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La ciencia debe rebasar la frontera de laboratorio y lograr impacto social

laboratorio

El doctor Daniel Barrón Pastor, coordinador de Propiedad Intelectual en el Instituto Potosino de Ciencia y Tecnología (IPICYT) impartió el Curso Gestión de Tecnología en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, dirigido a investigadores y estudiantes de posgrado con la intensión de que los proyectos de investigación que están realizando puedan retomarse para llevarlos al mercado y que logren impacto en la sociedad.

En entrevista, el doctor Barrón Pastor indicó que esta actividad abarca temas como la vigilancia tecnológica, la comercialización en tecnología, los pasos que a seguir para desarrollar tecnología de frontera que pueda comercializarse: “tocamos puntos de cómo hacer una mejor búsqueda de antecedentes, cómo hacer una mejor planeación de la investigación científica, cómo usar la metodología para plantear proyectos y convocatorias, además de propiedad intelectual y la comercialización de tecnología, cómo llevar el quehacer científico al mundo real, cómo son las relaciones con las empresas y ese brinco para que una investigación que se creó en el laboratorio pueda llegar al mercado real”.

Indicó que en la actualidad hay una situación para hacer más eficiente el uso de recursos en ciencia y tecnología, pero ya no sólo para la creación de conocimiento, también para empezar a ofertar productos y servicios innovadores que impacten en la economía y en la sociedad mexicana.

Añadió que ofrecer este tipo de talleres tiene la intención de acelerar y hacer más eficiente el proceso de la creación científica para que pueda llegar a tener ese impacto social: “y esa es la búsqueda, compartir esas herramientas que hemos visto que han sido muy útiles; es una adaptación que hemos logrado en San Luis Potosí, en ocho años de trabajo, es un modelo creado en el Estado que se está exportando, nos están llamando para cursos en Guadalajara y Monterrey, está funcionando en San Luis Potosí y se empieza a replicar en otras ciudades. Tenemos como fin volverle a dar otro impulso de divulgación en la misma ciudad para que comience a dar más frutos”.

Añadió: “La intención es que la ciencia pueda rebasar la frontera de laboratorio y llegar a las empresas o ser de alto impacto social en las comunidades rurales, donde todavía hay muchísimas necesidades por resolver, y los científicos debemos tomar partido y ayudar a solucionar esas necesidades”.

Asimismo, el coordinador destacó que la creación científica en México, era una tarea para no atrasarnos, para mantener capacidades y poder seguir teniendo posibilidad de enseñar a los estudiantes cosas que estaban pasando en el mundo, sin embargo desde hace quince años el rubro cambió, dio un giro: “ahora se tienen que producir patentes, y el indicador de patentes ha mejorado mucho en México ya son más de mil doscientas que se están registrando, y ahora el reto es que esas patentes registradas brinquen y se conviertan en productos”.

Puntualizó: “Estamos en ese proceso, el de decir que estamos pasando de hacer ciencia innovadora con patentes al tiempo de que las patentes se conviertan en productos reales y encuentren la luz al final del túnel”.