Fabiola Palapa Quijas

Autoridades universitarias informaron que concluyó la segunda etapa de rehabilitación integral de la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario tras 180 días de trabajo continuo, con una intervención de mil 250 metros cuadrados, 35 por ciento de los 4 mil 560 metros cuadrados que conforman el conjunto, centrada en infraestructura, servicios y confort, sin alterar la acústica del auditorio principal, considerado uno de los mejores de Latinoamérica.

El proyecto, impulsado por la Dirección General de Obras y Conservación a petición de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Dirección de Música a finales de 2024, fue aprobado por el Comité de Análisis de Intervenciones y el Comité de Catalogación Artística de la UNAM.

Así lo explicaron este martes el arquitecto Fernando Tepichín y Gonzalo Guerrero, director de Obras y Conservación de la UNAM, quienes detallaron que la sala recibe más de 400 mil visitantes al año y actualmente alberga tres orquestas: la permanente, que es la Ofunam; la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata y, por temporadas y conciertos puntuales, la Sinfónica de Minería, lo que exigió replantear espacios y logística por su programación.

Sobre el proyecto, la coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, Rosa Beltrán, comentó: “hemos conseguido el sueño de rehabilitar nuestra maravillosa sala Nezahualcóyotl. Tras 50 años de existencia, necesitaba este trabajo que se hizo a fondo”.

Puntualizó que la Nezahualcóyotl “es la segunda sala más importante de América Latina, la joya de la corona para muchos músicos, y teníamos que responder también a las necesidades que se presentaron en los planos desde el origen. Es un trabajo de rehabilitación, respetaron absolutamente todas las características de este espacio”.

Luego de los trabajos, la reapertura será este 26 y 27 de septiembre con el estreno mundial de Fanfarria volcánica de la compositora Gabriela Ortiz, a cargo de la Orquesta Filarmónica de la UNAM (Ofunam), como ya había sido anunciado en estas páginas.

El arquitecto Fernando Tepichín, director de proyectos de la Dirección de Obras y Conservación, detalló que en el sótano se rehabilitó la sala de ensayos de 125 metros cuadrados. “Se renovó por completo la infraestructura hidrosanitaria, eléctrica y de telecomunicaciones, y se instaló una ambientación acústica para replicar las condiciones de reverberancia y absorción de la sala principal.”

Sin contaminación sonora

Todos los camerinos fueron intervenidos con mejoramiento acústico para que el pasillo perimetral funcione como colchón sonoro y evite la contaminación acústica hacia la sala durante el movimiento tras bambalinas.

El arquitecto comentó que en el escenario se sustituyó la duela por maderas durables, se restauró la carpintería, se limpiaron y restauraron los difusores acústicos y la nube difusora de acrílicos suspendida sobre el escenario; además se modernizó por completo la iluminación escénica, que construye los ambientes del foro, con nueva infraestructura eléctrica y de control, lo que representa un ahorro de energía de alrededor de 50 por ciento.

Sobre los servicios para el público, se informó que se renovaron integralmente los dos núcleos sanitarios principales, sótano y mezzanine, las cuatro barras de alimentos con materiales nacionales de bajo mantenimiento como mármol de Puebla y Santo Tomás, y se hizo un diagnóstico y sustitución progresiva de luminarias en vestíbulos.

También se rehabilitaron los elementos de madera tipo marimba, los pisos y escaleras de mármol fueron pulidos, se restauraron las 50 puertas de cedro, que cumplen función acústica, y los candelabros originales.

Además, se habilitaron 34 espacios para personas con discapacidad y se renovaron 800 butacas de planta baja con nueva iluminación de cortesía en escaleras y pasillos. El sistema original de climatización, de diseño emblemático, fue restituido por especialistas.

Van por el Edificio de Orquestas en tercera etapa

Se adelantó que como parte de la tercera fase, que concluirá en septiembre de 2027, se interviene el Edificio de Orquestas, un espacio de mil 435 metros cuadrados distribuidos en cuatro niveles.

“Tras una revisión estructural, se confirmó la viabilidad de crecer un nivel para albergar las oficinas de operación. Los dos niveles intermedios se renovarán como vestidores y pequeñas salas de ensayo. El acervo de partituras, hoy disperso, se concentrará en el sótano en condiciones adecuadas de conservación. El edificio contará además con un nuevo elevador”, explicó el arquitecto.

El director general de Obras y Conservación precisó que ese nivel de transparencia sonora de la sala es el que obligó a conservar con rigor extremo la afinación original, concebida por los máximos expertos en acústica en su momento.

“La historia del conjunto cultural consigna esa búsqueda de excelencia, y uno de los principales desafíos de la obra fue no alterarla. Hasta los platos que están encima del escenario contribuyen a la afinación y la acústica.”

La tesorera del Patronato Universitario, Guadalupe Mateos, informó que para este proyecto se aprobó un presupuesto de 153 millones de pesos.

El ingeniero Mario Alberto Ugalde, Director de Conservación de la Dirección de Obras y Conservación de la UNAM, precisó que el espacio con mayor intervención fue la sala de ensayos y es una de las inversiones más altas de la segunda etapa, con un costo aproximado de 18 millones de pesos.

La otra inversión más costosa fue la iluminación escénica especializada. Se sustituyó por completo el cableado, más de 20 kilómetros de cable, y se instalaron alrededor de 190 luminarias, además de la ampliación del Edificio de Orquestas con un nivel adicional.

Al final, el arquitecto Fernando Tepichín recordó que el recinto está inspirado en la Filarmónica de Berlín y, a diferencia de las grandes salas de conciertos que empezaron a diseñarse a principios del siglo XX, México sólo tenía salas de ópera como Bellas Artes o el Teatro Juárez.

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