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Estudio de Díaz Polanco aborda la rebelión de Tehuantepec

Imagen tomada de la cuenta de "Twitter" del antropólogo y sociólogo Héctor Díaz-Polanco @diazpol

Carlos Paul

Ciudad de México. En 1660, en la villa de Guadalcázar, provincia de Tehuantpec, los indígenas se rebelaron contra el alcalde mayor. Ese alzamiento sería el inicio de la denominada rebelión de Tehuantepec, considerada como “la más importante contra la opresión colonial, durante el siglo XVII”, ya que involucraría a más de 200 pueblos indígenas.

Tal hecho histórico es el tema de reflexión y análisis del más reciente estudio del antropólogo y sociólogo Héctor Díaz-Polanco, titulado El gran incendio. La rebelión de Tehuantepec.

Publicado por Grupo Editor Orfila Valentini, el libro fue comentado la noche de este lunes en la Casa Lamm, por los historiadores Enrique Semo, Pedro Salmerón, Angel Guerra y el autor.

El estudio de Díaz-Polanco documenta, entre otras cuestiones, las causas y cómo es que el alzamiento se extendió por varias zonas del entonces Obispado de Oaxaca, así como la represión contra esa rebeldía.

Se basa principalmente en información obtenida del Archivo General de Indias (Sevilla) y del Archivo General de la Nación (México). “Los protagonistas centrales son los propios pueblos indígenas. Aunque se presta especial atención a dos notables figuras que son parte de ese momento histórico, que intervienen en la rebelión desde posiciones encontradas: el obispo Alonso de Cuevas Dávalos, defensor en cierta forma de los indígenas sublevados y el oidor Juan Francisco Montemayor de Cuenca, encargado estratega de la represión”.

Los especialistas se refirieron “al mito” que sugiere que la época novohispana fue un periodo de tranquilidad y armonía, “al mito de la pax hispánica que ha sido paulatinamente revertido”, y que con el estudio de Díaz-Polanco se contribuye a esa desmitificación.

Durante la presentación del libro se habló de la “corrupción estructural del sistema colonial”, así como de la estructura piramidal del poder. Se explicó, entre otras cuestiones, que la rebelión de los pueblos indígenas en contra del orden colonial, si bien “no levantaron un plan directamente impugnador del poder real, sí esbozaron los principios de un proyecto de autonomía versus centralismo”.

Fueron tres las principales demandas o reivindicaciones que atentaron contra el sistema colonial y colonizador, apuntó el autor.

“En primer lugar, los indígenas reclamaban el cese de las prácticas comerciales que realizaban los alcaldes mayores y corregidores, conocidas como repartimientos, en perjuicio de las comunidades. En segundo término, los pueblos reivindicaban el derecho a elegir libremente a las autoridades de sus ‘repúblicas’, sin intromisión de los gobernadores. Y finalmente, los nativos aspiraban a que fueran suspendidas las diversas formas extralegales de despojo de los excedentes de la comunidad, a través de cobros excesivos o indebidos”.