Alberto Aceves
Ciudad de México. Hay algo de este América que obliga a sus aficionados a hablar en voz baja, a mirar el calendario de la Liga Mx con prudencia, como si hubieran perdido la costumbre de reclamar el liderato. El cambio no ocurrió de la noche a la mañana, pero sus efectos son visibles.
La restructuración administrativa trajo consigo números fríos en las finanzas, un vestuario que dejó de llenarse de figuras internacionales para abrir paso a jóvenes de fuerzas básicas, capaces de resolver partidos sufridos como el de este domingo ante Santos (3-0) en el Estadio Banorte.
La afición americanista desempolva todavía el recuerdo de aquellas campañas aplastantes, en las que el equipo avanzaba como una aplanadora y era el candidato indiscutible a levantar la copa. Las Águilas de Guillermo Almada, sin embargo, ya no inspiran ese temor que imponían cuando los rivales cruzaban el túnel hacia la cancha del Azteca. En su juego hoy hay una idea más austera que espectacular: líneas juntas, asociaciones, un sacrificio en el que nadie tiene derecho a caminar sobre el campo.
El gol de Henry Martín, a centro de Dagoberto Espinoza en la primera jugada del partido (2), dibujó las nuevas bases de Almada. El capitán finalizó de cabeza una construcción de varios pases alrededor del área. Pero esa sobriedad, que ha garantizado siete puntos en tres fechas de la Liga, no ha sido capaz de desatar esa marea amarilla y ruidosa que solía desbordar las calles alrededor del coloso de Santa Úrsula.
Cientos de americanistas terminaron impacientes el primer tiempo, pidiéndole a sus jugadores que “pongan huevos” tras salvarse de al menos tres ataques de Santos de forma milagrosa.
Una doble atajada del portero, Rodolfo Cota, convertido en figura ante los remates de Ezequiel Bullaude y Eduardo Aguirre, rescató al América de los silbidos que ya bajaban desde la parte alta de la tribuna. Los Guerreros caminaron por un terreno desconocido.
Sin puntos y hundidos en el último lugar del torneo, compitieron como si no hubiera diferencia de nivel: el último lance salvador de Cota, a mano cambiada y muy cerca del ángulo, puso en entredicho el favoritismo de los locales para el complemento. Almada esperó de sus titulares una respuesta, pero encontró solución hasta el ingreso de Brian Rodríguez.
El uruguayo, de regreso en una convocatoria por primera vez al superar un esguince de rodilla, firmó el 2-0 en su primera intervención por la banda izquierda. Los defensores Mauricio Cuevas y Franco Pardo salieron a cerrarle el paso, pero el Rayito enganchó hacia la derecha y definió por un lado de Carlos Acevedo (89). Aunque el América aún no sea el monstruo voraz que devoraba la Liga sin despeinarse, su jerarquía individual aún marca diferencia en momentos de apremio.
El técnico de Santos, Renato Paiva, reclamó un codazo en la construcción del segundo tanto americanista, pero el árbitro, Víctor Cáceres, no sólo descartó la falta, sino que también expulsó al portugués por indisciplina. Sobre la recta final y ya con un rival desmoronado, el juvenil Alejandro Cárdenas sentenció el marcador con un tiro raso que se le escurrió de las manos a Acevedo (90).





