La escasez de recursos de los opositores y la ferocidad con que los cuerpos de seguridad vienen actuando para impedir el paso a las marchas y disolverlas han obligado a los protestantes a aguzar el ingenio.

Primero fueron las bombas de pintura y ahora se convoca en redes sociales al uso de los cocteles puputov, o bombas de excremento, que habrían hecho su debut el fin de semana en una refriega en la ciudad de Los Teques, capital del Estado de Miranda, a pocos kilómetros de Caracas. En el enfrentamiento, según el relato que se hizo viral en pocas horas, una docena de agentes de la Guardia Nacional fue blanco de un ataque con detritus. Antes de retirarse del lugar, algunos efectivos habrían vomitado de asco. 

Aún si el episodio forma parte de la leyenda urbana, bastó para encender en las redes sociales el intercambio de fórmulas para preparar esos artefactos, básicamente, una mezcla de agua y heces envasada en frascos de vidrio. Mensajes colgados en Whatsapp daban instrucciones precisas para elaborarlo.

Con información de El País

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