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En bicicleta, de Alaska a Tierra del Fuego, por récord Guinness

alaskaSamuel Estrada

Carlos Santamaría Covarrubias es un joven potosino de 23 años, quien no se considera un “ciclista de toda la vida”. Ha emprendido un viaje que va desde la parte más septentrional del Continente Americano en Alaska, para llegar hasta la punta más austral del mismo, en Tierra del Fuego, Argentina, esto a bordo de su bicicleta y haciéndolo en menos de 125 días para romper el récord Guinness en la materia.

Apenas este miércoles luego de haber atravesado Alaska, Canadá y Estados Unidos, además de la mitad de la república mexicana, llegó a San Luis Potosí en donde decidió reunirse con su familia y tomar un respiro antes de continuar con su travesía continental, que continuará cuando salga este jueves por la tarde por la carretera 57 rumbo a Querétaro.

En entrevista con La Jornada San Luis, Santamaría Covarrubias recordó que fue hasta los 19 años cuando comenzó a tomar en serio a la bicicleta, ya que antes de esto sólo la utilizaba de forma recreativa, aunque siempre fue deportista, ya que lo intentó en el futbol y el tae kwon do, donde incluso llegó a destacar a nivel nacional, codeándose con medallistas olímpicos como María del Rosario Espinoza.

Rememoró que fue en este año cuando, manejando su coche por las calles de la ciudad, se encontró con una persona de acento extranjero que le pedía alguna limosna, pero le pareció extraño su acento, por lo cual le preguntó de dónde era. “Me dijo que era francés y que había emprendido un viaje desde Argentina hasta el norte del continente tan solo en su bicicleta. La sola idea de esta travesía me dejó pasmado, era una realidad que yo no conocía”.

Santamaría cuenta que a partir de ese día no pensó en otra cosa más que en hacer viajes largos en bicicleta, el primero que hizo casi de forma improvisada fue en 2012 cuando salió de San Luis Potosí y llegó hasta Acapulco en tan solo siete días y se dio cuenta que era bueno para ello, además en este viaje conoció a un ciclista con la misma pasión, un rumano llamado Cristian, quien ahora es su cuñado.

Explicó que se hizo tan amigo de Cristian que comenzaron de inmediato a planear viajes largos en bicicleta, ese mismo año emprendieron el viaje a Alaska para hacer el recorrido desde aquel lugar hasta San Luis Potosí de nueva cuenta, el año siguiente hizo un viaje que fue desde su casa en tierras potosinas hasta Guatemala, Belice y de ahí a la ciudad de México.

Fue entonces que se enteró que había un récord mundial en el viaje de Alaska a Tierra del Fuego y desde ese momento junto con su mentor y compañero de viajes se dedicaron a planear esta travesía para romper la marca que pertenece a un escocés que lo realizó en 2009 en 125 días, y fue hasta hace unos meses cuando se recaudaron algunos fondos y viajaron hasta Alaska, partiendo desde la parte más norteña del continente el 21 de agosto y ahora, después de casi 50 días de viaje, ha llegando a San Luis Potosí a retomar fuerzas.

Finalmente, comentó que de inicio sólo pensó en realizar el viaje y buscar el récord Guinness como una realización personal, pero al paso de los días se ha dado cuenta que su travesía ha inspirado a mucha gente, personas con problemas quizá mucho más difíciles se le han acercado y le han dicho que su esfuerzo los inspira a seguir adelante, por lo que ahora es una motivación extra para conseguir el récord, el saber que no lo hace por él solo, sino que es algo que representa algo más para mucha gente.

Anécdotas del viaje

 

– En una ocasión, pedaleando por Alaska, fueron advertidos de que podían ser atacados por osos y bisontes. No lo creyeron real hasta que un día por la noche mientras se disponían a dormir en sus sleeping bags en su tienda de campaña, escucharon algunos ruidos extraños y cayeron en cuenta que se trataba de un oso. Entraron en pánico, pero se les ocurrió que encendiendo la alarma del vehículo de seguridad que lo va escoltando lo ahuyentaría, afortunadamente así fue.

– Desde que trazaron la ruta del viaje por mera logística geográfica decidieron entrar a México desde Estados Unidos por una frontera poco conocida, llamada El Berrendo, en el estado de Chihuahua. Se dieron cuenta que se accedía por caminos de terracería y sólo se trata de una casa adaptada como aduana en el lado estadunidense, por lo cual les llamó bastante la atención que alguien en bicicleta ingresara por este sitio, que es la garita menos transitada de toda la frontera México-Estados Unidos.

Recordó que desde el inicio hubo algo raro, ya que ingresaban muchos tráileres desde México hacia el vecino país del norte, prácticamente sin revisión alguna, poco después avanzaron hasta la carretera más cercana, una camioneta de lujo los interceptó, de donde se bajaron personas fuertemente armadas, quienes sólo los miraron y los dejaron pasar. “Era ya evidente para nosotros que era una frontera controlada por el narcotráfico, yo lo único que pude hacer fue hacer cara de ciclista y seguir avanzando”, comentó.

– Carlos Santamaría expuso que por lo regular en este tipo de viajes siempre se tienen averías en la bicicleta y se tiene que detener a arreglarlas, sin embargo en esta ocasión ni con la nieve de Alaska, ni con el frio congelante de Canadá pasó nada, mucho menos en Estados Unidos que la temperatura es más templada pasó algo, la bicicleta se encontraba en perfectas condiciones y fue hasta la altura de Mexquitic de Carmona, ya a unos kilómetros de la capital potosina, cuando se reventó un cable, lo que provocó que se retrasara la llegada a su casa en el fraccionamiento Orquídeas.

JSL
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