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Respaldan miles de ciudadanos desarme unilateral de ETA

Multitudinaria manifestación en en Baiona, una pequeña localidad del País Vasco francés. Foto Afp

Armando G. Tejeda, corresponsal

Madrid. Unas horas después de que la organización armada vasca Euskadi Ta Askatasuna (ETA, País Vasco y Libertad) entregó los datos de la localización de sus arsenales -en los que había más de tres toneladas de explosivos, 120 armas de grueso calibre y miles de detonadores y material para construir artefactos explosivos-, decenas de miles de personas se manifestaron en la localidad vasco-francesa de Baiona para respaldar la medida adoptada por el grupo armado de forma unilateral.

La mayoría de los manifestantes eran simpatizantes o militantes de la llamada “izquierda abertzale”, afín a las tesis independentistas de ETA desde hace décadas y que ahora, después de un largo proceso de debate y reflexión, han decidido apostar definitivamente por las vías pacíficas para lograr sus objetivos políticos, que siguen siendo la autodeterminación del País Vasco y la secesión del Estado español para la construcción de un nuevo Estado en el que estén todas las provincias vascas, incluida la francesa (Iparralde).

El principal acto popular al “desarme” de ETA se llevó a cabo en Baiona, una pequeña localidad del País Vasco francés, situado a sólo 40 kilómetros de la frontera con el Estado español. Ahí, decenas de miles de personas -más de 40 mil, según los organizadores- se concentraron a lo largo del pueblo para apoyar a ETA en su decisión unilateral de desarme y, al mismo tiempo, para celebrar que la región entra en la senda definitiva de la paz.

Con lo que se pretende sepultar para siempre el uso de la violencia con fines políticos y, al mismo tiempo, que se siga defendiendo la reivindicación de la independencia y la soberanía pero desde las vías estrictamente pacíficas.

Los manifestantes también respaldaron a ETA y a los agentes políticos y sociales que han participado en el proceso de paz en al menos dos peticiones concretas por parte del grupo armado: la reagrupación de los presos vascos a cárceles de la región, para que, los que no puedan ser liberados por cuestiones humanitarias o en función de la propia legislación española, cumplan el resto de su condena cerca de sus familias.

Y, la segunda, que todos los presos enfermos gravemente sean liberados lo antes posible para que puedan vivir el resto de sus días fuera de prisión. Hasta el momento tanto el gobierno francés como el español han respondido con sendas negativas a la solicitud de ETA de sentarse a negociar.

“El desarme ayuda a la paz, pero el desarme no es la paz, se trata de un proceso más complejo”, aseguraron en representación de los llamados “artesanos de la paz”, Mixel Berhokoirigoiny Michel Tubiana, que añadieron que “este es un acto de confianza, que trae seguridad, pero que va más allá, porque demuestra inteligencia, que se ubica por encima de la fuerza. Nada será igual a partir de hoy, después de romper los muros de Madrid y París. El desarme es algo positivo. Todo el mundo debería alegrarse. Tenemos que aprender a convivir juntos, luchar contra la guerra, contra el deseo de venganza”.

Después intervino el sacerdote Harold Good, que ha sido una de las personalidades que ha ejercido como testigo de la entrega de las coordenadas con los arsenales, y que advirtió que, como conocedor en primera persona de las consecuencias de un conflicto como el de Irlanda del Norte, “no será fácil hacer la paz”, especialmente con el recuerdo de los que han perdido la vida.

Sin embargo, ha reiterado un mensaje que ya transmitía en el conflicto irlandés: que cada arma inutilizada implicaba una víctima menos.

En la protesta también se insistió en varias demandas, entre ellas el cumplimiento de la legislación penitenciaria, el acercamiento de los represaliados y la excarcelación de enfermos y aquellos que han cumplido las tres cuartas partes de la condena.

“Llegados aquí sentimos que, en adelante, será más difícil, quizás imposible, seguir apelando al pueblo y a sus gentes para no construir la paz. De Aiete resta algo importante, que los gobiernos de España y Francia acepten hablar y ser hablados, para tratar de lo que nos han dejado tantos años de violencias. Hay sociedad, hay agentes, hay electos e instituciones legitimadas y hay comunidad internacional dispuesta a facilitar el diálogo que nos acerque a una paz justa y duradera”, remataron.