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Su papá hizo una casita de lámina para salvarlos del fuego en Tultepec

Daniela Montero y sus dos hijos, quienes sufrieron quemaduras en la explosión de Tultepec, esperan el alta de Luis Ángel, quien los protegió del fuego. Foto Yazmín Ortega Cortés

Ángeles Cruz Martínez

“Flaco, así me llamo… bueno, así me dice mi mamá siempre” dice Daniel y sonríe al tiempo que voltea hacia la puerta de acceso a la unidad de quemados del Hospital de Traumatología Magdalena de las Salinas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde su papá, Luis Ángel, está internado.

“No me han dejado verlo… dicen que sólo entran familiares y ¡yo soy su familiar!”, afirma el pequeño. Daniel, de siete años, y su hermano Christopher, de cuatro, resultaron con quemaduras a causa de la explosión en el mercado de cohetes en Tultepec, estado de México, el pasado 20 de diciembre.

Sólo recuerdan que su papá les hizo una casita de lámina, los cubrió y él se quedó afuera, ya no podía entrar con nosotros, explica Daniel, quien hoy cumple siete años. Su mamá le prometió que tendrá su fiesta cuando su papá salga del hospital.

Luis Ángel sigue en recuperación. Fernando Luján, jefe del servicio, comentó que repusieron la totalidad de la piel del brazo derecho. En los próximos días realizarán un nuevo lavado quirúrgico en la zona dañada y de continuar como hasta ahora, sin complicaciones, el paciente podría ser dado de alta en una semana, indicó.

Las quemaduras que sufrió fueron graves y pusieron en riesgo su vida. Aun ahora se podría presentar una infección y dañar los injertos de piel que le colocaron en los brazos. Pero Luis Ángel se siente bien. Lo que quiere es irse a casa.

Los dos niños están totalmente repuestos. Juegan, corren y bromean como si nada les hubiera pasado. Sólo las cicatrices que ambos tienen en el abdomen y las piernas dan cuenta del accidente. En la cabeza de Daniel también hay algunas señas del fuego, pero ellos lo toman con naturalidad y sin problemas se levantan la camisa y el pantalón para mostrar las zonas donde se quemaron.

Los dos niños también fueron atendidos en el IMSS. Christopher estuvo unos días en Magdalena de las Salinas y luego fue trasladado al Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional Siglo XXI, donde ya se encontraba Daniel.

Ya están con su mamá, Daniela, quien todavía convalece de la quemadura que sufrió en la mano derecha. Ella fue atendida en el Hospital de Tultitlán del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste) y luego la trasladaron al Centro Médico Nacional 20 de Noviembre. Es derechohabiente por ser trabajadora de la UNAM.

Los cuatro estaban en el mercado de cohetes. Acompañaban a unos amigos de Luis Ángel y llevaban unos 10 minutos ahí cuando se encendió la pirotecnia. Las cosas empezaron a volar y a prenderse, recuerda Daniela. Ella tomó a uno de los niños y Luis Ángel al otro. Corrieron, pero no avanzaron mucho. El fuego se los impidió.

Daniela dice que una piedra le golpeó la cabeza y cayó. Ya no me pude levantar y Luis se llevó a los niños. Regresó por mí y nos llevó a un lugar donde nos cubrió con la lámina. Luego llegó la ayuda de bomberos y protección civil. Ahí los separaron.

El pasado 4 de enero a ella la dieron de alta y apenas hace unos días pudo visitar a su esposo, con quien se casó hace 2 años. Se hizo cargo de mis hijos para todo, y se nota. Daniel y Christopher extienden los brazos todo lo que pueden para expresar cuánto extrañan a su papá.