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A Xilitla, una semana después

éxodo, Coqueteos marcelistas y el ingrato recuerdo

Contradicciones con la seguridad
Teles y arengas
Rastro decepcionante

P rácticamente una semana después de que ocurriera un asalto a mano armada contra turistas extranjeros en las inmediaciones del castillo de sir Edward James en Xilitla, el gobierno estatal ha decidido reunirse con las autoridades locales y los responsables de manejar la seguridad del lugar, el cual no olvidan reiterar, una y otra vez, que es un sitio privado al que dicen no poder ingresar a menos que se haya cometido ya un ilícito.

Un parecer contradictorio con el que tenían los funcionarios de turismo estatal, quienes en declaraciones previas advertían que no por ser un sitio privado se convertía en una suerte de “tierra de nadie”, pues aún siendo privado, es un lugar de uso público al que ingresan miles de personas por semana, y por tanto no puede dejarse su vigilancia sólo al patronato encargado.

Mientras esto sucede en la Huasteca, en la capital del estado pudieron verse desde el medio día decenas de uniformados de camisa blanca y pantalón oscuro, con la leyenda “gendarmería” en la espalda. Se trata de los integrantes de la tan anunciada Gendarmería Nacional, a cargo del que hoy se admite aspirante a la gubernatura, Enrique Galindo Ceballos, y quienes se encontraban “presentándose” ante la población potosina, resaltando exactamente por el blanco de sus uniformes, color poco común en los uniformes policiales, que suelen ser oscuros o pardos.

CampanaY ayer por la mañana, se llevó a cabo el primer paso para la digitalización de las ondas televisivas potosinas, con la entrega de cientos de aparatos a personas que ya están adscritas a programas de apoyo por parte de Sedesol. Aseguró el delegado de esa dependencia que el propósito es simplemente evitar que ocurra lo que pasó en otras entidades, donde la digitalización se vio retrasada por la falta de equipos.

Eso no evitó que durante el evento se arengara una y otra vez a la población beneficiada a “sonreír ante el regalo que les hacía el gobierno federal y el presidente Enrique Peña Nieto”. Se trataba de un evento que originalmente sería sin acceso a medios, pero ante la presencia de estos, se optó por permitir la entrada.

CampanaY hablando de eventos, el PRI estatal mantiene las reuniones con sus comités de zonas del estado donde en los últimos comicios se han visto disminuidos, como en Altiplano norte. Buscan, entre otras cosas, que los candidatos del próximo año tengan buena aceptación entre la población antes de que se anuncie siquiera a los tricolores que los representarán.

Caso muy diferente al que ocurre en la zona Media, particularmente Rioverde, donde para evitar enfrentamientos entre dirigentes como Alfredo Castillo, Rafael Martínez Sánchez, las camarillas del actual alcalde Alejandro García o del muy influyente diputado Óscar Bautista, han preferido que, al menos la selección para la diputación federal, se efectúe por una convención de delegados, lo que pronostica que la candidatura a la alcaldía se efectuará de igual manera.

CampanaQueda por verse si el tricolor preferirá tomar este camino en todos los municipios representativos y densamente poblados de cada zona del estado, como Matehuala, Ciudad Valles y, por supuesto, San Luis Potosí. Como advirtieron sus dirigentes en la pasada visita de César Camacho, sin unión, se hunden. Por su parte, los regidores capitalinos hacen su tarea en la capital y mantienen su contacto con la población, organizando junto con asociaciones afiliadas al PRI, kermeses y posadas en diferentes colonias populares y densamente pobladas. La más reciente, en la Industrial Aviación, con Gerardo Aldaco presente.

Y mientras el ayuntamiento anuncia que se invertirán 11 millones de pesos para remodelar el rastro capitalino, Octavio Pedroza, alcalde de San Luis cuando se inició el otro rastro, el inacabable TIF, fustigó a las administraciones que le siguieron, de Jorge Lozano, Victoria Labastida y Mario García Valdez, señalando que en su mandato se terminó el 80 por ciento de la obra, lo que vuelve irracional que hoy, casi nueve años después, no se haya podido entregar.

Las causas, señaló, falta de voluntad e intereses poco claros por no terminar una obra en la que no debieron gastarse más de 15 millones de pesos en su etapa final. Sin embargo, hoy se sabe que hasta el anuncio de su municipalización, en octubre, se habían gastado más de 120 millones de pesos en su construcción, y se necesitaban otros 20 para por fin terminar de ponerlo en marcha, hasta el próximo año.

JSL
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