Cristina Gómez Lima
A una semana del descarrilamiento de un tren de Ferromex que vertió químicos en la frontera de Sonora; en sesión de Cabildo, los regidores del Ayuntamiento de Naco exigieron que se esclarezcan las dimensiones del daño provocado por el derrame de más de 70 mil litros de hidrosulfuro de sodio, luego de que autoridades federales confirmaron que Ferromex, filial de Grupo México, será la responsable de remediar las afectaciones ambientales derivadas del accidente.
Durante la sesión de Cabildo, el alcalde Lorenzo Villegas Vázquez presentó un informe sobre la respuesta desplegada por el Ayuntamiento desde las primeras horas de la contingencia y posteriormente abrió el espacio para que los integrantes del cabildo fijaran su postura. Ahí los regidores coincidieron en respaldar las acciones emprendidas por el presidente municipal, aunque consideraron indispensable que el municipio esté atento a la información técnica que proporcionan las autoridades responsables de la investigación.
Señalaron que si bien es importante evitar generar alarma entre la población, también resulta necesario no descartar posibles afectaciones hasta contar con todos los dictámenes oficiales, ya que las consecuencias del derrame podrían extenderse más allá de la salud de las personas e impactar también al medio ambiente, la actividad económica y otros sectores del municipio.
Asimismo, plantearon que una vez concluidas las investigaciones deberán deslindarse las responsabilidades correspondientes y que este accidente sirva para obligar a Grupo México a fortalecer sus protocolos de transporte, mejorar las condiciones de las vías ferroviarias y reforzar las medidas de seguridad para impedir que un incidente similar pueda derivar en un daño irreversible.
Al rendir su informe, el alcalde explicó que tras recibir el reporte del accidente se activaron de inmediato los protocolos de emergencia establecidos para este tipo de contingencias. Indicó que Protección Civil Municipal fue la primera autoridad en responder.
Villegas Vázquez detalló que las labores de atención enfrentaron complicaciones por las condiciones meteorológicas registradas ese fin de semana. Añadió que las lluvias provocaron caminos intransitables, lodo y arroyos crecidos que dificultaron el acceso al sitio del descarrilamiento, localizado aproximadamente a cuatro kilómetros del punto donde podían ingresar los vehículos de emergencia.
El descarrilamiento ocurrió cuando un tren de carga de Ferromex salió de las vías en las inmediaciones del ejido Cuauhtémoc, provocando el derrame del compuesto químico utilizado en procesos industriales y mineros. Desde entonces, autoridades ambientales y de protección civil mantienen las evaluaciones para determinar el impacto sobre el suelo, el cauce del arroyo y los posibles efectos a mediano y largo plazo.





