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Legislación de protección animal debería ser de acuerdo a la raza

raza

Se llevó a cabo el Bullfest 2015.

Dueños de perros pitbull hablan de las particularidades de esta especie

Ricarlos I

El problema con la legislación de protección animal es que en el caso de ciertas razas y especies tendría que adecuarse, porque el trato y entrenamiento que un pitbull necesita para mantenerse sano física y mentalmente es muy diferente del que necesitan otras razas, advirtieron los organizadores de la expo canina y segundo Bullfest 2015, señalando además que, como parte de la prevención del uso de estos perros para peleas clandestinas, está el evitar que se presenten ejemplares con tendencia violenta: “se trata de quitarles la etiqueta de animales agresivos. Al final, una mascota sólo es el reflejo de su dueño”, sentenciaron.

Las actividades iniciaron desde las 10 de la mañana, y Antonio Villanueva, organizador del evento indicó que “tendremos jueceo nacional e internacional; tenemos al arquitecto Raúl Andrade de aquí de México y a Chico López, de Brasil. Queremos que sea un gran evento, ya que en la primera edición la verdad nos fue muy bien con un buen nivel y un buen ambiente familiar”.

“Este último punto ha sido vital en la organización, pues parte de las motivaciones del evento es el quitar esa mala fama que tienen esta y otras razas de perros, como animales violentos y agresivos. Los ponemos en competencias deportivas en las que todos demuestran su fuerza; por ejemplo, el salto vertical, en el cual a partir del piso ellos deben saltar y tratar de atrapar con la mandíbula un objeto a cierta altura. En la modalidad de presa lo que cuenta no es la altura, sino cuánto tiempo dura un perro sin cansarse manteniendo su propio peso en una mordida. Esto de hecho nos ha servido para desmitificar esa creencia de que estas razas traban su mandíbula para morder, cuando en realidad, si soportan hasta horas una mordida, es por fuerza pura de ellos, y si se les da la orden, sueltan”, añadió.

También, agregó, está la competencia de arrastre, en la que, sobre un carro sobre rieles, los perros son capaces de arrastrar hasta toneladas

Pruebas como estas, que para otras razas podrían ser demasiado duras, son las que deben considerarse al momento de legislar, pues no se pueden dictar leyes de protección para pitbull y bulldog como si fueran simples perros de compañía, como un chihuahua o un salchicha, “que son perros que cazan sólo para sí mismos, son ratoneros y no son tan gregarios ni tienen tanto sentimiento de manada o gregario”.

“Los pitbull y razas semejantes, para mantenerse sanos físicamente, necesitan ciertas actividades, pero este trabajo les ayuda también a su estabilidad mental. Su origen es como perros de presa, correr, atrapar, arrastrar, y si no se les dan actividades acordes a su naturaleza, como estas de arrastrar cosas o morder, emocional y sicológicamente se van desgastando y pueden volverse inestables y volubles, causando un riesgo incluso a los dueños”.

Destacó que “para eso queremos estos eventos, para dar a conocer a fondo cómo se comportan, y, sobre todo, lo que necesitan. Con esto esperamos que quienes hacen las leyes puedan legislar con conocimiento y no viendo desde afuera, basados en mitos y creencias que suelen desarrollarse por miedo a estos animales. Todos los perros tienen dientes, desde un chihuahua hasta un bulldog pueden causarte un daño grave; no son juguetes, son seres vivos que requieren cuidados especiales dependiendo de su raza”.

“No se trata de humanizar al perro, darle lo que creemos que necesita, sino lo que en realidad necesita. Un bulldog y un pitbull no necesitan espacios tan amplios, pueden prácticamente estar en espacios pequeños todo el día, pero sí requieren que cada cierto tiempo se les dé actividad física intensa. De 15 minutos a media hora, mínimo cuatro días a la semana. Ya para competencia es otro régimen, con una actividad mucho mayor”, ahondó.

Peleas de perros, fuera del campo de la asociación

Respecto a las peleas clandestinas que en ocasiones se registran en la ciudad, y cuya existencia sólo se conoce de oídas, los organizadores señalaron que ellos no tienen conocimiento de dónde o cómo se dan, principalmente porque en su club ni siquiera se permiten los animales agresivos: “tratamos de mantener un ambiente familiar, y, sobre todo, de protección a los animales. Cuando hay entre ellos ejemplares que muestran una agresividad inusual, no le permitimos convivir con el resto de los miembros. Desafortunadamente en muchas ocasiones los animales toman los vicios de sus dueños, por lo que son su reflejo, así que evitamos a toda costa que ingresen con los demás”, aseveró.

 

En Puebla, establecen albergue de rehabilitación

Por su parte, Omar Luna, del club del estado de Puebla, señaló que, desde hace algunos meses, en Puebla iniciaron un albergue en una escuela de adiestramiento para los animales que han sufrido abuso o han sido utilizados en peleas clandestinas: “hemos encontrado a veces algunos de ellos moribundos, muy lastimados, y en la escuela los curamos, los reeducamos para que ya no sean tan agresivos y, una vez que ya perdieron el trauma y la costumbre de atacar, a fuerza de paciencia y trabajo con ellos, de rehabilitación, conseguimos que puedan ser adoptados por familias nuevamente”.

“Esta labor la hacemos no sólo con animales que encontramos, también con personas que de pronto se nos acercan para pedir ayuda, o que nosotros nos damos cuenta que podrían necesitarla; nos acercamos, les decimos los cuidados que necesitan. Claro que no los forzamos, simplemente les informamos y la mayor parte de ellos aceptan nuestra asesoría, pues no sólo es por seguridad del perro, también de la gente que está alrededor”, recalcó.

No debemos olvidar, manifestó, “que esta raza tiene una fuerza enorme comparada con su peso. Por ejemplo, algunos llegan alcanzar una velocidad de 1600 metros por minuto, como el record mexicano llamado Pitágoras, o que alcanzan una altura de tres metros con 40 centímetros de salto, como Antara, un hembra del sur del país; o en la prueba de fuerza, un perro de Tabasco llamado Toro, que fue capaz de arrastrar sobre rieles poco más de tres toneladas de peso, y el record de presa, pasa de tres horas. Y eso sólo son los records mexicanos, los records mundiales llegan a ser hasta del doble”.

JSL
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