Por Elio Henríquez, corresponsal
San Cristóbal de Las Casas, Chis. El obispo de Saltillo, Coahuila, Raúl Vera López, afirmó que “nadie está obligado” a participar en la iniciativa que él y otras personas y grupos impulsan para convocar a un nuevo constituyente en México, porque “lo que estamos buscando es una Nación libre y soberana”.
Al pedirle su opinión en torno a la postura del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que el mes pasado se deslindó de dicha iniciativa, respondió: “Que se sepa que nadie viene a la fuerza ni estamos imponiendo nada, es un proceso ciudadano que tenemos que asumir todos los que queramos con plena libertad”.
-¿Va a seguir su camino este proceso de convocar a un nuevo constituyente?
-¡Por amor de Dios. No más eso faltaba! Es que en muchas partes de México hay una esperanza y en el imaginario social hay una fuerza de que tenemos que cambiar las cosas, y ante la posibilidad que yo expresé a través de mi diálogo con Bernardo Barranco, que se llamó El evangelio Social del obispo Raúl Vera, hubo gente que vino a mí y dijo que está de acuerdo en lo que dije de que se necesita un proceso de una constituyente ciudadana. Punto.
Agregó: “Luego he hablado también de que el modelo tiene que ser un diálogo con la ciudadanía como ya se vivió en los diálogos de San Andrés (entre el gobierno federal y el EZLN); esto fue público, no lo estoy inventando, y los resultados, aunque no se pusieron en la Constitución debido al tipo de gobierno que todavía no cambia, hay un patrimonio bellísimo. ¡Por amor de Dios!”.
Los resultados de ese diálogo, continuó, siguen “archivados pero son ejemplo de cómo es posible con la voz ciudadana llegar a esto. Además, ha cambiado el proceso histórico de México: ahora el país está igual que como estuvo Chiapas en aquel tiempo” de los diálogos de San Andrés, en 1995 y 1996.
“Hoy en México las injusticias son escandalosas y las violaciones sistemáticas a derechos humanos. Abarca muchas cosas. Eso es lo que puedo decir”.
Vera López aseveró que “yo jamás he querido invadir sus proyectos (del EZLN); sólo hice referencia de que cuando quieren ellos hablar de justicia y democracia y se niega el gobierno a seguir en el proceso de diálogo –yo estaba en ese entonces (como obispo coadjutor) en la diócesis de San Cristóbal-, en ese momento pensamos por supuesto que está claro, el problema no está aquí sino en la articulación de la Nación”.
Abundó: “Yo recuerdo que en un momento dado, en aquel tiempo, se escuchó la voz (de los zapatistas) de que teníamos que hacer un proceso de reforma, pero ahora no estamos hablando de reforma sino de un nuevo proceso que nos lleve a un nuevo pacto social. Punto.
“Pero eso ni resta ni quita, y yo encantado, son mis hermanos (los zapatistas); viví aquí todo un proceso de crecimiento en el proceso de paz que llevaba la diócesis cuando estuve aquí y mi respeto profundo por la identidad de su lucha, su trabajo y la difusión de los valores que siguen haciendo a través de la Escuelita”.
El también presidente del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), aclaró que el hecho de que el EZLN se haya deslindado de la iniciativa que él y otras personas impulsan, “no quiere decir que yo no seguiré apreciando todo el trabajo que ha hecho (el EZLN); es un fundamento grande en la historia del país lo que nos ha dado la rebelión que inmediatamente se convirtió en un diálogo por la paz y todo lo que hicimos por vencer la guerra de baja intensidad y la paramilitarización… de ninguna manera… yo, encantado de la vida, y son mis hermanos, no tengo ningún problema”.





