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Y si me ves regálame un hola

Luis Ricardo Guerrero Romero

S aludar de forma lacónica ha sido siempre además de amigable, elegante, con un sencillo hola, cumplimos una función fática e interpelamos a nuestro vecino, amigo, la chica o chico que nos gusta, saludar así en cuatro caracteres parece cumplir con una de las reglas de la definición las cuales enseñaban en preparatoria en esos semestres donde uno llevaba lógica, donde se nos decía que una definición debe ser breve pero completa, exacta, sin tanto rollo pero tampoco sin que ésta carezca de información esencial. Entonces saludar incluso con buenas tardes, buenos días es una definición del saludo cordial y atento. Saludar se dice es desear salud, brindarle al receptor un bienestar, esto de igual modo se presenta en el brindis o cuando se padece de gripe y el estornudo hace la entrada a un salud. Pero el punto que nos ocupa es el saludo y no la salud, y en especial el saludo de: hola.

Ya en otras épocas el saludar a la gente era un signo de darle honor y respeto, por ejemplo recordemos el saludo que los gladiadores romanos, emitían al César: ¡Ave Cesar! Morituri  te saludant. Algo así como, consérvate César, los que van a morir de saludan. Aunque esta frase es un saludo de respeto quien sabe si en el interior de alguno de los gladiadores la entonación del saludo era un reclamo con aires sarcásticos. No obstante en la frase ya dicha el saludo proyecta energía en el imperativo latino: Ave, y esta expresión además de recordarnos el reino animal aéreo, nos indica una suerte de bendición: Dios te guarde. Cosa que de igual modo decían los antiguos helenos en su saludo, bendecir con salud a quienes encontraban a su paso con la expresión: χαιρε (caire), dicho saludo tenía la intención de que así fuera, es decir que, al ver a un amigo la alegría, el entusiasmo lo llenara, un ¡alégrate! porque nos hemos encontrado, para los helenos encontrarse era entusiasmo, y entusiasmo es llenarse de los dioses, que los dioses lo guarden, del griego antiguo: εν θεος (en Theos, en Dios). El encuentro notemos era bendición mientras fuera filial. Octavio Paz en su poema Piedra de sol lo dice mejor: el mundo cambia si dos se miran y se reconocen.

Saludar a quien hace que mi mudo cambie al reconocerlo es deseo de bienestar, y aunque existen centenas de expresiones para fraternizar, sin lugar a dudas la forma más socorrida en muchos lugares es el famosísimo: hola. Este sustantivo parece haber tenido cuates en otras lenguas como el inglés o alemán donde su escritura es similar gráficamente: hello y hallo, respectivamente. La similitud no queda allí en la representación gráfica, sino que, aún este breve saludo conserva las ideas ya helenas, ya romanas, en el efecto de bendecir o bien, evocar la bendición de Dios. Pues es del árabe: Wa-llah, (Ua la > Oh ala> hola), que significa: ¡por Dios!, palabra de alegría y sorpresa al ver a la familia o al amigo. Hasta nuestros días conservamos de otro modo esta idea asombro, aunque con frecuencia es lúdica la expresión: –¡Que milagro! No te había visto–.

Esta palabra llega a nuestra lengua evidentemente por los españoles, que estuvieron unos buenos añitos conviviendo con los árabes. Pero sería muy interesante conocer cuál era la forma de saludarse entre los prehispánicos, no lo sabemos, pero no dudamos que haya sido de igual modo con connotaciones deístas.

Y si hablamos del saludo de entrada era forzoso mencionar al menos sucintamente, el saludo de salida, sí, el más productivo, el adiós. El cual lo traemos acá porque guarda correspondencia semántica con el hola. Ya que como es de obviarse, decir adiós es una apócope de: a Dios, y es válido decirlo para desear que mi receptor vaya bendecido en la vida. En uno de sus tantos cuentos, Borges en El Inmortal, menciona que esta palabra es la adecuada para que uno de sus personajes se despida, en orden a que era mortal, o sea, los mortales debemos decir adiós, pues no sabemos si mañana nuestras vidas sean sólo recuerdo y suspiro.

Cualquiera que sea nuestra expresión para saludar: qué onda güey, qué tranza, quiubo, y mil etcéteras, lo importante será que al saludar deseemos eso: salud, bienestar. ¡Hasta luego!