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Carta de un ahorrador en Ficrea

Carta de un ahorrador en Ficrea (el autor se ha identificado adecuadamente, pero no se publicará su nombre) :

Soy un ciudadano obediente de la Ley, pago mis impuestos, respeto las leyes, al igual que miles de mexicanos me hago de la “vista gorda” ante situaciones cotidianas que no debieran ocurrir.

Buscando un beneficio económico familiar, confié los ahorros de toda mi vida a una Sociedad Financiera Popular, llamada “FICREA”, que en su página de internet presumía ser “supervisada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores”, máxima autoridad regulatoria en materia financiera, así como por la “Federación Alianza Pacífico”, vaya usted a saber quién permite formar una “Alianza” y supervisar entidades financieras.

Yo entré a FICREA sin pensar en lo que me esperaba, que literalmente, ha sido una pesadilla.

El pasado 7 de noviembre, la autoridad, en forma de la CNBV decidió intervenir de manera total a FICREA, por intervención entendemos el “congelar” los fondos de nosotros los ahorradores, admitiendo únicamente pagos de los créditos, que ahora nos enteramos que ni siquiera FICREA autorizaba, sino una de sus tres filiales.

Don Julio, desde el 7 de noviembre la angustia, la desesperación y la ansiedad se han apoderado de mí y de todos los ahorradores de FICREA. La soberbia e indiferencia del Director de la CNBV, Jaime González Aguadé han sido increíbles.

Ahora resulta que una institución como FICREA, con más de 6,000 clientes que en promedio tenían un millón de pesos tenía un “desastre” en su contabilidad (dicho por el propio Aguadé), operaba con filiales no autorizadas para tales actividades (sin embargo una de ellas sí era supervisada por la CNBV) y se debate constantemente entre quebrar y darnos a todos “hasta 130,000 pesos” en forma de indemnización, o seguir operando para cumplir con los compromisos contraídos con nosotros.

Luego de más de un mes de incertidumbre, sinsabores, angustia, mal trato y vejación, un grupo de ahorradores nos hemos venido enterando de la realidad de las cosas, como que muchos empleados cobraban sus comisiones en efectivo (más de 100,000 pesos, lo cual es sumamente raro), que existen filiales en Londes, Miami y que la sede de una de ellas está en Texas. La autoridad no inicia procesos legales contra los responsables, pero tampoco nos da una fecha cierta para que nos sea devuelto nuestro dinero, ganado legítimamente y de forma honesta.

El grupo de seis mil ahorradores lo conformamos personas de todo tipo y de toda índole, pero especialmente la base se compone de jubilados, adultos mayores y personas que confiaron en FICREA el patrimonio de toda una vida.

Personas que vivían de los intereses que FICREA les entregaba y que desde hace un mes han tenido que pedir prestado, vivir con familiares o en el mejor de los casos vivir de sus tarjetas de crédito, si es que cuentan con ellas.

Los ahorradores hemos soportado todo tipo de malos tratos, el presidente de la CNBV ya nos dejó plantados, hemos sido golpeados arteramente por los granaderos del Distrito Federal, hemos sido señalados como los culpables en los medios por “avariciosos” y por haber confiado en FICREA, cuando nuestro único pecado fue  buscar un rendimiento relativamente mayor (las tasas que ofrecían a los “mortales” de menos de cinco millones de pesos eran alrededor del doble de la inflación, lo cual no me parece extraordinario).

Don Julio, estamos desesperados, las autoridades se han comprometido a resolver este mismo año, pero la opacidad con la que han operado, alimentando los rumores y las versiones encontradas, no nos dejan tener esperanza.

Por favor le pido difunda el caso de FICREA, ya que somos seis mil ahorradores, más una importante cantidad de empleados, los que ahora estamos en manos de las incapaces autoridades, que en su momento no supieron hacer su labor, supervisar y en su momento sancionar una administración con fines fraudulentos.