Colectivo de colectivos, en contra de la nueva Ley de Cultura en SL
21 julio, 2015
“No se den por derrotados”, pide la FUP a los rechazados por la UASLP
21 julio, 2015

Se deslinda Dirección de Ecología del derribo de árboles en la capital

reforestación
Ecología

Alejandro Leal Espinoza.

Ricarlos I

Aunque Ecología municipal no ha sido consultada en ninguno de los derribos de árboles reclamados por vecinos y algunas asociaciones ciudadanas, “sí sabemos que dichos árboles no eran autóctonos ni originarios de esta región, lo que implicaba un mayor coste de mantenimiento. A veces se llegan a radicalizar las posiciones de los vecinos, pero en breve habrá un programa de reforestación”, afirmó Alejandro Leal Espinoza, titular de dicha dependencia.

“Hay algunas asociaciones o agrupaciones que en ese sentido se han radicalizado porque no quieren ver que en muchas ocasiones ese árbol con el que crecieron ya es un riesgo para peatones y ciudadanía. Desgraciadamente, y aunque la lógica nos diría que el tema nos tocaría directamente a nosotros, no es así. Es una materia transversal y el reglamento no nos deja intervenir”, señaló.

Puntualizó que “el primer problema que tenemos es que no contamos en el ayuntamiento con un inventario completo de los árboles que hay en las calles de la ciudad, ya no se diga en clases y especies, ni siquiera en número. A eso se agrega que no somos en Ecología los encargados directos del tema, sino Parques y Jardines; son ellos los que autorizan el derribo de árboles”.

“El criterio para esto”, explicó Leal Espinoza, “es el riesgo que pueden tener para la ciudadanía o la infraestructura, no sólo de la superficie sino también subterránea. El crecimiento de muchas de las especies de árboles en la capital es anómalo porque no son especies adecuadas para este suelo ni este clima. Llegan a crecer a veces demasiado rápido pero con ese gran tamaño de pronto una sequía los mata o debilita partes de ellos, y se caen grandes ramas”.

Muchos de ellos, agregó, fueron especies sembradas hace 30 o 40 años en camellones y parques nuevos, y sólo se escogieron porque eran los árboles más disponibles comercialmente, “de moda”, o donadas por invernaderos, no los que mejor se adaptaran. “Tenemos el caso del jardín Colón, que aunque es más antiguo, ya tiene estas características; los 120 árboles que están ahí no son naturales de la zona”, recalcó.

JSL
JSL