Armando G. Tejeda, corresponsal
Madrid. Más de 20 mil personas marcharon este jueves en señal de duelo en Madrid por el fallecimiento de Maricarmen Abascal, la octagenaria que fue desahuciada de su casa el pasado 23 de septiembre y que se ha convertido en el símbolo de resistencia del movimiento contra la especulación en la vivienda.
La protesta transcurrió por el centro de la capital española, desde la Puerta del Sol, epicentro de la indignación por los lanzamientos, hasta las puertas de la que fue la casa de Maricarmen, en el barrio del Retiro.
Según la delegación del gobierno en Madrid, la manifestación congregó a “20 mil personas”, que gritaron sin cesas consignas como “Maricarmen vive, la lucha continua”, “Es un asesinato” o gritos contra la derecha, como“Ayuso, racista, estás en nuestra lista” o “Ayuso, Almeida, váyanse a la mierda”, en alusión a Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez Almeida, presidenta de la Comunidad de Madrid y alcalde de la ciudad, respectivamente.
Duelo en la Puerta del Sol
Al final de marcha, decenas de personas rindieron un homenaje a Maricarmen en el árbol de enfrente de la que fue su casa y levantaron un altar con veladoras y flores, además de mensajes escritos de puño y letra en los que se comprometen a seguir la lucha y a mantener viva su memoria.
En la acampada de la Puerta del Sol, entre las casas de campaña, los jóvenes activistas también erigieron dos pequeños altares en homenaje a Maricarmen, también con flores, veladoras y mensajes de duelo, de aliento, de acompañamiento en la lucha y de esperanza.
“El desahucio de Maricarmen y su muerte es un ejemplo más de que los barrios se están desintegrando porque la vivienda se ha convertido en un negocio sin escrúpulos para que vengan, como están viniendo, los mexicanos ricos a comprar edificios enteros, a echar a la gente mayor de sus casas y a convertirlos en pisos turísticos o a especular con ellos”.
Así lo denunció a La Jornada Alicia, una madrileña jubilada que cada día baja desde su casa con comida preparada por ella misma para entregársela a los jóvenes que protestan en la Puerta del Sol.
Un joven que se cubrió la cara para mantener el anonimato ante el temor a ataques de grupos de extrema derecha y neonazis relató que “cuando nos enteremos de su muerte sentimos impotencia y rabia. Así que vamos a intentar que bajo ningún concepto se repita esta situación porque someter a una persona tan mayor a ese nivel de estrés y con un desenlace que nadie queríamos, porque al final ha muerto sin casa, en un hospital sola, con incertidumbre, miedo y cansancio. Y eso no es una muerte digna”.
Alicia, de 25 años y con un trabajo precario, relató que cuando conoció la noticia sintió “mucha tristeza y rabia porque al final es una muestra de lo que pasa cuando haces negocio con la vivienda. No sólo es Maricarmen, también es Olga que se suicidó en Barcelona cuando estaba en el hospital y casi delante de sus dos hijos. Por eso nosotros seguiremos aquí, en su memoria pero también porque vamos a luchar por nuestro futuro, tal y como ella nos enseñó. Y no vamos a claudicar”.
Historia de Maricarmen confronta a políticos
En el terreno de la política, el líder de la oposición y del derechista Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, acusó al presidente del gobierno, el socialista Pedro Sánchez de intentar “manipular” a la sociedad con el fallecimiento de Maricarmen: “Se cree capaz de manipular a todos y no lo vamos a permitir: No vamos permitir un intento de manipulación emocional a los españoles. No va a colar”.
Horas antes, los grupos municipales madrileños del PP y la extrema derecha de Vox no se levantaron durante el minuto de silencio que dedicó el bloque de la izquierda a Maricarmen. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, justificó: “no vamos a dar ni un paso atrás, ni vamos a agachar la cabeza, ni vamos a pedirles perdón. Vamos a ganarles donde hay que ganar en democracia, que es en las urnas, que es donde habla el pueblo. No es una persona que ha sufrido un desahucio, es una estrategia electoral y un señuelo para tratar de permanecer en el poder”.
En la Asamblea de la Comunidad de Madrid tse enfrentaron Díaz Ayuso y la oposición: “Maricarmen no se iba a morir igual”, afirmó la socialista Mar Espinar, quien señaló “la codicia de los fondos buitre”. Y Ayuso reviró: “Maricarmen responsabilizó a Pedro Sánchez. ¿La ley es socialista pero la culpa es de Ayuso?”.
A continuación, Manuela Bergerot, de Más Madrid, recriminó a Ayuso haberse burlado de Maricarmen: “Hay que lavarse la boca para hablar de Maricarmen y le advierto que no habrá paz en las calles de Madrid frente al acoso inmobiliario”.
Además todavía resuenan algunos de los insultos que le dedicaron a Maricarmen dirigentes de la derecha y la extrema derecha desde su irrupción pública, como cuando le llamaron “Morocarmen” (en alusión despectiva a la palabra moro), también le llamaron “puta sinvergüenza” y la han “acusado” de “jugar al bingo”.
El líder de Vox en Cataluña, Ignacio Garriga, aseguró en un pleno parlamentario que “si Maricarmen fuera Morocarmen ya hubiera tenido una vivienda”.
El concejal del PP de Vivienda de Benalmádena, en Andalucía, José Luis Bergillos, sigo durante un debate cuando Maricarmen estaba hospitalizada que “es una puta sinvergüenza”.
El periodista Vito Quiles, que forma parte del medio de comunicación fundado por Javier Negre y que se dedica a expandir bulos, afirmó en sus redes hoy mismo: “Están tan enfermos que son capaces de haberla asesinado ellos y culpar a la derecha para evitar perder el poder el 29N”.
El eurodiputado de Vox, Hermann Tertsch fue en la misma línea y hasta pidió una autopsia.
Durante las dos semanas que Maricarmen se convirtió en símbolo del movimiento proliferaron reportajes en medios conservadores sobre su supuesta vida cotidiana y su carácter, uno de ellos, publicado en El Español relata que sus “vecinos” les contaron que se pasaba “las tardes en el bingo”, que “tenía malas formas” en su trato personal y que hasta “dejaba a deber sus compras” en el mercado.







