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La actriz Mercedes Hernández cierra con gran éxito ‘Cuentos extraordinarios’

La actriz Mercedes Hernández. Foto Arturo Cruz Bárcenas

Arturo Cruz Bárcenas

Ciudad de México. El poder se ejerce a través de un cuento; la oralidad es el arte de saber narrar, entretener, de retener la atención del público; es el poder de la palabra, que en el caso de la actriz Mercedes Hernández es una experiencia que suma 20 años.

Hace días acabó una temporada de presentaciones del espectáculo Cuentos extraordinarios, en Plaza Cuicuilco, con gran éxito, y por ello se le entrevistó, dada la resonancia de su trabajo entre gente de todas las edades, que, simplemente, quedaron seducidos por el arte de un juglar moderno.

Mercedes rescata la tradición oral; es actriz de teatro, cabaret, cine y televisión. Dice que la infancia y la juventud necesitan propuestas dinámicas que fomenten la diversidad, creatividad y pensamiento crítico a partir de montajes lúdicos y de alto nivel artístico. En el caso de la oralidad, las propuestas deben tener bases literarias de calidad, así como una búsqueda incesante por promover la tradición oral como un valor cultural de gran importancia.

En Cuentos extraordinarios utiliza diversos recursos escénicos de acuerdo con la edad del público: muñecos de cartonería popular, canciones y retahílas o trabalenguas o vestuarios vistosos. Con esto se enriquece la técnica de la narración oral. Presentó El soldadito de plomo y El traje nuevo del emperador, dos de los cuentos emblemáticos de Hans Christian Andersen. Uno habla del amor romántico e imposible, que puede verse reflejado en cualquier época de la humanidad. El otro constituye una crítica feroz a la estupidez y soberbia de algunos gobernantes; representa además el valor de la sinceridad en la infancia. Sin una pierna, pero con toda la gallardía de un buen militar, un soldadito de plomo se enamora de una bailarina eternamente sostenida en un solo pie. El piensa que son almas gemelas; ella admira su valor. El romanticismo del siglo XIX permea hasta la actualidad.

Por su parte, El nuevo traje del emperador habla al público de todas las edades: a los adultos les recuerda la inútil vanidad de las apariencias y a los jóvenes el enorme mérito de la verdad.

Méritos

Mercedes Hernández ha sido reconocida por la crítica especializada como una de las narradoras orales mexicanas mejor posicionadas en México y con mayor presencia internacional. Ha mostrado sus espectáculos en Venezuela, Chile, Colombia, Ecuador, Cuba, Costa Rica, España, Bélgica, Suiza y Francia, así como en los más prestigiados festivales de oralidad en todo México. Desde 2010 pertenece al Magdalena Project (Red Internacional de Mujeres Hacedoras de Teatro), dirigido por Julia Varley, fundadora del Odin Teatret, con sede en Dinamarca. En dos ocasiones –2005 y 2010– ha recibido la beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes a la creación artística en narración oral. Es actriz egresada del Foro Teatro Contemporáneo. También estudió Educación de Adultos en la UPN. En los últimos 20 años se ha dedicado al teatro y el cine; sin embargo, se ha especializado en la narración oral y el cabaret. En cine destaca su participación en El Violín, de Francisco Vargas; 400 maletas, de Fernanda Valadez, y La Tirisia, de Jorge Pérez. En televisión participó en Capadocia, serie producida para HBO. En enero de 2011 recibió el premio Villanueva que otorga la crítica especializada en La Habana, Cuba, por su espectáculo de oralidad Murmullos en el Páramo.

En febrero de 2012 fue finalista en el concurso Cuento en Corto que realiza la Red Internacional de Cuentacuentos.

En 2012 y 2013, formó parte del jurado del FONCA que dictaminó las becas a los creadores escénicos de narración oral. En el verano de 2014 representó a México en el Laboratorio Internacional de Teatro, que organiza El Teatro Delle Radicci, en Lugano, Suiza. En 2015, fue nominada al premio Ariel en la categoría de Coactuación Femenina por su actuación en la citada película La Tirisia. Están por estrenarse Belzebuth, Muchacho de campo y Los inquilinos. Desde hace cuatro años pertenece a la compañía Cabaret Misterio.

Descubrir un cuento

En entrevista, Mercedes expuso que estudió la carrera de actuación “en la escuela que dirigió el maestro Ludwik Margules Después de estudiar la carrera y de trabajar en el teatro tuve un momento de crisis y me dí cuenta de que el teatro requería de toda la infraestructura, de muchos recursos. En medio de esa crisis conocí a una cuentacuentos que me dijo que ella no necesitaba de toda la infraestructura propia del teatro. El cuentacuentos necesita de alguien que esté dispuesto a escuchar y a imaginar. Puede ser en cualquier lugar y a cualquier hora. Casi que en cualquier circunstancia. Creo que la sencillez de contar cuentos fue lo que me enganchó en esta actividad artística. Es un arte escénico que requiere materialmente de muy poco. Actuando llevo 20 años y contando cuentos, 14.

“Sí, me gusta el cuento corto, la minificción. Para contarse son como mini disparos. Son certeros y tienen muchas imágenes. Lo breve se agradece. La minificción me gusta. Hoy opto por públicos familiares, pero si hago algo para adultos no me gusta entren niños, porque los temas pueden ser fuertes… o pueden ser cuentos eróticos. Tal vez el lenguaje sea violento o explícito

“No obstante, me gusta mucho contarle a los niños. Es gratificante ver familias completas en un teatro o en un espacio como un museo. En ciertos espacios presento mucho a a autores como Jorge Ibargüengoitia. Generalmente tengo la suerte de tener buen público en espacios adecuados. Creo que en eso radica que todo salga bien. Hay gente de algunas instituciones que creen que por ser algo sencillo puede ser en cualquier lado, y tampoco. El cuento requiere de su espacio.”

–¿Hay cuentacuentos improvisados?

–Por desgracia, sí. Puedes hacer algo sencillo, pero de ahí a que te atrevas a cobrar a una institución y a proponerte como alguien profesional, pues… hay una distancia. Se requieren estudios y muchos años de experiencia, un repertorio amplio. Mi función social es muy importante. La palabra empodera, es una herramienta y un arma muy importante Valoro lo que hago para elegir los textos, para que los textos que hago no sean machistas, misóginos, homófobos. Busco que los textos tengan un valor literario. Cuido mi repertorio porque valoro el impacto social de la narración. Lo que hago es una continuación d la labor de los juglares, que en su momento tuvieron toda la importancia para comunicar porque no había medios escritos. Para mí, contar cuentos es algo muy democrático porque incluso puede ser que las personas no sepan ni leer ni escribir, pero tienen la escritura y la tradición oral accesibles. Aunque no sepamos leer y escribir tenemos cosas que decir. Mi labor tiene impacto y por eso me preparo y hago un buen montaje de textos, soy respetuosa del público”.

El arte debe seguir y requiere de apoyos, pero en medio de la araña del ruido Trump y gasolinazos el recorte a la cultura va. “Me parece que el gobierno no está teniendo ninguna empatía con la situación que se está teniendo en el país. El gobierno que tenemos no valora la cultura. Los narradores no tenemos un aumento en nuestros ingresos. Desde hace muchos años ganamos lo mismo. En la UNAM ganamos lo mismo desde hace ocho o nueve años.”

Narrar es imaginar.