Ernesto Martínez Elorriaga

El múltiple homicidio de la familia de traductores de la lengua de señas mexicana, y su hija menor, tiene orígenes en lazos familiares con el presunto homicida, el cual fue detenido en Morelos, el pasado 24 de enero. En conferencia de prensa, tras condenar el horrendo homicidio, en el que las víctimas fueron asesinadas y calcinadas posteriormente, Alfredo Ramírez Bedolla reconoció el trabajo de inteligencia realizado por la Fiscalía General de Michoacán y la Secretaría de Seguridad Pública.

El mandatario reiteró su condena por el “crimen muy horroroso” de la familia conformada por Víctor, Anayeli y su hija Megan, de 12 años, quienes se desempeñaban como intérpretes de la lengua de señas mexicana, y adelantó que, de acuerdo con las investigaciones que lleva la Fiscalía General del Estado de Michoacán (FGE), el detenido por este hecho el pasado sábado 24 de enero no actuó solo, por lo que se espera otra o más detenciones.

Felicitó a la Fiscalía General del Estado, a la Secretaría de Seguridad Pública, a la Guardia Civil, “porque de inmediato se montó un operativo sobre todo de inteligencia, que permitió pronto dar con el responsable, uno de los posibles responsables”.

El mandatario estatal destacó que la Fiscalía, que encabeza Carlos Torres Piña, trabaja arduamente para dar con otra u otras detenciones que, se sabe, no actuó solo esta persona, quien resultó ser familiar de una de las víctimas. Recordó que el detenido ya fue presentado ante un juez y se le amplió el término constitucional, por lo que la próxima audiencia se aplazó hasta el día 30 de enero.

El titular del Ejecutivo estatal adelantó que la posible causa de este multihomicidio fue por un tema familiar, pero este martes se darán a conocer más detalles en conferencia de prensa sobre temas de seguridad. Fuentes no oficiales indican que el homicida detenido, es familiar directo de Víctor Manuel “N”, una de las víctimas del homicidio de la familia de traductores de la lengua de señas mexicana y de su hija Megan de 12 años. Trascendió que se trató de un crimen de envidia y odio, donde pudo estar de por medio una herencia familiar.

A Víctor, su esposa, Anayelí “H”, y su hija Megan, se les vio por última vez el pasado 15 de enero, y dos días después los restos fueron localizados en la tenencia de Ucareo, municipio de Zinapécuaro, en las inmediaciones de la autopista Occidente, entre Zinapécuaro y Maravatío.

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