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Los miedos llevaron a Raquel hasta Neuróticos Anónimos

neuróticos anónimosRaquel Q., integrante del grupo Buena Voluntad 24 Horas de Neuróticos Anónimos, dio su testimonio acerca de la neurosis que padece. Hizo hincapié en que son cuatro años los que lleva dentro del mismo, y realmente la ha ayudado a resolver de mejor manera sus problemas cotidianos.

La terapia se basa en la estrategia de Alcohólicos Anónimos, “pero nosotros no dependemos del alcohol, dependemos más que nada de que no podemos manejar nuestras emociones”.

Comentó que las sesiones son todos los días. “La terapia consiste en hablar, en la tribuna, sé honesto, habla de ti y yo hablo de lo que me pasa por el día de hoy y la gente se siente reflejada pero es como una catarsis, desahogarme, sentirme liberada o bien el compañero que pasa, si él tiene la experiencia vivida y superada, ya yo puedo escuchar, me puede ayudar mucho y la terapia se basa en eso, en la comprensión, y ver cómo le han hecho otros compañeros, porque no es de consejos, son de vivencias, de experiencias vividas y superadas y hay muchas actividades, y el grupo me ayuda a vivir de forma diferente, con dignidad, conociéndome todos los días y así es como funciona la terapia”.

Precisó que ella se enteró de esta organización por un cartel. “Cada vez que realizamos nuestros aniversarios, pegamos carteles, nos da permiso el gobierno de pegar carteles y a través de un cartel me enteré de la terapia y me gustó desde que llegué. Lo que me hizo quedarme es que no se hacían parejas, el respeto como te comentaba que no buscaba uno novio, porque si uno busca pareja aquí, no eres honesto porque empiezas a querer quedar bien con una persona y no, aquí vienes a hablar de lo que has hecho”.

En este contexto argumentó que “todo está en nuestro historial de cuando somos niños, es lo que se maneja en el grupo, yo puedo ver que si desde niña yo tenía ansiedad de ir a la primaria, siempre me daba mucho miedo, me levantaba y sentía un dolor en el pecho, decía: yo no quiero ir a la escuela. Porque no me gustaba estudiar nada, a pesar de tener buenas calificaciones, siempre odié toda la escuela, pero ahora veo que era mucho miedo a la gente, todo viene desde niños”.

“En mi caso personal tener unos papás que siempre estuvieron al pendiente y todo, aun así yo ya tenía la enfermedad, ya había nacido con ella, yo fui una niña privilegiada y aun así llegué al grupo, teniendo un papá bueno y mi mamá, todo bien, mucho amor, ninguna falta económica, pero esa fue mi experiencia”.

Los miedos de Raquel

Mencionó que en su caso personal llegó por miedos, “tenía mucho miedo a la Universidad, yo no tenía amigos, no me la pasaba bien, siempre me la pasaba comparándome y sintiéndome muy devaluada o como se dice allá afuera, con baja autoestima, entonces yo siempre tenía muchos pensamientos de tristeza, nada más pensaba en mí, en que había gente más bonita, más inteligente y no valoraba lo que yo tengo.

Manifestó que al día de hoy el grupo la hace poder valorarse, “es a través de estar en el grupo, de hablar, pues es de autoayuda, no hay sicólogos ni siquiatras, ya me he podido sentir mejor, asistiendo al grupo y conociéndome, que es lo más importante”.

En este sentido expresó que “yo siempre fui una persona muy enojona, explosiva, llegué hasta lastimarme las manos de golpearme y al día de hoy ya no he tenido esos arranques, y sí he tenido parejas, y ya no he tenido celos, por el momento sí los he controlado mucho, pero no como antes, ya ha cambiado mucho”.

“Sólo por hoy estoy bien”

Hizo hincapié en que tiene cuatro años asistiendo al grupo, “pero dicen que el tiempo no es recuperación, yo puedo tener un mes y sentirme bien, yo puedo ver que el tiempo es relativo, sólo por hoy estoy bien, si descuido mi enfermedad mañana tengo un ataque por ejemplo de ira, o de gritarle a alguien o lastimar a la gente o hacer cosas que yo no me puedo permitir como neurótica, puedo recaer, es como un alcohólico que si llega a una borrachera recae horrible, puede llegar hasta el suicidio, yo en mi caso, yo trabajo en una clínica y pelear con gente muy intolerante que se dicen normales, yo me pongo en riesgo, entonces sólo por hoy estoy bien, yo necesito ir a mi terapia”.

“Fue gracias a estar en la terapia que pasó algo muy padre en mi vida, yo cuando entro a la terapia, ahorita lo que se comentaba de una casa hogar del mismo grupo, yo suspendo la Universidad porque me sentía muy depresiva, me dormía todo el día, yo estudié fuera, entonces yo estaba sola y estuve en una casa hogar, terminé mi proceso, es una terapia intensiva, entonces regreso a San Luis, me pongo a trabajar, sigo en la terapia, decido terminar mis estudios y sí terminé la Universidad, y por el día de hoy estoy trabajando de eso y enfrentando”.

Comentó que la neurosis es como la diabetes, “la diabetes no se te quita, tienes que tomar medicina a diario, controlarla, todos tenemos emociones, todos nos ponemos tristes, enojados, pero nosotros rebasamos, entonces necesitamos estar en la terapia, porque si me descuido puedo volver a caer en depresión”.

JSL
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