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Crece el clamor de desocupar ya el ‘Che Guevara’

Integrantes de la comunidad universitaria señalaron que el grupo 'Okupa Che', el cual mantiene el control del auditorio Justo Sierra. Foto Carlos Ramos Mamahua

 Integrantes de la comunidad universitaria señalaron que el grupo 'Okupa Che', el cual mantiene el control del auditorio Justo Sierra. Foto Carlos Ramos Mamahua


Integrantes de la comunidad universitaria señalaron que el grupo ‘Okupa Che’, el cual mantiene el control del auditorio Justo Sierra. Foto Carlos Ramos Mamahua

Por Emir Olivares Alonso

La situación en torno al auditorio Che Guevara se vuelve cada vez más tensa en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ante el creciente número de voces que piden la liberación del recinto.

En una reunión realizada el pasado lunes, el Colegio de Directores expresó respaldo total al rector Enrique Graue Wiechers sobre la decisión que se tome al respecto, la cual debe privilegiar el diálogo y buscar una solución definitiva, informaron algunos asistentes a la sesión. Además, el tema será discutido en la sesión ordinaria que el Consejo Universitario llevará a cabo este viernes; se espera que al finalizar ésta se emita un posicionamiento.

La Jornada realizó una consulta aleatoria entre integrantes de la comunidad universitaria. La mayoría señaló que desde hace varios años ya no hay un trabajo político que respalde al grupo que mantiene el control del auditorio Che Guevara, oficialmente llamado Justo Sierra en honor del fundador de la Universidad Nacional.

Un profesor adjunto de la Facultad de Filosofía y Letras (FFL) –entidad anexa al recinto, tomado hace más de 15 años por diferentes colectivos estudiantiles y sociales– aseveró que los miembros del grupo Okupa Che –que están en posesión del espacio desde hace dos años tras diferencias con otros grupos– realizan, al amparo del movimiento estudiantil, actividades de corte individual y no colectivas. Las instalaciones se usan como modo de vida: venden diferentes productos, organizan fiestas por las que cobran y hay consumo de drogas y alcohol.

Señaló que el Okupa Che “no ha permitido la participación de la comunidad ni de la facultad ni de la UNAM, salvo en coyunturas fuertes, como las movilizaciones por Ayotzinapa (…) Pero una solución por medio de la fuerza pública es lo menos viable; crisparía mucho los ánimos. La salida se debe dar con base en el diálogo”.

Fernando, alumno de la FFL, indicó: Yo no he visto que recientemente se haya citado a un foro o conferencia interesante. Sólo hay talleres sobre cómo preparar pan vegano, de grabado, clases de baile y, a veces, tocadas.

Sandra, estudiante de sicología, sostuvo que lo que hoy sucede con el auditorio Justo Sierra es delicado, pues con el argumento de contrarrestar a este grupo, con el que prácticamente ya nadie coincide, las autoridades de la Universidad podrían iniciar una campaña contra el movimiento estudiantil. En la solución debe participar la comunidad y no únicamente los de siempre, de otra manera una vez más no pasará nada y las cosas seguirán igual.

En años recientes se han suscitado hechos violentos relacionados con la ocupación del auditorio. Debido a ello, la UNAM ha presentado al menos tres denuncias ante la PGR.

En junio de 2009 un presuntonarcomenudista fue asesinado a tiros en el estacionamiento de la FFL. En diciembre de 2013 y marzo de 2014, diferentes colectivos se enfrentaron a golpes por el control del espacio.

En noviembre de 2014, en las inmediaciones del inmueble, ocupantes del recinto encararon a un policía ministerial que realizaba un desahogo de pruebas tras la denuncia del robo de un celular, lo que dejó un activista herido de bala en la pierna y ocasionó que por la noche los uniformados ingresaran al campus y se confrontaran con los jóvenes.

El 25 de febrero pasado, integrantes del Okupa Che realizaron actos violentos en Ciudad Universitaria, en protesta por la captura de Jorge Emilio Esquivel Muñoz, El Yorch, detenido un día antes por agentes federales vestidos de civil y señalado como presunto responsable de narcomenudeo, aunque días después una juez federal reclasificó el delito y le otorgó la libertad bajo fianza. Tras este hecho, la rectoría de Graue demandó la liberación del espacio.