Merry MacMasters
La artista y poeta Carmina Hernández (1961-2026), alumna de Gilberto Aceves Navarro, falleció ayer en la Ciudad de México, dieron a conocer sus amigos en redes sociales.
Se identificaba como xilógrafa y padecía parálisis cerebral; no obstante, eso no fue impedimento para que desarrollara una carrera artística de más de tres décadas.
María del Carmen Hernández Covarrubias estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, hoy Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue becaria del Fonca para Jóvenes Creadores en 1995-1996; luego, jurado de becas en el área de gráfica en el periodo 2014-2015. Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
Entre sus exposiciones destacan: Celando la veta del deseo, en el Museo de la Ciudad de México (2000); Poesía de lo cotidiano, en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca-IAGO (2005); Los vientos me llevan, en la estación Centro Médico del Metro, como parte del programa El Museo Fuera del Museo, del Museo Universitario del Chopo (2006); Bosque, en la Casa de Francia y en el Museo del Palacio, Oaxaca (2010); Estar y silencio, en el Museo Ex Convento de Tepoztlán (2012), y De la piel al universo y La ciudad en la piel, en el IAGO (2013).
Hace un lustro, Hernández presentó 59 obras, entre xilografías, libros de artista y bordados, cuyo tema principal era la exploración del cuerpo humano en diferentes soportes, con el título El gesto y la huella, en el Museo Nacional de la Estampa. Emilio Payán, entonces director del recinto, expresó al respecto: “ver sus placas y sus impresiones es verla a ella: bailarines, clavadistas, corazones ahuecados, aves en el cielo, troncos y paisajes. Ella dibuja el viento con la mancha y el accidente, ama lo que hace, narra con versos lo que percibe”.
Entrevistada por La Jornada, Hernández señaló que el nombre de la exhibición “se debe a que lo siento un trabajo muy primario, hecho con el cuerpo, mi cuerpo, tal cual es. Siempre he creído que la xilografía es un acto de sacar, de descubrir, no de poner ni de ocultar. Es como una huella, el contacto con la vida. ¿Por qué el gesto? En estas últimas series complemento mis xilografías con un dibujo gestual en tinta china, espontáneo, libre y gozoso” (La Jornada, 25/8/21). También presentó la monumental instalación Entre mis corazones, realizada de 1998 a 2000.
Para la curadora de El gesto y la huella, Ana Carolina Abad, las obras de Hernández “son como sus hijas y, al mismo tiempo, reflejo de su personalidad, resultado de un proceso de creación pausado, sin prisas, y de una reflexión más próxima a la meditación”.
En cuanto a su técnica, a diferencia de los grabadores tradicionales que realizan una placa e imprimen copias originales idénticas, cada una de las obras de Carmina Hernández era única. Grababa pequeñas placas de madera con las que “jugaba” al momento de la impresión y lograba diferentes composiciones. El hilo conductor son elementos que se repiten o el color de la tinta china con la que los interviene.
Hernández era, además, facilitadora de los Talleres de Sensibilización Lugar Común de lo Diferente, que promovían la inclusión plena de las personas con discapacidad desde la perspectiva de los derechos humanos. Los realizaba desde hace 20 años con diversos grupos, sobre todo en comunidades indígenas y rurales. En 2010 creó una guía para facilitadoras Lugar común de lo diferente, cuya publicación fue apoyada por el DIF. Durante años tuvo a su cargo el módulo de Creatividad desde la Diversidad, en el diplomado de la creatividad de la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Xochimilco.







