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FMI y BM renuevan alerta sobre riesgo del proteccionismo

El presidente del BM, Jim Yong Kim, y la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, durante la reunión semestral en Washington. Foto Ap

Afp

Washington. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) iniciaron este jueves su reunión semestral con una renovada alerta sobre el aumento del proteccionismo y ante un gobierno estadunidense hostil al libre comercio.

En la apertura formal de las reuniones, los máximos dirigentes de las dos instituciones, la francesa Christine Lagarde y el estadunidense Jim Yong Kim, instaron a poner en riesgo el comercio internacional.

“El FMI no es una institución comercial, pero el comercio nos preocupa, porque es un motor importante para el crecimiento y se trata de uno de los pilares de la prosperidad”, dijo Lagarde en la conferencia de prensa que marcó el comienzo de la reunión.

La jefa del FMI recordó el elevado número de contenciosos comerciales provocados por medidas proteccionistas que llegaron a la Organización Mundial de Comercio (OMC) y por eso llamó “no poner en riesgo el motor del comercio, que ha apoyado el crecimiento” económico.

Kim, por su parte, sostuvo que el comercio ha sido “fundamental en la reducción de la pobreza en los últimos 30 años”.

Primavera económica con nubes

Por primera vez en dos años, banqueros y ministros de finanzas de todo el mundo iniciaron un encuentro en medio a un paisaje económico global que deja más lugar al optimismo.

“Bienvenidos a la reunión de primavera [boreal]. Es oportuno, porque la primavera económica ha llegado”, dijo Lagarde al abrir los trabajos, aunque en las calles de la capital estadunidense caía una fina llovizna.

Luego de dos años de expectativas a la baja, el FMI apuntó una tímida reacción en la economía global.

En su informe semestral, el FMI revisó al alza su previsión de crecimiento global, de 3.4 por ciento a 3.5, un paso modesto pero que cambia el perfil de la expectativa.

En este nuevo escenario se espera que la reunión de los ministros de finanzas del G20, que se celebra el jueves y viernes, genere discursos optimistas quizá por primera vez desde la gran crisis de 2008.

Con relación a América Latina, sin embargo, el FMI revisó levemente a la baja su previsión de crecimiento, de 1.2 por ciento a 1.1, a raíz de un escenario marcado por incertidumbres políticas y el estancamiento en los precios de las commodities.

A pesar de esa revisión a la baja, Lagarde dijo este jueves que Brasil, la mayor economía latinoamericana, parecía estar “haciendo la curva” después de dos años de fuerte recesión para iniciar una tímida recuperación.

Sin embargo, una nube pesada flota claramente sobre la reunión.

Con el lema de “EU en primer lugar”, el presidente Donald Trump mantiene viva la amenaza de imponer barreras aduaneras a las importaciones, y alejarse del libre flujo de intercambio y de entidades como la OMC.

Aunque no mencionaron directamente a Trump, para nadie fue una sorpresa que las advertencias formuladas por Lagarde y Kim este jueves fueron una referencia evidente a esa realidad.

El factor europeo

Al mismo tiempo, la reunión arrancó -como ya había ocurrido el año pasado- bajo la incertidumbre que representa la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

La reunión del FMI y el BM en la segunda mitad del año pasado se había realizado bajo el shock del plebiscito que decidió por el Brexit, y el encuentro que arrancó este jueves ocurre después que Londres inició formalmente su trabajoso proceso de salida el 29 de marzo.

Para empeorar el ambiente de incertidumbre, el parlamento británico aprobó una iniciativa de la primera ministra Theresa May para convocar elecciones anticipadas el 8 de junio.

Al mismo tiempo, los franceses irán a las urnas el domingo para elecciones presidenciales con diversos candidatos que emplean una agresiva retórica contra la integración europea.

De acuerdo con Lagarde, una eventual victoria de la derechista Marine Le Pen podría provocar “un desorden mayúsculo” en la UE.

Pero la cuestión de los obstáculos al comercio podría convertirse en polémica abierta en la reunión de los dirigentes del G20, quienes en marzo llegaron al punto de emitir un comunicado sin mencionar el tradicional llamado a evitar medidas proteccionistas, a raíz de la fuerte presión estadunidense.