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Rusia bombardeó Ucrania con más de 300 drones y misiles balísticos y de crucero en su último ataque nocturno a la red eléctrica ucrania, afirmó este martes el presidente, Volodymir Zelensky.
El ataque dejó sin calefacción a más de 5 mil 600 edificios de apartamentos en la capital, dijo el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko. Casi 80 por ciento de los edificios afectados habían recuperado recientemente su suministro de calefacción después de un gran bombardeo ruso el 9 de enero que sumió a miles de personas en un apagón de varios días, expresó.
Ucrania está soportando uno de sus inviernos más fríos en años, con temperaturas en Kiev de -20 grados Celsius.
Al mismo tiempo, Rusia ha intensificado sus ataques aéreos sobre el suministro eléctrico con el objetivo de dejar a los ucranios sin calefacción y agua corriente y desgastar su resistencia casi cuatro años después de que Moscú lanzó su invasión a gran escala el 24 de febrero de 2022.
Mientras tanto, las autoridades ucranias tratan de mantener el impulso de las conversaciones de paz lideradas por Estados Unidos. Un equipo negociador ucranio llegó a Estados Unidos el sábado. Su tarea principal era transmitir cómo los implacables ataques rusos están socavando la diplomacia, según Zelensky.
El líder ucranio dijo la semana pasada que la delegación también intentaría finalizar con los funcionarios estaounidenses documentos para un acuerdo de paz propuesto que se relacionan con garantías de seguridad de posguerra y recuperación económica. Si los funcionarios estadunidenses aprueban las propuestas, Estados Unidos y Ucrania podrían firmar los documentos en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, esta semana, señaló.
El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, dijo este martes que el enviado presidencial Kirill Dimitriev planea reunirse con algunos representantes estadunidenses en Davos.
Se negó a nombrar a los funcionarios con los que Dimitriev se reuniría, pero informes de los medios dijeron que incluirían al enviado estadunidense Steve Witkoff y al yerno del presidente estadunidense Donald Trump, Jared Kushner.
El ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, dijo que su país necesita asistencia urgente y sanciones adicionales a Rusia para hacer que Moscú cambie de rumbo.
El jefe de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas, Volker Türk, afirmó que estaba indignado por los repetidos ataques a gran escala contra la infraestructura energética de Ucrania, que afectan especialmente a los niños, las personas mayores y las personas con discapacidades.
Los ataques “solo pueden describirse como crueles”, señaló en Ginebra. “Deben detenerse. Atacar a civiles e infraestructura civil es una clara violación de las reglas de la guerra”.
Varias subestaciones eléctricas que proporcionan energía vital para la seguridad nuclear en Ucrania se vieron afectadas, dijo Rafael Mariano Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica.
El comando de la fuerza aérea de Ucrania dijo que 27 misiles y 315 drones fueron derribados o bloqueados, mientras que cinco misiles y 24 drones impactaron en 11 ubicaciones.
El Ministerio de Defensa ruso afirmó que sus fuerzas apuntaron a instalaciones militares e industriales ucranianas, así como a infraestructura energética y de transporte utilizada por las fuerzas armadas ucranianas.
Los ataques constantes han presionado las defensas antiaéreas de Ucrania y, según Zelensky, algunos sistemas recientemente se quedaron sin municiones antes de que llegara un nuevo envío.
La lucha también es costosa: la munición de defensa antiaérea que Ucrania utilizó contra los misiles rusos durante la noche costó alrededor de 80 millones de euros (93 millones de dólares), aseveró Zelensky.
Las defensas antiaéreas ucranias están adoptando un nuevo enfoque, con el nombramiento de un nuevo subcomandante de la Fuerza Aérea, Pavlo Yelizarov, según Zelensky.
“Este sistema será transformado”, afirmó el lunes por la noche, sin proporcionar detalles.
Ucrania depende de sofisticados sistemas de defensa antiaérea producidos por países occidentales, especialmente Estados Unidos, para frustrar los ataques de misiles y drones de Rusia.





