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En el Centro de las Artes, tráfico de influencias y mal manejo de recursos

centro de las artes

Federico Chairez.

Después de varios señalamientos externados en medios de comunicación, se han dado a conocer los despidos masivos y sistemáticos de personal del Centro de las Artes de San Luis Potosí, por parte de su directora, Magdalena Mas, a quien se acusa de querer “centralizar el lugar, introduciendo personal proveniente del Cenart en el DF.”

Dichos despidos se han venido haciendo de manera injustificada y sin liquidar debidamente al personal, pese a que se asegura que la Federación ya había proporcionado recursos para su salario y diferentes proyectos contemplados hasta abril de 2016.

Al respecto, Federico Chairez, artista, activista, docente y ex trabajador del Centro, apegado al área de investigación-interdisciplinaria y nuevas tecnologías, en entrevista con La Jornada San Luis, señala detalladamente las constantes irregularidades percibidas, no sólo por él, sino por el resto de sus compañeros, quienes afirman han sido despedidos alrededor de 20 de junio a la fecha.

Federico, quien trabajó en el lugar desde 2010, cuenta que se desempeñaba en dos ámbitos cuando laboró en el Centro, primero en el área de teatro, después en el Cante (Centro de Arte y Tecnologías): “En el área de teatro era sólo maestro, hace como cuatro años atrás, en el Cante estaba contratado como maestro e investigador, por las mañanas hacíamos investigación escénica con tecnologías en el Laboratorio Caja Negra, sistematizábamos los resultados y los transformábamos a la docencia, ya que por las tardes teníamos dos diplomados: uno de arte y tecnología que estaba dirigido a músicos y artistas visuales, este diplomado estaba conectado de forma transversal con el área de música; el otro diplomado, del cual era coordinador, se llamaba Transmediarte, dirigido a realizar enlaces interdisciplinarios entre teatro, danza y tecnologías”.

Cuando se le pregunta de qué forma se puso fin a su relación de trabajo con el Centro, menciona que “nos contratan como temporales, cada tres meses tenía que renovar contrato, y como desmantelaron los laboratorios a mí me quitaron la computadora con la que trabajaba y el equipo con que exploraba, pues asumí que no me iban a ocupar más. Y así fue; no fue sólo a mí, a todos los maestros e investigadores que habíamos logrado conjuntar como equipo del Laboratorio Caja Negra, algo bastante difícil de realizar, creo que por sus características no existía otro laboratorio así en México, o no existe… no lo sé con certeza, lo que sí sé es que estaba teniendo justo su renombre a nivel nacional entre la escena contemporánea”.

Afirma también que tuvieron varias juntas con la nueva administración que, como nos cuenta, “más que una junta, parecía una descalificación y justificación para la desaparición de los programas que habíamos generado”.

Federico hace especial hincapié en el nulo interés de la administración de Magdalena Mas por continuar con los programas, proyectos y diplomados que el cuerpo de investigadores y personal del Centro había venido desarrollando con anterioridad. “Todos desaparecieron, para que te des una idea, estábamos a punto de concluir los dos diplomados en esta emisión, teníamos varias obras producto del laboratorio y otras estaban en proceso, y la nueva coordinación no estuvo interesada en revisar los programas, ver la conclusión de diplomados o ver siquiera a los maestros en acción en el salón dando clases, no les importó lo que se estaba investigando, llegaron y comenzaron a retirar el equipo, algunos como yo alcanzamos a salvar la información de la computadora con la que trabajaba, pero algunos cuantos no, después supe que les impedían o les limitaban el acceso a su información, por cierto también nos están reteniendo los pagos desde abril; sin embargo, yo sigo asistiendo para no dejar mi trabajo estancado así nada más”.

Respecto a lo dicho sobre la introducción de nuevo personal que no cumplía con el perfil profesional de acuerdo a las labores que allí se realizan, Chairez asevera que todo es verdad. “Así es, yo los confronté a todos y ninguno tenía el perfil. Con todos tenía situación tensa pues sabían que era coordinador, pero como no revisaron los programas (o si los revisaron nunca los comprendieron), más bien trataron de desacreditarlos, son programas que tienen registro de autor pues como te digo, no hay en México quien desarrolle investigación a este nivel”.

En lo referente a las prácticas de “compadrazgo”, el personal despedido asegura que se están destinando espacios para personas “sin aptitudes” provenientes de Cenart y que además esa idea de centralización fue la mayor intención desde la llegada de Magdalena Mas. “Son gente que desde hace algún tiempo notamos como que se querían instalar por acá, gente de Cenart, pues ya hubo un recorte de presupuesto grandísimo a nivel federal… 40 por ciento creo, recortado al presupuesto anual destinado a arte. Y toda esta gente realiza sus producciones con gente del DF y ya sabes cómo es, el presupuesto destinado al Centro de las Artes de San Luis Potosí termina en manos de pequeños grupos que nada más por amiguismos andan por ahí, repartiéndose el pastel. Todo el trabajo por posicionar a San Luis Potosí como un estado que generaba investigación con potosinos totalmente entregados al proyecto, terminó de la noche a la mañana”.

Para mantener la labor artística que le fue negada en el Centro de las Artes, Federico asegura que “es un poco patético, pues pienso que a mi edad ya no debería andar haciendo estas cosas… entre otras cosas voy a dar función a los semáforos”. Además que por culpa de estas prácticas de corrupción, la labor docente, científica, recreativa y artística se vea cortada, y que todo ello ha devenido después del cambio de administración en el Centro. “Yo y mi equipo de trabajo no nos dejamos intimidar ni doblegar, como te digo, aún seguimos produciendo pero ahora sin presupuesto de ningún lado, fuimos los que decidimos renunciar por dignidad pues; pero algunos pocos decidieron seguir, entre ellas una chica bailarina, esta chica estaba embarazada ya casi a punto de tener a su hijo cuando comenzaron a desmantelar los laboratorios. Ella trabajó julio y agosto, cuando fue con la secretaria académica que trajeron de DF para a avisar que ya iba a dar a luz y avisar que se ausentaría una semana, la secretaria le respondió que su contrato había terminado en junio como todos los demás… o sea que ella seguía yendo y le seguían poniendo trabajitos de oficina sin avisarle que su contrato había terminado”.

Sin embargo, Federico y sus compañeros continúan realizando su labor, haciendo uso de las instalaciones del Centro. “Nosotros estamos preparando otras cosas, sobre todo de transparencia, pues sabemos por papeles de los cuales tenemos posesión, que el presupuesto fue destinado hasta abril de 2016 para los laboratorios… ahora, ¿qué le van a hacer a todo ese dinero?, ahora al Centro de las Artes le llamamos ‘El camposanto de las artes’, ahora no veo siquiera que estén sacando la oferta académica. Los programas están muy desarticulados entre sí, por cierto, me confronté con el ‘programador’ de este verano, él obviamente no tiene el perfil para programar, su nombre es Aldo Vera, también del grupo de personas provenientes de Cenart”.

Los despidos masivos comenzaron a partir de junio del presente año, más de 20 personas se encuentran en una situación similar a la de Federico, y aún no hay explicación por parte de la dirección sobre el destino dado al presupuesto asignado para tales salarios y proyectos cancelados (contemplados hasta el año entrante) y que no han sido retomados por el Centro.

JSL
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