sedeco
Defiende Yolanda Camacho el trabajo de la CEGAIP
17 diciembre, 2015
Afanes recaudatorios
18 diciembre, 2015

Denuncia abuso de confianza y mala atención en centro de rehabilitación

Angélica Campillo

Paola Bravo Ornelas, madre de un joven que se encontraba en rehabilitación en la clínica Fuerza Para Seguir, localizada en la capital potosina, denunció abuso de confianza y mala atención por parte de los encargados.

Relató que el joven de 16 años, quien además de padecer depresión es adicto a la mariguana, ingresó el domingo 6 de diciembre a la clínica, ubicada en calle Segunda Sur 65, en Tierra Blanca, en contra de su voluntad, ya que pretendía que personal especializado le brindara la atención debida, sin embargo, al día siguiente de haber sido internado, se escapó aproximadamente a las cuatro de la tarde, ya que las personas a cargo de la misma no cumplieron con el cuidado que prometieron.

Reveló que al momento de contactar a los encargados del centro de rehabilitación, propiedad de Ricardo Díaz de León, le prometieron que su hijo estaría bien vigilado y en la enfermería, en observación, además de realizarle estudios médicos, sin embargo, señaló que más adelante, cuando tuvo oportunidad de hablar con el joven, éste le contó lo sucedido, enterándose de lo que en realidad pasó.

Asimismo, dio a conocer que una vez que su hijo ingresó a dicha clínica, inmediatamente lo canalizaron a una habitación donde se alojaban otros tres internos de diferentes edades, mismos que le infundieron miedo, pues le aseguraron que dentro de ese anexo había un pederasta, y otro más con sida, que se dedicaban a asustar a los demás jóvenes, por lo que el menor durmió sedado y con temor, durante la única noche que permaneció en este centro de rehabilitación. Aunque la madre del joven indicó que no sabe qué tan cierta pueda ser  esa información.

“No se cumplió que mi hijo tendría que pasar esa noche en la enfermería, vigilado por el personal hasta el día siguiente que lo valorara un sicólogo y un médico para ver en qué condiciones estaba y cómo iba a ser el proceso de su tratamiento. Eso nunca se cumplió y precisamente por eso mi hijo se escapó, porque inmediatamente que ingresó tuvo contacto con todos los internos”, refirió.

Argumentó también que los internos que lo ayudaron a escapar lo enviaron a robar cigarros a cambio de darle dinero para que pudiera huir, cuando se supone que en esa clínica está prohibido que las personas que se encuentran internadas lleven dinero. Ante ello indicó que su hijo puso en riesgo su vida al escaparse, ya que se brincó una barda de entre cuatro y seis metros, además de que los mismos vigilantes lo vieron subirse a un taxi.

Hizo énfasis en que el personal de este centro de rehabilitación no le avisó que su hijo se había escapado, sino que se enteró por una tercera persona, “ellos no se atrevieron a decirme porque sabían que se había violado todo lo que me habían prometido”.

Especificó que al momento que se enteró de la situación  habló para preguntar lo que había pasado, y le dijeron que andaban buscando a su hijo en los alrededores, por lo cual ella decidió activar la alerta Amber en la Procuraduría General de Justicia. Lo encontraron hasta el martes 8 de diciembre, por la madrugada.

Sin embargo enfatizó que el personal de la clínica le comentó que su hijo se había escapado debido a que tenía ansiedad de consumir drogas, siendo que él tiene un problema de depresión, y no tanto el problema de adicción, incluso refirió que tiene estudios que le realizó al joven al tercer día de haber salido de la clínica, donde se observa que una vez que salió del centro de rehabilitación no consumió ninguna sustancia adictiva.

Pide que le devuelvan lo que pagó

Cabe señalar que el joven iba a estar internado en esta clínica durante 45 días, por lo que su madre iba a pagar 5 mil 214 pesos por semana, más mil 500 pesos por el servicio médico, “pero en ningún momento recibió ninguna atención por parte de nadie, ni sicológica, ni médica ni de ningún tipo, y ellos me dijeron que no lo habían alcanzado a atender porque tenían otros pacientes y que apenas se le había asignado un sicólogo y que  por eso no sabían en qué condiciones sicológicas estaba, porque para mí era lo más preocupante, la depresión en que la se encontraba en ese momento”.

Lo que pide la madre del joven es que le devuelvan el dinero que dio por adelantado, que fueron 7 mil 214 pesos, correspondiente a la primer semana del tratamiento y mil 500 pesos de honorarios de un médico, pero en ese sentido arguyó que cuando contactó al dueño del centro de rehabilitación para preguntarle si le iba a devolver ese dinero, éste le contestó que no tenía por qué devolverle un solo peso, porque él no tenía la culpa de que su hijo se hubiera escapado y que al contrario, ella había adquirido un servicio, por lo que debía el resto del tratamiento, que son 40 mil pesos.

JSL
JSL