The Independent
El ex entrenador del Liverpool, Jürgen Klopp, se sumó a los pedidos de dimisión de Gianni Infantino por el escándalo de Folarin Balogun en el Mundial.
Balogun fue expulsado en un partido de Estados Unidos contra Bosnia y Herzegovina, pero se le permitió jugar la derrota de los coanfitriones ante Bélgica en octavos de final después de que su sanción fuera suspendida por un comité disciplinario de la FIFA.
La decisión se produjo tras una intervención personal de Trump, quien, alardeando, llamó a Infantino para pedirle una “revisión” de la sanción impuesta al delantero.
Trump e Infantino mantienen una larga amistad; el primero recibió el primer “Premio de la Paz de la FIFA” en diciembre, durante el sorteo del Mundial.
Su aparente injerencia política provocó una fuerte reprimenda en el mundo del futbol, y Klopp es uno de sus críticos más acérrimos.
“Este es nuestro deporte, no el de ellos”, dijo Klopp, quien está cerca de ser nombrado nuevo director técnico de Alemania. “Si Donald Trump y Gianni Infantino realmente resolvieron esto entre ellos, es una locura; pone todo en tela de juicio”.
El ex delantero de Inglaterra, Gary Lineker, sugirió que el director técnico de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, debería haber considerado dejar a Balogun fuera de su equipo en la derrota por 4-1 ante Bélgica.
“Obviamente, hay que reconocer el gran mérito de Bélgica”, dijo Lineker en el podcast The Rest is Football.
“No dejaron que esa decisión les afectara y trajeron de vuelta a Balogun. Y pensé en ese momento que habría sido una buena jugada tanto para Balogun como para Mauricio Pochettino decir: ‘En realidad, no creo que eso sea correcto para el futbol, para la integridad del juego, para la integridad del deporte’. Y me pregunto si no les habría convenido más decir: ‘En realidad, lo vamos a dejar fuera de todos modos’”.
Infantino también fue condenado por su predecesor, Joseph Blatter, quien fue destituido en 2015 tras recibir una sanción de ocho años sin poder ejercer ningún cargo en el futbol, y por la UEFA, que rige este deporte en Europa.
Mientras tanto, el presidente de la FIFA se enfrentó a pedidos de dimisión por parte de políticos británicos, así como de David Bernstein, ex presidente de la Federación Inglesa de Futbol.
“Esto atenta contra una de las mayores virtudes del futbol: la aplicación mundial de normas y reglamentos”, declaró Bernstein, un destacado crítico de Blatter durante su mandato.
Ed Davey, líder de los Liberal Demócratas, fue enfático al afirmar que “Infantino debe irse”. Y añadió: “no importa dónde se celebre, la Copa del Mundo pertenece a los aficionados, no a gánsteres como Trump”.
Infantino es presidente de la FIFA desde 2016. Fue relegido dos veces sin oposición para el cargo y a principios de este año confirmó su intención de presentarse de nuevo para otro mandato de cuatro años en 2027.





