José Rosario Valles
Casi cerrado durante 16 fechas, el grifo de las emociones se abrió por completo el sábado, en la última jornada del Torneo Clausura 2017 del futbol mexicano, cuando se definieron el descenso y los calificados a la liguilla.
Eliminados en un minuto, vivos al siguiente, fueron dos horas de estar en vilo con cinco partidos donde los goles caían en una portería y se sufrían o celebraban en otro estadio. Con Morelia llevando al alarido a su afición en Monterrey y a la de la Águilas en el Azteca.
Ya el juego dominical entre Santos y Toluca puso a todos en su lugar en la lista de los equipos que aún tienen torneo: Tijuana, Monterrey, Guadalajara, Toluca, Santos, Atlas, Tigres y Monarcas.
Dos “clásicos”, norteño y tapatío. Ningún equipo capitalino en los cuartos de final. América, eliminado por un pelo; Cruz Azul y Pumas, despedidos con más anticipación.
El líder Xolos enfrentará al resucitado Morelia, Rayados con sus contragolpes hará frente al campeón Tigres, ambos contundentes, los dos poderosos; Rojiblancos contra Rojinegros augura un duelo de vértigo; Diablos frente a Santos, parejos como el 2-2 con el que cerraron el torneo.
Que los dirigidos por el Piojo Herrera merecen ser campeones porque fueron el cuadro más regular; que mejor Monarcas para que complete la hazaña; o Chivas, así habrá más mexicanos contentos; o los Zorros, porque ya les toca; o cualquiera de los otros, por la razón que sea.
Los ocho han sido campeones, los ocho quieren, los ocho sueñan, al fin que el sistema de competencia lo permite.
Lo que sí es que suele coronarse no el equipo que hizo más puntos en las 17 jornadas, aunque le pese a Tijuana, sino el que llega con inercia ganadora; ese sería Tigres, aunque le pese a Rayados.
Cuando menos el entretenimiento para quienes gustamos del balompié está garantizado. Porque es liguilla, porque son partidos en que los equipos no se guardan nada… porque es futbol.





