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Viraje perredista

éxodo, Coqueteos marcelistas y el ingrato recuerdo

Navarrete ahora duda
Aparente reconciliación
Que hay empate técnico

Ricarlos I

Cuando se encuentran cosas que no están bien en la casa, hay que limpiar la casa, no hay que lanzar la basura abajo de la alfombra, y cuando encontramos algún negro en el arroz, actuamos también, como en el caso del alcalde de San Luis Potosí”. Esas fueron las palabras textuales de Carlos Navarrete hace poco más de tres meses, cuando Ricardo Gallardo Cardona acababa de ser arrestado por supuestos vínculos con la delincuencia organizada.

Esto, luego de que el PRD, en una crisis de credibilidad que aún no supera, estableció un protocolo para sus aspirantes a puestos de elección, para evitar que se repitiera un caso como el de José Luis Abarca, el alcalde de Iguala señalado como responsable de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Declaraciones que chocan de frente con las emitidas ayer, con un líder nacional del PRD exigiendo cuentas al gobernador del estado, por la posible intromisión de funcionarios estatales en la campaña en Soledad de Graciano Sánchez. Incluso llegó a insinuar si no habría sido el arresto de enero (en el cual ellos mismos dijeron, coadyuvaron activamente con la autoridad federal) un asunto con propósitos políticos y no judiciales.

Otra señal de este golpe de timón en su discurso, su aparente reconciliación con la familia Gallardo, con el padre del encarcelado Pollo en la candidatura por la capital del estado, uno de los objetivos más deseados por cualquier partido en ascenso, y la cual se estuvo poniendo en duda hasta minutos antes del registro hace unas semanas.

“Antes de irme de San Luis pediré al gobernador del estado (Fernando Toranzo) el cese definitivo de este mando policiaco”, son sus palabras ahora.

La historia de los Gallardo y SU partido tiene varios años de iniciada. Remarcado el “su”, porque en los últimos años los dos Gallardo aprovecharon el desastre en que quedó dicho instituto político luego de las elecciones de 2006, cuando llegaron a tener hasta tres diputados en el Congreso del Estado gracias al empuje de Andrés Manuel López Obrador aquel año. Este número fue decayendo incluso en esa misma legislatura hasta el punto que en 2009 y 2012 no fueron capaces, gracias a la división interna y deserciones, de ganar un solo distrito en todo el estado, consiguiendo apenas suficientes votos para mantener presencia plurinominal.

Un partido que en aquel tiempo empezó a sufrir económicamente incluso para pagar la renta de su sede. Las diferentes tribus se apropiaban del lugar cada cierto tiempo y no había posibilidad de reunificarlo, de no ser porque la familia Gallardo decidió entrar de lleno al mismo. Aprovechando el gobierno en Soledad de Ricardo Gallardo Juárez fueron haciéndose de una base social significativa, al ser el segundo municipio más poblado del estado, y sus voces y deseos comenzaron a volverse ley en el partido del sol azteca.

Campana

El diario de circulación nacional El Universal dio a conocer una encuesta realizada por ellos, en la que afirman que se encuentra en empate técnico la intención de voto en lo que respecta a la elección a gobernador, esto debido a que la metodología de su encuesta deja un margen de error de 5 puntos porcentuales, más de la diferencia que se mantiene entre los dos aspirantes punteros.

Eso no evita que señalen como la beneficiaria del voto potosino a Sonia Mendoza, quien muestra según el levantamiento una preferencia de 41.2 por ciento, mientras que Juan Manuel Carreras tendría 37 por ciento a su favor. Con menos de la mitad aparece Fernando Pérez Espinosa, y con números muy bajos el resto de los competidores.

De ser fiable esta tendencia, se estaría probando que el “efecto Calolo” está teniendo un impacto negativo en las aspiraciones de Juan Manuel Carreras, pues el Partido de la Revolución Democrática en la elección a gobernador anterior, no alcanzó siquiera 10 por ciento de los sufragios, mientras que hoy cuenta con poco más de 18 por ciento.

Esos 10 puntos extra los consigue aún sin la participación en la coalición de Movimiento Ciudadano, y aún con la división del voto “de izquierda” que la aparición del Morena ha traído. Esto pone un escenario poco favorable para la campaña de Juan Manuel Carreras quien, al parecer, tendrá que nadar contra corriente, dada la imagen que los gobiernos federal, estatal y municipal están dejando en la ciudadanía.

Falta mes y medio para que las elecciones se realicen, y según la misma encuesta, la clave de estas diferencias estriba en los potosinos que no militan ni votan de manera fija por un partido, pues en ese sentido, el voto negativo castiga enormemente al Revolucionario Institucional, con 19 por ciento, mientras que en este sentido el PRD está resintiendo la mala imagen que Iguala dejó en el imaginario colectivo, siendo el segundo lugar en voto negativo.

Serán pues, los potosinos sin partido los que podrían definir la elección, que son el 41 por ciento del universo inquirido. Aunque también en ese sentido, la encuesta señala al PAN como puntero, con el doble de preferencia que el PRI y el PRD, ambos muy cercanos.

Cuando empiezan las preguntas sobre los problemas del estado, es donde se ve el grave desgaste que la clase política y el gobierno mantiene. Por ejemplo, la mayoría, 41 por ciento, están convencidos de que hay dinero del narcotráfico en las campañas, contra sólo 26 por ciento que no opinan así.

No abona a la imagen de la clase política que la diputada Rosa María Huerta reconociera que los diputados (incluyéndola) convenientemente legislaron para no tener que renunciar al cargo y mantenerse en campaña, aunque apela a la conciencia de sus compañeros diputados para renunciar a su curul (y su enorme salario mensual, en una época de campañas en la que lo que falta es dinero). Tampoco ayuda Miguel Maza afirmando que el salario (que no está tipificado como tal) así se les “heredó”, sin aclarar si esta situación les impide cambiarlo.

También en el caso de la aprobación de los tres niveles de gobierno, más de la mitad están en contra del modo de gobernar de los partidos en el poder actuales. Y en el ramo de la principal preocupación de los potosinos, gana, a pesar de lo que dice el gobierno estatal, la inseguridad y la violencia como problema principal.

JSL
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