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Juez local rehúsa aplicar amparo federal contra obra en el centro

En la calle Galeana, en los números 225 y 235, justo frente al hotel Palacio de San Agustín, se está construyendo una obra nueva, propiedad de ese mismo hotel de gran lujo

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A pesar de que se concedió un amparo federal para impedir la edificación de un salón de eventos en un edificio protegido por la declaración de zona de monumentos históricos, el cuarto juez de distrito, Juan de Dios Monreal Cuéllar, se negó a aplicar el recurso y ordenar la suspensión de la obra, poniendo en duda el argumento de interés legítimo comprobado por su contraparte federal. La construcción pertenece al hotel de lujo Palacio de San Agustín, propiedad de un miembro de la familia Torres Corzo.

En la calle Galeana, en los números 225 y 235, justo frente al hotel Palacio de San Agustín, se está construyendo una obra nueva, propiedad de ese mismo hotel de gran lujo, y en la misma, al frente, dice que se cuenta con el permiso municipal, una autoridad que no está capacitada para dar esa autorización por sí misma, ya que es el INAH, e incluso el Consejo de Rescate del Centro Histórico los que deben revisar primero el proyecto porque se encuentra dentro de la zona declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco, y zona de monumentos históricos por una declaración presidencial, advirtió Raúl Espínola Gutiérrez, representante legal de los vecinos que buscan la conservación de los edificios del primer cuadro de la ciudad.

Basados en estas declaratorias, agregó el abogado, “buscamos amparo en el nivel federal para impedir que los trabajos continúen, y se nos concede, ya que se comprobó el interés legítimo que como habitantes de la ciudad se tiene para proteger la arquitectura original, y además la razón de que esa zona de la ciudad se marcara como protegida contra construcciones que cambiaran de manera sustancial el perfil. Después de todo, es un patrimonio de todos los habitantes, no sólo de los dueños por sí mismos”.

El problema surgió cuando el juez cuarto de distrito se negó a aplicar el recurso contra la construcción, arguyendo que de concederse el amparo a los quejosos “se estaría concediendo el amparo a todas las personas que están interesadas por conservar la zona de monumentos históricos y que eso no lo han pedido este universo de personas, por lo que se les otorgaría un derecho no solicitado”.

“Este razonamiento es absurdo, pues estaría contraviniendo la naturaleza misma por la que el amparo fue creado hace más de 150 años en primer lugar. Tenemos un plazo de cinco días para presentar una queja ante el tribunal colegiado de noveno circuito, lo cual haremos puntualmente, pues el juez está ignorando una de las figuras más importantes que tiene el ciudadano para defenderse de abusos oficiales. Se cuenta con un interés legítimo comprobado, por lo que de no resolverse este caso a favor, y detenerse la obra, se estaría violando uno de los derechos más fundamentales que la ley nos da”, enfatizó Raúl Espínola.

El INAH desconoce el proyecto

La obra llevada a cabo por los propietarios del hotel museo Palacio de San Agustín es, principalmente, un salón de eventos especiales para el mismo, con sótano y un túnel que atraviesa la calle Galeana, todo ello, por su naturaleza y extensión, necesitaría de la aprobación del Instituto Nacional de Antropología e Historia, dada la zona de la ciudad en la que se encuentran y que las edificaciones a ser demolidas o remodeladas tienen una gran antigüedad, remontándose algunas de ellas a la época del virreinato y, las más recientes, al siglo XIX, como su propia arquitectura enuncia, de corte clásico y neoclásico.

Al respecto, el representante del INAH, Juan Carlos Machinena, expuso que su comunicación con el ayuntamiento en este tipo de obras es casi nula, pues las pocas reuniones que lleva con la gente de la alcaldía se limitan a las convocadas por el Consejo de Rescate del Centro Histórico, presidido por el ex gobernador Horacio Sánchez Unzueta. “Fuera de eso, no nos toman en cuenta para nada”, sostuvo.

Dicha situación ha quedado demostrada en los demás casos de vecinos contra otras obras, como en el del jardín Colón, en el cual el INAH fue el único que desde un principio acudió a los llamados de los inconformes.

Mientras tanto, los vecinos advierten que los trabajos continúan, pues aunque en la fachada no se ven señales de trabajos, sí se escuchan sonidos y desde lejos se puede ver una edificación nueva alzándose al interior del lugar; además afirman que los trabajadores ingresan por el túnel desde el hotel.

A las afueras de la propiedad se ve el permiso otorgado por el ayuntamiento, aparte de un sello de “obra suspendida” que, según el abogado Espínola, está desde hace un tiempo y no tiene validez actual, tan así que las obras han continuado sin que ninguna autoridad actúe contra el hotel.

JSL
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