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Venta de pirotecnia, un riesgo, sentencia Protección Civil

Pirotecnia

Manifestación de coheteros ante el Congreso. Foto: César Rivera

La venta de pirotecnia al público es un riesgo, todos los años tenemos incidentes en los que llega a haber muertos por el mal manejo o almacenaje deficiente de estos explosivos, incluso en algunas de las ciudades más grandes del país ya están prohibidos; lo menos que podemos hacer en San Luis Potosí es regularlos, sostuvo Gerardo Cabrera Olivo, director de Protección Civil estatal, tras las protestas del lunes en que coheteros lanzaron fuegos artificiales en la entrada de las oficinas legislativas de Vallejo por la iniciativa de prohibir la venta de sus productos.

“Tenemos que estar conscientes de que, aunque sea una tradición que ya tienen algunas familias muy arraigada y que se consideren casi juguetes, siguen siendo explosivos. Las quemaduras es el más leve de los daños que pueden producir; un petardo puede fácilmente amputar dedos, y si son niños, hasta miembros completos; si estallan cerca de la cabeza, además de los obvios daños al oído, pueden causar hasta la muerte, y más cuando se manejan en las calles y patios, en donde hay rocas sueltas, que con el mismo material del cohete se convierten en metralla que puede fácilmente penetrar la piel como si fueran balas”, argumentó.

Si a eso se le agrega, indicó, el poco cuidado que llegan a tener en donde los guardan, en medio de la ciudad, para poder venderlos más fácilmente en las calles, se está hablando de auténticos polvorines que hasta con chispas de estática pueden estallar: “ya lo hemos visto, en pleno centro ha habido casos de viviendas que prácticamente vuelan en pedazos porque servían de almacén temporal”, recordó.

Sobre las posibilidades de una legislación que prohíba por completo la venta de juegos pirotécnicos, consideró que se trata de una “necesidad vital”, pues año con año hay víctimas, y suelen ser menores los principales afectados.

Al respecto de las quejas de los coheteros y vendedores que verían afectada su principal fuente de ingresos, señaló que el principal problema es la capacitación de los fabricantes y, sobre todo, que se dejen de usar las propias viviendas como sitio de almacenaje: “hace sólo poco más de un mes tuvimos un percance de uno de estos polvorines, ubicado en Salinas; la única razón por la que no hubo víctimas fatales fue porque el almacén estaba relativamente alejado de una zona habitacional, pero en los casos de la capital suelen estar cerca de donde luego se expenden para facilitar el transporte a los lugares de venta. Ya en años pasados hubo pérdidas humanas; una madre y su bebé de seis meses, que murieron cuando, en plena Damián Carmona, explotó la bodega donde los guardaban; la casa prácticamente quedó demolida. No son juguetes”, enfatizó.

“Si no se prohíben debe al menos regularse que no se almacenen bajo ninguna circunstancia en zonas donde haya casas habitación alrededor y que se cumpla con todas las medidas de seguridad, de otra forma estamos enfrentando el modo de vida de varias familias con la vida misma de los demás”, finalizó.