Alia Lira Hartmann
En la recta final de la Berlinale que concluye el próximo domingo 22, un drama de gran impacto donde nuevamente el papel principal esta cargo de un menor, en este caso una niña de 8 años en el papel de Josephine (Mason Reeves), se presentó en la sección de competencia generando en el público un impacto emocional que lo obliga a reflexionar sobre la protección a los menores cuando han de testificar ante la justicia y la impartición de la misma ante casos de violación.
Josephine es una producción norteamericana de la cineasta norteamericana-brasileña, Beth de Araújo quien comentó en conferencia de prensa que fue su propia experiencia de vida lo que inspiró en parte el guion. La cinta sigue a Josephine, una niña de ocho años cuya infancia da un vuelco irreversible cuando corriendo por un parque cercano a su casa en San Francisco con su padre, interpretado por Channing Tatum, en algún breve momento se separa de él en un camino paralelo y es testigo de una violación brutal. A partir de ese momento, el film se adentra en la psique de la protagonista para explorar, diseccionando con todo detalle el mundo interior de la pequeña, cómo esta experiencia traumática transforma su percepción del mundo y de quienes la rodean.
Cámara centrada en el rostro de la pequeña
La actriz infantil, Mason Reeves, en su debut, demuestra un talento histriónico extraordinario. La cámara sigue de manera muy cercana los ojos de Josephine, transmitiendo en su mirada una mezcla de confusión, miedo y el desconcierto que la niña experimenta tras el suceso. El espectador siente adentrarse en la mente de la protagonista lo cual se convierte en una experiencia de empática perplejidad.
A diferencia de muchas películas que tocan temas de violencia sexual, la escena clave está presentada con enorme precaución lo cual permite generar una reflexión más amplia y profunda sobre la vulnerabilidad, la justicia y la inocencia perdida.
El enfoque también se extiende a los padres de Josephine, interpretados por Channing Tatum y Gemma Chan, quienes encarnan dos reacciones distintas ante el trauma: mientras el padre oscila entre la necesidad de proteger y la incapacidad de explicar lo inexplicable, la madre intenta encontrar palabras y estrategias que ayuden a su hija a enfrentar lo ocurrido. Esta dinámica familiar —marcada por la impotencia, el amor, el miedo y la confusión— es una de las líneas más poderosas del film, pues subraya cómo la trauma infantil no solo afecta a la víctima, sino también a quienes intentan sostenerla.
No contribuir al silencio, pide la directora Araújo
La directora quien también es responsable del guion en parte autobiográfico, ha señalado en la Berlinale que la película también busca generar una discusión sobre la responsabilidad social y la falta de rendición de cuentas hacia los perpetradores de violencia sexual, señalando que ese silencio contribuye al sufrimiento de las víctimas.
Josephine recibió el premio del Jurado y de Audiencia en el festival de Sundance en 2026, destacándose no solo por sus premios sino también por la reacción emocional fuerte de los espectadores y críticos, quienes la calificaron de audaz, profundamente humana y difícil de olvidar, opinión que comparte la crítica y el público alemán.





