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Evade Municipio inspección de las obras en avenida Muñoz

muñoz

Hoyo de la avenida Muñoz en donde cayó una pipa de gas. Foto: César Rivera

Ricarlos I

A pesar de que en varios artículos y fracciones de la Ley del Municipio Libre se advierte que el ayuntamiento tiene la obligación de inspeccionar cualquier tipo de obra, construcción y edificación de fraccionamientos, edificios y vialidades, sin importar su origen, la alcaldía capitalina ha pasado los días recientes deslindándose de cualquier tema que tenga que ver con los continuos baches, hundimientos y fallas que se han estado presentando en la zona de Muñoz, remodelada recientemente, con varios retrasos y un costo multimillonario.

La obra fue inaugurada a bombo y platillo el 26 de febrero, con el gobernador y el alcalde rodeados de empresarios y hasta líderes vecinales. La obra fue a mitades financiada por el gobierno estatal y el gobierno municipal, pero no pasaron más de dos días cuando comenzaron a presentarse accidentes y atropellamientos que resultaron mortales. Esto, porque la obra estaba aún sin concluir; faltaban señalamientos viales, iluminación e incluso el retiro de postes de electricidad que se encontraban directamente sobre la calle.

Ante esto, tanto Seduvop como el gobierno municipal se culpaban mutuamente, diciendo que era tarea del otro terminar esos detalles. Misma situación se suscitó cuando se presentaron las últimas lluvias invernales, las cuales acabaron inundando los pasos a desnivel cuando se supone que esos “detalles” habían quedado cubiertos por el plan modificado.

Y luego, hace apenas unas semanas, se presentó un hundimiento en uno de los cruces, de tres metros de largo y 30 centímetros de profundidad, un auténtico bache en medio de una de las laterales. Todo esto, culminado con el accidente del sábado, cuando una pipa cargada de gas quedó atrapada en un boquete que se abrió a su paso, poniendo en peligro a la población ante la posibilidad de que las válvulas bajas del contenedor de gas hubieran podido salir dañadas.

Hasta ahora, lo único que ha atinado a decir el gobierno municipal es que no es su responsabilidad, sino de la Seduvop, aún cuando la mitad de los fondos salieron de las arcas municipales y a pesar de que, según la Ley del Municipio Libre, en el artículo 70, fracción 30, especifica claramente que cualquier obra realizada en el municipio, ya sea privada o pública, debe ser inspeccionada y aprobada por las autoridades locales. No necesariamente supervisada o administrada, pero sí contar con personal que avale que la edificación está siendo hecha de manera correcta.

Igualmente, en el artículo 153, en su sección dos, se reitera esta obligación para el ayuntamiento en cualquier obra que fuera sometida a concurso o concesión, ya sea para un construcción o la prestación del servicio.

Un rosario de “detalles”

Las obras en el lugar iniciaron el 26 de mayo del año pasado, incluyeron la construcción de dos puentes y un paso subterráneo, abarcando la avenida Muñoz desde su cruce con Nereo Rodríguez Barragán hasta la calle Hernán Cortés, donde se bifurca la vía hacia la Prolongación Muñoz y la avenida Vasco de Quiroga, que lleva al parque Tangamanga dos. La vía remodelada tuvo 1.7 kilómetros de longitud, y ahí se fueron 137 millones de pesos, aún cuando se había proyectado con la empresa que serían sólo 130 millones.

Estos sobrecostos fueron, según comunicados oficiales, causados porque se fueron descubriendo mantos freáticos que afectaban el proyecto, poniendo en evidencia que, pese a tratarse de las inmediaciones de un río, no hubo estudios geológicos previos ni consulta a especialistas. El director del Instituto de Geología de la UASLP en su momento advirtió de la inestabilidad de la zona, según consta en notas periodísticas.

A pesar de eso, se fueron agregando cambios al proyecto, como deprimidos y pasos a desnivel, según el ayuntamiento y el gobierno estatal sustentados por estudios de ingeniería vial. Mientras tanto, la población de la zona y los comerciantes veían cómo las ventas de sus negocios se iban a pique y la circulación vehicular diaria en la zona se volvía una pesadilla. De poco sirvió que en boletines y comunicados la alcaldía minimizara el descontento: hubo bloqueos y cierres de calles en el área por parte de los vecinos y locatarios, incluso el mismo día en que inició la obra.

Luego, comenzaron a aparecer más imprevistos, como tomas de agua potable clandestinas que inundaban las excavaciones; una vistosa fuga causada por mala comunicación entre la empresa y el Interapas, e incluso, en septiembre y octubre, dos vehículos, una camioneta y un Volkswagen sedán, cayeron a las zanjas de los pasos a desnivel, afortunadamente sin víctimas que lamentar.

JSL
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