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Ambulantes y locatarios; hay de todo, “como en fiesta de rancho”

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Ambulantes

Ambulantes en el Centro Histórico por la fiesta de la virgen del Carmen. Foto: César Rivera

Miguel Ángel Saldaña

Al llegar a la plaza del Carmen nos encontramos una serie de puestos ambulantes, que bien pueden estropear la vista o enriquecerla; se escucha un pequeño grupo con bongoes y guitarra cantar desde el local de los tacos rojos, los hot cakes invaden el aroma de la plaza, y los payasos tendrán que cambiar su lugar de siempre.

Qué hay detrás del festejo del Carmen, qué debajo de las lonas… eso es lo que La Jornada San Luis vino a buscar.

Luis Hernández vende artesanías, tiene ocho años en su puesto y espera que este no sea como el anterior, “estuvo bien flojo, apenas salió, lo que pasa es que se venden más los antojitos, como lo que vendo no es de primera necesidad…”. Él, sin más problema, llega, se pone y espera a los clientes, “pues qué más, ya con mi permiso y todo” y es que para ser ambulante hay que pagar una tarifa a Municipio; “son 30 pesos diarios, pues no es mucho, y es para la limpieza y el lugar”. 60 pesos por los dos días, en los que espera ganar de 2 mil 500 a 3 mil pesos.

Junto a la fuente a medio llenar está Sara Castillo junto a sus dos hijas, Zoe, de 4 y Sara, la mayor, de 7. Ella no sabe de permisos o concesiones, trabaja para la Pepsi, y le pagarán por comisión, no sabe de los contratos, sus años anteriores trabajó en alimentos; “pues vendía pozole y enchiladas, pero este año ya no había lugar allí”. Sus niñas juegan, y son su motor. “Se tiene que hacer la lucha en este país tan difícil, donde sólo los ricos pueden ser ricos, pero, quién nos manda ser pobres”. No tiene idea de cuánto ganará este año, pero tiene que buscarle de alguna forma, “no hay trabajo, en todos lados piden experiencia y estudios, yo por la edad, pues ya no puedo buscarle. Te tomas tu jarrito y la dejas allí, dice besando a sus niñas.

Hay quienes “se lanzan a la braver” comenta Abraham Rubalcaba Renaldo, músico. Vienen de Oaxaca y son tres. “Pues andamos de prisa porque los inspectores están bien duros”. Se van tarareando y en la plaza queda un silencio que pronto se llena de bullicio.

Doña Mary es la encargada de las Pizzas Nicol’s, y sobre los ambulantes comenta: “parece fiesta de rancho, lleno de tantas cosas”.

Al preguntarle sobre qué opina de los ambulantes, comenta: “pues el sol sale para todos, pero no es justo, nosotros pagamos impuestos, bueno, el patrón, y tenemos que estar bien con salubridad”. Los permisos les menguan mucho, eso y la renta, menciona. “Tenemos incluso que dar la cara por los clientes, quedar bien, hay un letrero en la terraza que dice ‘prohibido fumar’, que porque según salubridad esta terraza no tiene ventilación, cómo ve”. Reímos.

Para María Concepción, locataria de la Plaza Carmelita, no es cosa de risa, paga de renta 5 mil pesos al mes, “aunque no salga, pues hay días malos como todo”. Sobre los puestos de la calle se queja: “es que es cada vez más frecuente, y nos vienen a amolar”. Y es que, dice, los ambulantes no saben lo que es quedarse todo el año, sólo vienen a los días buenos.

JSL
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