhi, en la cañada del río Tzaconejá y en el municipio constitucional de Altamirano florece el gran MAREZ “17 de Noviembre” en cuya cabecera, Morelia, se encuentra una de las Juntas de Buen Gobierno (JBG, gobierno regional zapatista con jurisdicción sobre varios marez). Otra JBG se encuentra en la siguiente cañada al oriente, ya en el municipio constitucional de Ocosingo, en el poblado La Garrucha, que es también cabecera del MAREZ “Francisco Gómez”, sobre la cañada del Río Patihuitz. En resumen, Oxchuc es vecino de una región grande y compleja que ha vivido, en los últimos 20 años, un complejo proceso de auto-organización político-territorial.

De acuerdo a la proclama neozapatista de noviembre de 1994 en territorios de Oxchuc y Cancuc se organizaría el MAREZ “Lucio Cabañas”. Sin embargo, hay que decir que los oxchuqueros destacaron más en el polo político contrario. Bajo el segundo gobernador interino del sexenio 1994-2000, el nefasto Roberto Albores Guillén, surgió en esta región un movimiento indígena revolucionario antizapatista (MIRA). Uno de sus líderes era Norberto Sántiz López, quien logró ser diputado federal por el PRI en julio de 1997. En 1998 tres representantes de la asociación civil tzeltal “Organización Social Tres Nudos, A.C.” denunciaron ante la Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos (CCIODH) que Sántiz López y otro diputado priísta (Alonso López Gómez) eran instigadores del grupo armado, y que ofrecían sus contactos con el gobierno estatal y federal para asegurar impunidad a los ayuntamientos oficialistas. Sin embargo, “Tres Nudos” no estaba alineada con los MAREZ zapatistas, sino en alianza con el PRD. Juntos tomaron el ayuntamiento en 1997 y 1998 y lograron que la legislatura nombrase un concejo municipal con seis regidores del PRI y cuatro del PRD. A fines de 1998, sin embargo, Tres Nudos se quejaba que tanto priístas como perredistas ignoraban las decisiones de las asambleas comunitarias. La situación mejoró un poco cuando en 2000 ganó la gubernatura Pablo Salazar Mendiguchía al frente de una coalición de “todos contra el PRI”. (El PRI no ha vuelto a ganar Chiapas: en 2006 ganó el PRD con un ex priísta como candidato, Juan Sabines; en 2012 ganó el PVEM con otro ex priísta como candidato, Manuel Velasco Coello.)

Del MAREZ “Lucio Cabañas” he encontrado pocos reportes. El 30 de octubre de 2001 –casi un año después de la llegada del gobernador Salazar– ese ayuntamiento zapatista se une a otros seis para denunciar que la ORCAO y la COAO, organizaciones perredistas que apoyaban al gobernador Salazar, habían destruido una tienda comunitaria en Moisés Gandhi. Este conflicto indica que, al oriente de Oxchuc, la alianza virtual entre perredistas y zapatistas en contra del priísmo paramilitar (1994-2000) se había roto.
(http://www.jornada.com.mx/2001/10/30/028n1pol.html)

Es precisamente en este periodo en el que Norberto Sántiz López, pese a su conexión paramilitar, se vuelve el hombre más poderoso de Oxchuc. Bajo la bandera del PRI ganó cuatro elecciones municipales: 2002 (él), 2005 (a través de su mujer, María Sánchez Gómez), 2012 (él) y 2015 (María Sánchez Gómez). Hay que aclarar que en 2015, casi a mitad del proceso electoral, la pareja Sántiz López/Sánchez Gómez abandonó el PRI y se afiliaron al PVEM (el partido del aún hoy gobernador). Esto causó tal escándalo en el municipio que un movimiento general, que al parecer incluía a las bases populares priístas traicionadas, impidió que Sánchez Gómez asumiera el cargo. Desde entonces, los opositores de Norberto y María han controlado la cabecera municipal y exigen que se restablezcan los usos y costumbres como método para elegir al ayuntamiento. Se han organizado alrededor de la Comisión Permanente por la Paz y Justicia del Municipio de Oxchuc (CPPJMO).

Resumen del tercer tiempo, del tercer nudo. El 21 de julio de 2017 la JBG zapatista de La Garrucha desautorizó a los líderes de la CPPJMO porque, en su opinión, “quieren que el mal gobierno les autorice dinero y los reconozca en el poder”. (https://www.elsiglodedurango.com.mx/noticia/777119.ezln-se-deslinda-del-movimiento-pacifista-de-oxchuc.html) El 24 de enero de 2018 el abogado de la CPPJMO y otras personas 16 personas resultaron heridas en una agresión a balazos perpetrada por un grupo armado que se opone al movimiento por la autonomía y por una elección por usos y costumbres –y que probablemente sea un eco del MIRA de Norberto Sántiz López. (https://m.aristeguinoticias.com/2501/mexico/grupo-armado-ataca-a-lider-comunitario-de-oxchuc-chiapas-video/) El 25 enero de 2018 la JBG zapatista de La Garrucha denunció que los bloqueos carreteros que organizaba en Oxchuc la CPPJMO afectaban “a los de abajo bloqueándoles el camino para ir a su trabajo y transportar sus enfermos” (la vieja carretera conecta ahora, a partir de Ocosingo, con Las Cañadas). (https://muralchiapas.com/noticias/estatal/14722-se-deslinda-ezln-de-acciones-en-oxchuc-y-denuncia-ataque-a-sus-bases) Así, mientras una parte de los zapatistas les condena, las organizaciones civiles y los centros académicos progresistas, como el FrayBa (de la diócesis de San Cristóbal) y el CIESAS Sureste han denunciado la represión que sufre la CPPJMO a manos del cacique Sántiz López. (https://radiozapatista.org/?p=25558)

¿Qué hacer? Sin duda, apoyar la demanda de autonomía. Pero el apoyo debe ser crítico y cuidadoso. Araceli Burguete de CIESAS sugiere que el problema político de los oxchuqueros se puede explicar por conflictos entre linajes. (https://www.chiapasparalelo.com/opinion/2016/02/por-que-es-conveniente-una-eleccion-de-usos-y-costumbres-en-oxchuc/) Irma Gómez Sántiz de ECOSUR ha analizado cómo se ligan los linajes con el territorio oxchuquero.(http://aleph.ecosur.mx:8991/exlibris/aleph/a22_1/apache_media/V19NL95YPRXCKC3NGAGC4PTFSKUXY5.pdf)

Aunque Burguete señala que los partidos políticos sólo distorsionan la voluntad comunitaria, la realidad parecería señalar que los linajes, territorialmente organizados, utilizan a su conveniencia no sólo las etiquetas partidistas, sino que hacen las alianzas muy complejas con actores políticos cercanos (“Tres Nudos”; FrayBa; CIESAS) y lejanos en el complejo movimiento indígena nacional. En febrero de 2018, al tiempo que desde La Garrucha recibía una amarga crítica de los zapatistas, y los caciques le disparaban, la CPPJMO exitosamente convocó a compañeros de Cherán en Michoacán y de la región mixe en Oaxaca para compartir sus experiencias en un foro organizado por el instituto electoral chiapaneco.
(http://www.iepc-chiapas.org.mx/archivos/eventos/usos_y_costumbres/MEMORIA_FORO_final.pdf)

Y recién el 28 de julio de 2018 los de la CPPJMO realizaron en Oxchuc-cabecera el Segundo Encuentro Nacional por la Libre Determinación de los Pueblos Indígenas de México. Participaron líderes comunitarios de Oaxaca, Cherán y de Ayutla de los Libres (Guerrero) y se conectaron con las bases morenistas que en todo el país exigen el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés y el respeto a los pueblos originarios. (https://www.proceso.com.mx/544870/pueblos-indigenas-esperan-que-con-amlo-avance-el-respeto-a-la-libre-determinacion-que-demandan)

Puede verse que Oxchuc es fiel a su nombre y que los nudos de su historia son complejos. Seamos solidarios, estemos atentos.