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Galería de víctimas sociales
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¿Y las brujas?, muy contentas; no habrá cacería

Carlos López Torres

D espués del compromiso de combate a fondo contra la institucionalizada corrupción, convertido en iniciativa firmada y enviada al Congreso del Estado por el gobernador Juan Manuel Carreras para su aprobación, en esa instancia legislativa surgió de inmediato la propuesta de crear una minicomisión cuya función sería, de aprobarse, vigilar el funcionamiento de la Auditoría Superior del Estado (ASE), en el marco de la institucionalidad existente, es decir, en el contexto de corrupción que prevalece en la entidad desde siempre, en los diferentes niveles de gobierno de la entidad.

Sin embargo, los viejos políticos de la clase encaramada en las instituciones, que saben bien de estos menesteres relacionados con la simulación, la componenda y la impunidad no han dejaron de aplaudir las buenas intenciones externadas por el titular del Ejecutivo, aunque con reserva han recibido la iniciativa y la propuesta del novel diputado, en espera de la delimitante frase finalmente externada por el flamante procurador de Justicia en el estado, quien ha asegurado en sus primeras declaraciones que no habrá cacería de brujas.

En el cifrado lenguaje de la política mexicana, la aseveración hecha por el nuevo representante social no es sino el reiterado mensaje a destinatarios incómodos, ex funcionarios manos largas que podrían ser castigados por no haber sabido esconder bien sus corruptelas o por sustraer del erario pequeñas cantidades.

Convencidos de que tan terrible hechizo no será quemado en leña verde por sus propios hacedores, algunos pobladores afectados por tal maleficio hacen todo tipo de exorcismos y peticiones para aminorar, por lo menos, los excesos de quienes han hechos de sus administraciones públicas arca abierta donde aprendices y brujos reproducen el sortilegio establecido, que se cree puede combatirse con la sola expedición de leyes y reglamentos.

Acaso por ello, algunas y algunos ciudadanos presionados por la necesidad, la exigencia de justicia o la creencia de que efectivamente serán atendidos, aunque tal vez no castigados los autores de su desventura, como los habitantes de Xilitla, ya preparan un paquete para que los cientos de vales de material de construcción que no les fueron entregados, así como las obras que no se concluyeron, sean investigados por la ASE para su debida atención.

Otros en el municipio de Aquismón, señalan la existencia de 121 obras pendientes o como en El Naranjo, donde las anomalías en el manejo de recursos del ramo 33 han despertado la inconformidad de los lugareños.

En este municipio capitalino, donde algunos conductores de vehículos han empezado a denunciar la voracidad de los polis de vialidad, asociándola a una política recaudadora bien conocida, ante la carencia de recursos, uno no deja de sorprenderse con la información difundida sobre la existencia de cientos de empleados no útiles en el ayuntamiento capitalino, que cobraban puntualmente sus buenos salarios mientras la ciudad se desplomaba irremediablemente en materia de servicios y bienestar.

El procurador, sin dilación alguna, en aras de hacer creíbles las buenas intenciones de su jefe, estaría obligado a aplicar la ley a quienes ya tienen concluido su expediente, como el caso de los funcionarios de la administración de Victoria Labastida, así como agilizar los más de 10 casos de otros ediles que no requieren mayor diagnóstico.