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Recuperan dos cuerpos abrazados entre los escombros de Escocia y Edimburgo

Militares y civiles trabajan sobre los restos del edifico que se derrumbó en Gabriel Mancera y Escocia, donde seis personas han sido rescatadas con vida. Foto Marco Peláez

Blanche Petrich

Día cinco en las calles de Gabriel Mancera, Escocia y Edimburgo. Finalmente, luego de más de 80 horas de búsquedas estériles en las ruinas de dos edificios que se colapsaron a una distancia de 50 metros cada uno, Escocia 4 y Edimburgo 4, los rescatistas lograron extraer de las losas y comprimidos dos cuerpos fuertemente abrazados, cerca de las ocho de la noche. Uno es una mujer. Otro aún no se determina. Los familiares de Blanca Estela Montes de Oca son convocados para acudir de inmediato al Servicio Médico Forense (Semefo).

Otra novedad: las autoridades facilitan por primera vez una lista de las personas sin vida que sacaron el martes y hasta la madrugada del miércoles. Son 10: un masculino de 35 años aproximadamente, robusto, playera café; otro, 30 años, camisa blanca y pants rojo con azul, complexión mediana; dos femeninos de 25 a 30 años, una de ellas obesa; un masculino de 30 años, delgado, con barba; una femenina con pantalón verde floreado; otra de 30 años con vestido azul y babero negro; un masculino de 30 años con playera blanca y botas CAT, delgado. Plenamente identificados: César Díaz Castro, Obed Alvarado, Marta Negrete.

También hay una lista oficial de personas que faltan: Anayelli Juárez, Juan Pablo Irigoyen, una señora anciana, Bertita, y su cuidadora, Yadira.

Las familias de las víctimas que todavía están atrapadas libran una batalla sorda contra la desesperación. Saben que bajo las losas comprimidas, que apenas se han movido en esta semana de rescates, hay cuatro femeninas. Pero también se busca a un masculino. Un joven. Ni rastros de él, aunque sí de su perrito.

Se aferran a la promesa que les hizo el vicealmirante José Tomás Tress, quien transmitiendo la orden del presidente Peña Nieto, les asegura que no entrará la maquinaria pesada a arrasar con los restos de las edificaciones en ruinas hasta haber sacado a todas las personas que, de acuerdo con los registros, estarían entre los escombros.

Cristina Hernández, madre de una muchacha atrapada en los escombros de un edificio de departamentos de seis pisos, no deja de preguntarse: ¿Por qué dejaron de trabajar en los rescates el miércoles y el jueves? ¿Por qué pierden el tiempo de esa manera, si a nosotros, las familias, cada minuto nos parece una eternidad en la angustia?. Su hija Anayelli Juárez Hernández, de 17 años, trabajaba en el servicio del quinto piso, departamento 11. En el derrumbe, según informan los responsables de los trabajos de rescate, se han detectado dos femeninos, sin vida, a unos metros el uno del otro. Uno con la ropa que describe Cristina. Otro con pantalón negro y camiseta dorada o amarilla.

Personal de servicio, los muertos

Pero Cristina, que fue la esposa del conserje del edificio, Cirilo Juárez, y vivió ahí durante seis años, baraja otras posibilidades: Yo conozco a Anayelli. Ella es muy nerviosa y no se quedó en el quinto. O el derrumbe la agarró en el tercer piso o logró salir, corrió hacia Edimburgo y ahí se le cayó encima el otro edificio. Desde el primer día un muchacho, rescatista civil, me dijo que vieron a una muchacha delgadita ahí atrapada, en un hueco. Le pedí que fuera a decirle que no se preocupara, que su mamá está aquí esperándola. Y sí, se regresó a decirle.

Varios testimonios dan cuen-ta de otra realidad en los edificios colapsados en la colonia Del Valle y algunas zonas más de clase media. A la hora del sismo, había mucho personal de servicio trabajando en los inmuebles, mientras los dueños o inquilinos estaban fuera, en sus escuelas o trabajos.

Ayer por la tarde hubo una nueva suspensión de la operación de rescate que coordina la Secretaría de la Marina. Se supo que un despacho de abogados interpuso un amparo a nombre de familiares de víctimas de varios inmuebles destruidos para impedir que, en cumplimiento del protocolo de rescates internacionalmente reconocido, se dieran por concluidas las labores de personas vivas una vez pasadas las 72 horas, e ingresara con maquinaria pesada de demolición. Nuevamente, horas preciosas se perdieron mientras la Consejería Jurídica de la Ciudad de México atendía la gestión y se persuadía a los abogados a desistirse del amparo, que en redes sociales fue manejado como un rumor, cuando fue un hecho cierto. Pudo haber habido buena intención de los juristas, reconoce un familiar. Pero lo hicieron mal, sin consultar con las familias involucradas.