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Mi motor creativo nunca para, usa sangre y corazón: Corcobado

El duque del ruido vuelve a México después de seis años. Foto archivo

Jorge Caballero

Para el espíritu renacentista de Javier Corcobado, conjuntar los lenguajes de la música, la literatura, la poesía y la canción es una fórmula secreta que no voy a revelar, porque ni yo mismo sé cómo hago. No me gusta la palabra creador, prefiero la palabra compositor, músico o poeta… no tengo un método para componer, uso todo tipo de inspiraciones, desde un ruido en un cristal que se rompe hasta el error en una grabación, o una melodía que surge en un momento y provoca que las palabras fluyan.

El destacado músico español agregó en entrevista telefónica desde Madrid sobre su participación en el Vive Latino: Visito México con un ánimo muy fuerte, intenso, con muchas ganas de actuar en el festival, después de seis años. La banda y yo tenemos muchas ganas de hacer este concierto.

Con voz aterciopelada, que se cuela por la fibra óptica, Corcobado dice que él no se cansa de hacer lo que hace, “porque el motor creativo nunca puede parar, porque no usa gasolina, usa sangre y corazón, como dice la primera canción de mi nuevo disco, Mujer y Victoria: sin corazón no hay nada, no hay pensamiento… el corazón es lo que mueve toda la maquinaria creativa en la vida y la poesía.

Inspirarse en la vida

“El corazón se necesita para hablar de la guerra, de la muerte, del amor, de la paz, de lo material, de la destrucción… de todo, porque como Marina Abramovic dice: ‘No hay que inspirarse en otros artistas; cuando llevas tiempo en el arte lo más importante para inspirarse es la vida’. Comulgo con esas palabras.”

Para lograr traducir lo que se vive, Corcobado sostiene que la atención es indispensable. Soy muy observador, no dejo de observar. Gracias a eso no paro de entender la vida que me rodea y la realidad; es más; defiendo más la realidad que la virtualidad. Nos pasamos la vida mirando pantallas de artefactos móviles y televisión. Dejé de ver la pantalla para ver minuciosamente la realidad.

El músico expande su respuesta anterior para mencionar que la mayoría de la gente da la espalda a la realidad. Viajas en el Metro y todos están mirando su realidad; caminas por la calle las personas van hablando en el manos libres, están muy desconectadas. La realidad está muy abandonada, pero nunca se debe dejar de mirar para poder crear y tener una perspectiva de la vida, sobre todo si se trabaja en el mundo artístico.

Todo artista es creador, que al concebir una obra hace que el público la habite, aseveración que para la cual Corcobado responde con una teoría: Creo que soy una especie de receptor y transmisor de algo que viene de los dioses. Soy un ser humano normal y corriente, pero sí vienen a mí la música y la poesía, no sé de dónde, pero llegan como si yo fuera receptor, y luego pasa por mi filtro y después soy emisor de esas canciones y poesías, de esos mundos que propongo en cada una. Saber entrar en esos mundos es muy bueno, tanto si se comprende como el autor hubiera deseado como si se hace una libre interpretación.

Corcobado compartió que tiene serios problemas para dormir: Mi cabeza siempre está pensando en ritmos, melodías, estrofas, ruidos… por un lado es molesto, pero es mi trabajo… Estoy consciente de esa voz que todos los días me lleva a componer algo. Creo que esa es mi misión en la vida: hablar de lo que hablo, principalmente del amor, porque en este mundo hay carencia de amor verdadero, no el sucedáneo del que hablan en la televisión, que es cursi, y todas las canciones son iguales. Hablo del amor verdadero, capaz de despertar a una durmiente eterna con un beso.

Corcobado dejó atrás el asunto creativo para adentrarse en temas políticos y económicos en España, que a su sentir “ha afectado de gran manera; en esta época, los artistas hemos tenido que reducir gastos, hemos pasado frío y hambre; hemos pensado en desaparecer.

En España hay una especie de desprecio hacia la cultura, que es terrible, desde que gobierna el Partido Popular. No creo en los políticos ni de derecha ni de izquierda, ni de ningún lugar. Creo en el autogobierno y la autodisciplina desde niño. No me gustan los políticos.

Pero Javier Corcobado no los desestima: “La presencia política es tan abrumadora y opresiva en el mundo que es lamentable. Creo que tengo la misión de hacer algo. En mi reciente disco hay canciones del estado actual del mundo y de los culpables de que esté tan mal. Es necesario que los artistas tomen las riendas y digan las verdades como son, y que estén con la gente que sufre.

Lo que está haciendo el presidente de Estados Unidos me parece abyecto y deleznable, sólo provoca la desigualdad y terror. No quiero hablar más al respecto, pero sí utilizo mis armas, la música y la poesía, que pueden cambiar el mundo, aunque no es cosa de un solo artista, sino de mucha gente.