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Testimonios de Ayotzinapa

Bloqueo por Ayotzinapa

Chilpancingo, Gro. Profesores y estudiantes bloquearon ambos sentidos de la Autopista del Sol durante siete horas, en protesta por el asesinato y secuestro de estudiantes normalistas hace un mes en Iguala. Foto: La Jornada

Óscar G. Chávez

Isael, egresado de la Normal de Ayotzinapa, de 25 años, comenta: Ayotzinapa a mí me deja un dolor pero a la sociedad mexicana le deja una lección y le está haciendo un llamado a organizarse a que ese ¡Ya basta! No se dé sólo en silencio y quede guardado, nos invita a la organización, a la unión. Ayotzinapa nos deja una última oportunidad, si no se responde ahora no se responderá nunca; en el pasado las matanzas quedaron impunes; las recientes también ¿dónde queda nuestro sistema de justicia? Ayotzinapa es una víctima más y puede pasar en cualquier lado. No es sólo Ayotzinapa, es todo México.

Efraín, Jesús e Isael,  tres jóvenes de veinticinco años, egresados de la Normal Rural Raúl Isidro Burgosde Ayotzinapa, accedieron a una entrevista con La Jornada San Luis y dar una serie de testimonios que nos retrata cómo es la vida en Ayotzinapa y cuál es su sentir como egresados de esa comunidad estudiantil en la que hace un mes, la violencia generada por el Estado dejó luto e indignación.

Profesores ahora, recuerdan su estancia en esa institución; Efraín recuerda: al llegar el primer día me bajé en una caseta; es un cerro por el que tiene que bajar uno, de escaleritas, más o menos a la mitad de ellas, casi al llegar a la escuela  hay una inscripción que dice: “Bienvenidos a lo que no tiene inicio, bienvenidos lo que no tiene fin, bienvenidos a la lucha eterna, algunos lo llaman necedad, nosotros lo llamamos esperanza.” Alberto agrega: no se puede comparar con otra escuela, su sistema es de internado; más que hacer amigos te vuelves hermano de tus compañeros y cualquier cosa que tenga que tenga que ver con la Normal. Entré por necesidad, vivo a tres horas de la capital –Chilpancingo–, no sabía mucho de la escuela, tenía poca información porque tengo parientes que egresaron años antes… Cuando llego a la Normal es cuando descubro ciertas cosas que no sabía, aprendes a valorar a tus camaradas, a tu familia, todo lo insignificante que a veces no ves; ahí es cuando te das cuenta de lo valioso que es… Fue una experiencia que marcó mi vida y es diferente tu juicio al salir de una normal rural.  

Isael, originario de Atoyac de Álvarez, nunca imaginó ingresar a esa institución, “fue por recomendación de primos y familiares que yo llegué ahí. Desde el momento en que llego bajo las escaleras; cuando bajo veo algo extraño que difícilmente verás en cualquier parte del país: ves lleno de murales, y no cualquier mural, sino murales que representan la lucha de la sociedad mexicana, su lucha de clases”.

Aunque las manifestaciones por parte de alumnos de la Normal, no son cosa de todos los días, ya en años anteriores se habían dado algunas; el mismo Isael comenta: en la Normal nunca se había dado un percance de tal grado, de que se dan movimiento sí, pero se hacen de acuerdo a las necesidades de la Normal, de ninguna manera se hacen por hacerse. Andar en un movimiento estudiantil es desgastante, física y sicológicamente; siempre estás pensando que tarde o temprano te van a llegar a desalojar, golpear, sacar de la Normal; pero de que hubiera un crimen así, nunca se había dado; represiones sí y sólo estaba como anécdota una represión que se dio creo que en 1994: estaban en la parte alta de la caseta unos compañeros de Hecelchakán, Campeche, cuando en ese tiempo la judicial del estado disparó y asesinó a uno; Huycán Huycán se llamaba. Era lo más dramático que se había vivido, que fueran a la Normal y asesinaran a un compañero. No era precisamente de la Normal, pero se encontraba apoyando dentro de ella.

Efraín complementa: Cuando yo estuve participé en una manifestación, se dio porque querían suprimir la licenciatura en educación primaria, dentro del estado. Nosotros nos inconformamos porque creíamos que no era válido ¿cómo va a desaparecer una licenciatura en educación primaria? Luego, en diciembre de 2011 balacearon a dos compañeros que perdieron la vida; se alegó que los alumnos portábamos armas, no se encontró nada. Hubo 70 presos. Luego se vinieron vacaciones y no se dio a conocer tanto. Pero, algo tan grave y doloroso como lo de ahora, nunca nos tocó vivirlo.

¿Cuándo se habla de la situación en que se encontraba Guerrero en aquellos años –los de Lucio y Genaro, década de los sesenta–, comparativamente hay mucha diferencia con la situación que se vive en la actualidad? Se han dado unos cambios –dice Isael– en el sentido que ya Guerrero no es visto como el de una sociedad siempre callada; o aquel estado que se dejaba de sus gobernantes. Recordemos que Lucio Cabañas no actuó por actuar, no fue lo que él quería quizá. Lucio inicia la guerrilla, de manera casi obligada; recuerdo testimonios de personas que vivieron aquellos años en Atoyac de Álvarez, comentan que un 18 de mayo –no recuerdo el año– [1967] se encontraba en la plaza en un mitin, a un lado de la escuela primaria Juan N. Álvarez, lo iban a tomar prisionero. Llegan [los judiciales] y se da una masacre donde mueren principalmente mujeres, muchas embarazadas; de ahí sale Lucio escondido y es cuando se levanta en la sierra. Cuando el Estado mata de esa forma a su gente, no le queda otro camino que la lucha armada. Si Lucio hubiera querido en su momento asesinar a Rubén Figueroa [el gobernador] lo hubiera hecho, pero ¿por qué no lo hizo? Siento que estaba consciente que no era la manera de hacerlo a través de violencia con violencia. Sin embargo en ese tiempo lo orillaron a esto.

¿Pensaron en algún momento que se podía dar una represión de este tipo?

Sí, dice Efraín, prácticamente lo esperamos dentro de la Normal, cada año: académica, represión física en alguna marcha; sí se espera pero nunca pensamos que pudiera ser de tan gran magnitud. Pero ahora se experimenta impotencia, uno no está allá; no se puede hacer gran cosa para apoyarlos. No es posible; ¿cuántos narcotraficantes andan libres por las calles en Guerrero? Actualmente no se puede vivir allá, hay tanta gente desaparecida y no sólo de la Normal. Lo malo es que muchas personas todavía no reaccionan. Hacer una marcha no es un delito, dar una opinión no lo es; ser pobre tampoco es un delito. Nosotros estamos totalmente indignados y dolidos; madres de familia destrozadas por la pérdida de sus hijos. No sabemos si están vivos o muertos; es peor la incertidumbre a saber algo ya concreto. Padres de familia desesperados que no saben si sus hijos están vivos o muertos, ya piden que les entreguen a sus hijos como sea; la esperanza ya se ha perdido y muchos dicen que aunque muertos, pero que se los regresen.

Está la posibilidad de que hayan sido asesinados ¿Cuál puede ser la respuesta de la sociedad si se llega a dar esta noticia?

Alberto, al igual que la sociedad mexicana, tiene “la esperanza de que estén vivos, que sólo estén desaparecidos; el gobierno está involucrado totalmente con el narco, es lo que se maneja. La respuesta ya se está viendo, se está movilizando, se está apoyando a la Normal. Es el principio, todos queremos saber que pasó. Hay mucha impotencia al no saber si están vivos o muertos. Hay apoyo en todo México y aún fuera de aquí. ¡¿Qué espera el gobierno para dar la respuesta?!”

Guerrero, dice Isael, está cansado de tantas masacres, asesinatos de dirigentes sociales. ¿Las policías comunitarias gracias a qué surgen? A la inacapacidad del gobierno, que dejó de hacer lo que le corresponde. Si un gobierno no le da seguridad a sus gobernados y permite robos, violencia, ¿quiénes lo paran? El pueblo. Si este gobierno no responde, prácticamente lo que pasa en Guerrero se va a extender a toda la Nación; ya no van a ser sólo la Costa Chica, La Montaña, quienes se estén organizando para tomar las riendas; después va ser la misma nación. Si un gobernante ya quedó rebasado, por dignidad debe renunciar; dejar el cargo a alguien competente, que realmente quiera cambiar las cosas. En Guerrero ni en PRI ni el PRD han cambiado las cosas; han hecho obra social pero es su obligación hacerlo, por qué les vamos a dar las gracias por eso. No sabemos qué va a pasar si realmente detienen a Abarca, es la duda de todo el país.

¿Creen realmente que haya sido el crimen organizado o fue un asesinato de Estado?

Isael afirma de manera concreta: como estudiantes no representamos oposición, para ellos, de alguna manera; no le afectan los estudiantes. Para nosotros lo que se dio fue un crimen de Estado.

Ante los desgarradores sucesos ¿qué lección nos deja Ayotzinapa? Indignación, dice Jesús; son prácticamente niños los asesinados. Marcaron la historia de nuestra Normal. Es una lección para los ciudadanos, que deben darse cuenta lo que realmente hace el gobierno. Seamos conscientes de lo que está pasando en Guerrero, se quieren resultados, no palabrería.

Para Efraín queda “una profunda tristeza. Como egresado me gustaría decirle a los padres de familia: hace unas semanas pasó en Guerrero, pero más adelante puede pasar en cualquier parte; las represiones contra estudiantes son cada vez más frecuentes. Es el momento para el cambio, no es un llamado a levantamientos, sino a una revolución de pensamiento en la sociedad. La impunidad seguirá existiendo en tanto el puerto no reaccione”. Y cuestiona de manera enérgica: ¿Dónde está el presidente de la república? No se ha ido a parar al estado; estos acontecimientos ya sobrepasaron al estado y él debería afrontarla. ¿Tiene miedo o esconde algo? ¡Queremos a los cuarenta y tres compañeros con vida!

“Es necesario hacer patente nuestro agradecimiento a toda la sociedad mexicana, incluida la comunidad estudiantil; Efraín comenta: contrariamente a otras en las que se persiguen causas particulares, donde se piden cobijas, láminas, dinero; no sé pide otra cosa que más que justicia y el que aparezcan los cuarenta y tres compañeros”.

Concluye Isael: Queremos que queda claro que no fue un enfrentamiento entre normalistas y el crimen organizado, o las autoridades; no atacaron, no llevaban resorteras o piedras; iban con sus novias, y otros mensajeaban, cuando fueron directamente balaceados. Se dio un ataque directamente a estudiantes normalistas, jóvenes de entre 17 y 22 años. Jóvenes que tenían todo un futuro por delante, que eran la esperanza de familias de bajos recursos, hijos únicos algunos. Esperanza única, esperanza que hoy ha desaparecido.

JSL
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