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Las Vías, una vida de mercado y tradición

las vías
Las Vías

Tianguis de Las Vías.

Miguel Ángel Saldaña

Las Vías, mercado a dos líneas, así, de ida y de vuelta, no pasas por los mismos puestos. “De a veinte, métale la mano que vale veinte” la ropa sobre mesas hechizas. Los fierros tendidos, en el suelo; igual que los juguetes usados y las cosas que estorbaban en la casa; no faltan las raspas, los antojos, la comida y la fruta picadita para el que va pasando. Ir a las vías es ir tomar tepache en su jarrito enchilado.

La señora Silva Duro tiene 30 años aquí, con su ropa para dama, “pero ya no está lleno como antes”, y eso se lo adjudica a la economía del país: “nomas sale pa surtir, y pues para seguirle”. Ella, como casi todos, llega a las ocho, pero su faena empieza a las seis de la mañana: “salimos cuando se queda sólo, a eso de las cinco o seis”. Suspira y cobra 35 de un pantalón de mezclilla.

Sólo seis años tiene aquí Julieta Beatriz Hernández, también vende ropa, quien dice: “pues las ventas están mas o menos, hay días buenos y días malos, ya no es como antes”, “y es que ya es muy grande el mercado, hay mucha competencia”. A la señora le va bien, gana de mil 200 a mil 3000 pesos, pero tiene que pagarle a los trabajadores que le ayudan: José Cruz Estrada, que gana 150, y Luis Alejandro, su hijo, “que es patrón, y ahorita no está, se fue a jugar y regresa ya hasta mas tarde”; a él le da 200 pesos.

Además de la ropa está la comida: gorditas y sopes, mole y arroz, menudo, pozole, carnitas y tacos. También los antojitos y postres: la carlota y gelatinas, un pedazo de pay o flan en su plato de unicel; los churritos y tostadas en bolsa con repoyo, salsa y crema. Heidi Coronado sólo tiene gordas, tacos, menudo, sopes “y nomás”, van empezando y no tienen ni un año aquí. Su negocio es familiar y trabajan cuatro personas. “Pues empezamos desde ayer a guisar, un día antes compramos todo y hoy abrimos a las seis de la mañana, para irnos a las cuatro o cinco”, comenta y, mientras saca un pedido de sopes y calienta tortillitas en un comal de dos cuartas, añade que la ganancia se la reparten entre todos.

Las Vías tienen historia, el Maestro Florencio Lencho Puentes Díaz vende desde 1987 y sobre los domingos en Las Vías recuerda: “esto empezó desde mucho antes, pues primero era el mercado de la Alhóndiga, del que nos ubicaron aquí y en el mercado República”. Lencho tiene otro local en el mercado República, y aquí sólo viene a sacar algunas cosas por las que gana poco más 300 pesos cada domingo. En sus orígenes era distinto, un San Luis diferente: “antes a las cuatro de la mañana ya había movimiento, se escuchaba la ponedera de puestos, hoy no, hoy abro a las ocho”. Y es que si alguien sabe sobre el mercado es Florencio; conoce su historia y ha hecho trabajo académico sobre el rescate de los mercados. “Pues el espacio es de nosotros, el municipio no tiene nada que ver, sólo se cobran cinco pesos; primero fue uno, luego dos, y así, pero pues es para el mercado, para limpiar esas cosas, se gana más, pero pues para qué digo”. “El negocio se lo quedan los hijos, ya tienen su lugar aquí a lado, pero pues tenía que secar esto que allí tenía”. Así como sacar una vida, una vida de mercado y tradición, que pasa de padres a hijos, de historia a historia, como el tren, que no pasa por aquí.

JSL
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