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Valladolid. Geraldine Chaplin es pura vitalidad. La actriz, que hoy recibe la Espiga de Honor en la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), asegura que a sus 71 años sigue “en la lucha” y que más que los personajes le interesan “los buenos directores”.

Chaplin (Santa Mónica, 1944) comparece ante la prensa vistiendo chaleco naranja, gafas rosas y una camiseta de Spiderman. ¿Y esa aficción por el superhéroe? Se debe a que Tom Holland, uno de los actores de “Lo imposible” (Juan Antonio Bayona) -en la que también ella participó- ha hecho una película sobre el famoso hombre-araña, explica.

Hija del célebre Charles Chaplin, la actriz asegura que cree en la suerte. “He nacido con una suerte increíble, he tenido suerte toda mi vida”, afirma con su constante sonrisa.

También cree en el destino, que le trajo al España a principios de los años 60 para rodar  Doctor Zhivago (David Lean). “Eran 14 meses de rodaje y nunca hice las maletas. Había acumulado tanta porquería y no sabía a dónde ir que me quedé. Esto es el destino, de repente maletas y porquerías que no te caben en ningún sitio y dices, ¿dónde voy?”, dice haciendo gala de su sentido del humor.

Entre 1967 y 1979 protagonizó nueve películas del director español Carlos Saura, con quien además tuvo una relación, entre ellas Cría cuervos o Mamá cumple cien años. Tras unos años de ausencia en el cine español, volvió con en 1998 con Finisterre (Xavier Villaverde) y después rodó con directores como Pedro Almodóvar (Hable con ella, 2000) o Juan Antonio Bayona (El orfanato, Un monstruo viene a verme).

Asegura que le gustaría repetir con casi todos los cineastas con los que ha trabajado, aunque se queja entre risas de que Almódovar todavía no le ha llamado otra vez. De entre los más jóvenes, tiene claro que quiere repetir con el barcelonés Carlos Marques-Marcet (10.000 km).

“Lo hemos pasado muy bien y tengo la impresión trabajando con él de que va a ser una cosa muy excepcional y muy bonita”, cuenta. Hasta él le llevó su hija Oona, también actriz y conocida por su papel de Talisa Stark en “Juego de Tronos”. “Mi hija me saca trabajo. Estaba rodando con Carlos Marques-Marcet, necesitaban una madre y ella dijo: ‘tengo una madre que puede hacerlo'”.

A pesar de haber hecho casi siempre papeles dramáticos, la hija de Charlot asegura que lo que más le gusta es comedia. “Es lo más difícil. Es la única forma de apreciar lo terrible y maravilloso que es el mundo y lo grande que es la vida”, cuenta. “He hecho cosas dramáticas quizás porque empecé con Doctor Zhivago, en la que era la pobre cornuda, y después he hecho muchas, hasta Carlos Saura que me dio solterona neuroasténica”.

Nunca ha estado interesada en dirigir, ya que le gusta “ser dirigida”, ni tampoco en la producción, de la que no sabe nada. “Sólo tengo una cosa que sé hacer, que es ser actriz”. En teatro tuvo una breve experiencia en los años 60 en Broadway con La loba. Después vino a España, tuvo y hijos y renunció al escenario, ya que por su acento tendría que haber actuado en otros países durante giras de seis meses. “Últimamente me han propuesto y ya no tengo valentía”, confiesa.

Pero frente a las cámaras no piensa en absoluto en dejar su profesión. “Yo sigo en la lucha, soy un animal moribundo pero sigo en la lucha y espero hacer mucho más”. Cada personaje es una persona distinta y si bien ella ha encarnado a unos 150, piensa que hay muchos más en el mundo.

De su célebre padre asegura que “es único”. “Se entiende porque entra por el corazón, por la mente, te hace crecer y pensar. Y es modernísimo, hay que ver todas sus películas otra vez, yo las he visto cientos de veces y siempre me toca”.

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