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“Hoy nos tocó a nosotros, mañana puede ser San Luis”

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Padres de normalistas desaparecidos, alumnos y ex alumnos de la normal rural Isidro Burgos participaron en una rueda de prensa en la Facultad de Derecho. Foto: César Rivera.

Jorge Torres

Este miércoles por la tarde, padres de familia de los estudiantes desaparecidos en Guerrero y alumnos y ex alumnos de la escuela normal rural Isidro Burgos estuvieron presentes en una accidentada rueda de prensa, la cual se retrasó porque no se ubicaba específicamente en qué lugar de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí se realizaría.

La facultad fue señalada por las trabas que se dijo puso el director de la misma, Fernando Sánchez Lárraga. Al final, los organizadores explicaron que en un principio el evento se realizaría en el lobby del auditorio de la institución, pero las autoridades de esta les negaron el acceso, pero cuando se enteraron de la presencia de prensa, “por arte de magia”, dieron el permiso, sin embargo se tuvo que realizar en la entrada del plantel.

Pasando ya a la rueda de prensa, muy concurrida y marcada por la constante petición de silencio que se realizaba ante la indiferencia de otros estudiantes de la facultad, comenzó a hablar Omar Pérez Sánchez, alumno de la escuela normal Isidro Burgos, de Ayotzinapa, quien sobrevivió a los atentados y realizó un recuento de los actos ocurridos entre el 26 y 27 de septiembre; que alrededor de las siete de la noche sus compañeros realizaban sus actividades de boteo para obtener recursos y continuar con sus trabajos escolares, comprar comidas y material didáctico.

 

Testimonios de Ayotzinapa

 Mencionó que cuando se tomó un camión ya para regresar a la escuela había policía municipal de Iguala que obstruía el paso, y cuando se bajan los comenzaron a balear desde diferentes puntos: “una bala traspasó el cráneo de nuestro compañero Aldo, el cual está en estado vegetativo, con un 70 por ciento de su cerebro que ya no responde; persiguieron a más y a pie los acribillaron, ahí tambien se llevaron a 43 compañeros que siguen desaparecidos”, relató.

Asimismo, lamentó que las autoridades hayan hecho operativos de esta especie para detenerlos y, lo más cruel, la forma en cómo los policías les dispararon y atentaron contra ellos: “sentimos una rabia de no saber dónde estaban nuestros compañeros; la impotencia de saber que varios compañeros fueron asesinados”, sostuvo.

Manifestó no entender como nadie, después de los hechos, los apoyó. Al iniciar la búsqueda de los desaparecidos, continuó, no pudieron entender como nadie sabía donde estaban los jóvenes, pues recorrieron todas las instancias y no tuvieron éxito.

El estudiante narró el dolor e impotencia que sintió al ver a uno de sus compañeros caer por las balas de policías en un segundo atentado por la medianoche del 27 de septiembre en el bulevar de la ciudad de Chilpancingo: “su sangre estaba manchando su ropa, corría por el pavimento, sentíamos una impotencia de verlo desangrandonse; el disparo le destrozó la mandíbula, sólo se comunicaba mediante mensajes se texto,  ‘sáquenme de aquí’, nos decía. Huimos de ese sitio porque nos tenían ubicados y era posible que nos volvieran a abatir; recibíamos llamadas en donde nos decían de compañeros caídos. No dormimos en toda la noche cuidándonos del propio gobierno”, agregó.

Peña intentó sobornar a las familias

 Consideró que si hubieran sido gente de políticos o funcionarios ya los hubieran encontrado, “moverían todo para encontrarlos”. Asimismo destacó la indiferencia del presidente Enrique Peña Nieto, quien, según palabras de Omar Pérez, sólo les dijo a los padres de sus compañeros, en la reunión que se tuvo hace algunos días en Los Pinos, que abrieran una cuenta y les iba depositar 100 mil pesos a cada uno con la condición de que se callaran, y denunció no sólo la falta de apoyo e insensibilidad del gobierno federal, sino tambien de las autoridades de Guerrero, a las que culpó de la desaparición de sus compañeros.

Aseveró que “ellos saben dónde están, pero como tenemos el apoyo de muchísima gente quieren ganar tiempo para salir lo menos raspados posibles”. De igual manera, puntualizó que el pueblo, la escuela y sus compañeros los esperan con vida para que cumplan sus sueños: “así como se los llevaron nos los tienen que regresar. No dejemos que esto quede en la impunidad. Hoy nos tocó a nosotros, mañana puede ser San Luis Potosí, ¿Quién sigue si esto sigue así?”, recalcó.

Finalmente, expuso que le han preguntado en muchas ocasiones cuál es rumbo de este movimiento, a lo cual sentenció que el pueblo mexicano tiene en sus manos las riendas de hacia dónde quieren que vaya y conminó a seguir luchando y no permitir más atentados de esta clase.

México debe unirse contra este tipo de injusticias

 Por su parte, Rafael López Catarino, padre de uno de los jóvenes normalistas desaparecidos, contó su visión, el dolor e impotencia que sintió al no tener información alguna de su hijo, recordó que “el domingo 29 lo fui a buscar a Iguala, como a las seis de la tarde fuimos a la Zona Militar y nos dijeron que ahí no era ministerio público para andar buscando gente”.

Después advirtió que el gobierno sabe dónde están pero no les quieren decir nada y sólo los traen con largas diciéndoles que no ha habido avance y aseguró que las autoridades mejor ayudan a poderosos que a quien no tiene nada. “Nos los quitó vivos y vivos nos los tienen que regresar. Estoy bien pinche encabronado con este pinche gobierno”, añadió.

Para cerrar su participación, subrayó que es un momento en que todos en México deben unirse para evitar que vuelvan a ocurrir este tipo de injusticias: “hay que unirnos porque al rato pensará Peña Nieto que puede hacer lo mismo en otros lugares; no podemos permitirlo, yo voy a seguir luchando, voy a recuperar a mi hijo, vamos a recuperar a todos”, declaró.

En su intervención, el profesor Carlos Rivera Acuña, quien ejerce en el municipio de Salinas de Hidalgo, ex alumno de la normal rural de Ayotzinapa, refirió que aunque no conoció a los desaparecidos siente suyo el dolor de sus compañeros, de los padres y madres que sufren por sus hijos, por lo que señaló que seguirán exigiendo justicia, porque el pueblo mexicano está con Ayotzinapa: “vivos se los llevaron y vivos los queremos. Nos tocó a nosotros este momento histórico, doloroso, que puede cambiar el país; el pueblo va a decidir qué sigue en este movimiento. Es hora de unirnos”, finalizó.

Cabe destacar que una vez terminada la emotiva rueda de prensa se hizo una caravana para unirse a la movilización a plaza de Armas, y en todo momento se apoyó con aplausos y gritos de apoyo a los alumnos y padres de familia, quienes encabezaron la protesta desde la Facultad de Derecho.

JSL
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