Federico Anaya Gallardo

Dice un chiste popular que, sobre la lápida del paranoide se inscribió el siguiente epitafio: “¿Ya ven que sí me estaban persiguiendo?” La racionalidad y la razonabilidad nos obligan a estar alertas contra las Teorías de Conspiración, pero también es cierto que en política existen las conspiraciones. Y las noticias de unas (las teorías alucinadas) y de otras (las conspiraciones reales) aparecen entremezcladas. Para eso debemos, querida lectora, estar muy atentos. Dudar de todo, pero sistemáticamente. Verificar las fuentes antes de aceptarlas (si nos gustan) o de rechazarlas (si es que nos disgustan).

De las tres entregas sobre el Hondurasgate que nos regaló Diario Red y Valeria Duarte Galleguillos en abril-mayo próximos pasados, la más indigesta y repugnante fue la última. En ella escuchamos a los ultraderechistas catrachos —dirigidos por el expresidente Juan Orlando Hernández Alvarado— conspirar para destituir a Marlon Ochoa Martínez (n.1991). Ochoa Martínez —con poco más de 30 años— fue parte del gabinete de Xiomara Castro Sarmiento al principio de su gobierno. Primero como titular del Servicio de Administración de Rentas (el SAT catracho) y luego como Secretario de Finanzas. En este cargo, Ochoa presentó denuncias contra la corrupción de Hernández Alvarado. En 2024, Ochoa fue designado por el Congreso como parte del Consejo Nacional Electoral (CNE). Y allí el joven político denunció la injerencia estadunidense en la elección de 2026 y nuevas tramas corruptas del expresidente Hernández.

Permítanme, lectores y lectoras, detenerme un poco para caracterizar el gobierno de Xiomara Castro Sarmiento en el contexto latinoamericano de hoy.

Ella no era solamente la primera mujer en ocupar la Presidencia de aquel país centroamericano, sino la primera presidenta de izquierda luego de trece años de dominio de las derechas luego del golpe de Estado de 2009 en contra de José Manuel Zelaya Rosales —marido de Castro.

En otra ocasión te haré, querida lectora, una lectura más detallada de la evolución política hondureña. Por hoy sólo apunto que el calificativo “izquierda” para las administraciones Zelaya Rosales (2006-2009) y Castro Sarmiento (2022-2026) es exacto porque ambos mandatarios se sumaron a la llamada Ola Rosa latinoamericana que inició en 1999 con el triunfo de Hugo Chávez en Venezuela.

Llamarle “ola” al advenimiento de potentes izquierdas electorales en nuestro subcontinente es más o menos correcto. Pero ya que estamos en estilo oceanográfico, acaso fuera mejor llamarle Marea Roja al fenómeno —recordando que en nuestro planeta las mareas son fenómenos periódicos. Y así como la marea alta es seguida por la marea baja, la marea roja de la nueva izquierda latinoamericana se eleva alternada con su contraria: esa marea baja —blanca, reaccionaria— que protege a las élites conservadoras y oligárquicas en todas las Américas.

(Porque, esto que digo aplica también para la América colonizada por anglos y franceses. Y si no, pregúntenle, hic et nunc, a los viejos Sanders, Newsons y Pritzkers o a los jóvenes Mamdanis, Al-Sayeds y Talaricos.)

Un día, cuando mis compañeras y compañeros en las mesas de análisis de Sinsonte en Canal Red América Latina desesperaban ante la actual racha de derrotas electorales de las izquierdas en Argentina, Chile, Bolivia, Perú y Colombia; se me ocurrió señalar que A DIFERENCIA de la Era de las Dictaduras (1960-1980), en esta ocasión las derechas (y también las ultraderechas) han llegado al poder por la vía electoral. La diferencia no es menor. Estamos ante la marea baja de un ciclo que debe repetirse de modo permanente. Pero ese ciclo sólo será permanente en tanto que permanezca el régimen constitucional de nuestras repúblicas. (Por eso hacia dentro de EU la tiranía trumpista es tan peligrosa.)

Aquí, por supuesto, podríamos debatir la vieja posición entre democracia burguesa —que es lo que hay en nuestras Américas— y democracia popular impuesta por una coalición triunfante de los oprimidos. Pero, siendo tan improbable un Octubre Rojo, guardemos ese debate y analicemos si la enclenque e incompleta democracia burguesa nos durará lo suficiente para que las mareas altas (rojas) y bajas (blancas) se vuelvan naturales en América Latina.

Es en este punto donde la telaraña de Fernando Cerimedo se vuelve relevante.

Notarás, querido lector, que cuando hablé de las victorias derechistas no mencioné El Salvador, Ecuador y Honduras. Hay una razón para eso. En los tres casos la derecha ha empezado a desmantelar el régimen constitucional republicano y democrático. En el primer caso, Bukele está construyendo un régimen autoritario en el que la vía electoral para llegar al poder ya no será posible. En Ecuador, Noboa ha decidido suspender el registro de cualquier vehículo electoral que use la revolución ciudadana de Correa.

Y en Honduras, un narcotraficante convicto (el expresidente Juan Orlando Hernández Alvarado) ha regresado indultado por Trump a dictarle instrucciones a su valido (el actual presidente Nasri Asfura Zablah).

Entre los “encargos” que el expresidente-narcotraficante-indultado ha hecho a sus achichincles en Tegucigalpa, como dije arriba, estaba destituir a Marlon Ochoa Martínez como consejero del CNE. La destitución ocurrió vía un Juicio Político o impeachment que se concretó el jueves 16 de abril de 2026. En las grabaciones del Hondurasgate podemos oír cómo los conspiradores discuten cuánto dinero se está dando a los legisladores para asegurar la mayoría calificada necesaria para condenar a Ochoa Martínez. Pero llega un momento en que algunos sugieren incluso matarlo.

En ese punto, no faltó quien, a derechas, dijese que lo del asesinato era una “evidente” exageración que demostraría que el Hondurasgate era una fabricación y que estaríamos ante una Teoría de Conspiración. Este argumento apelaba a la decencia común que todas las mujeres y hombres tenemos.

Marlon fue destituido y su sangre no corrió. Pero ha seguido activo denunciando los abusos y corruptelas de la Administración Asfura, así que no hay que echar en saco roto la amenaza que escuchamos.

La detención de Fernando Cerimedo en Bolivia nos demostró que las personas que se involucran en las conspiraciones de la ultraderecha latinoamericana NO comparten con nosotros esa decencia común que mencioné. Recordemos que Cerimedo mandó matar a su pareja, Nadia Beller. Los sicarios fallaron. Beller sobrevivió y —liberada de cualquier lealtad con el hombre con quien había compartido una parte de su vida— nos ha ido reportando de las actividades criminales en que su atacante ha estado involucrado en varios países latinoamericanos.

En Tolkien, Ella-Laraña (Shelob) es una cruel matriarca de una raza de arácnidos oscuros descendientes de Ungoliant. Ella-Laraña acaso sea la última de su especie, pero nos queda la duda. La oscuridad de las cavernas de la cordillera de Ephel Duáth bien podrían esconder a una prole igualmente sangrienta. Por eso escogí “telaraña” para hablarles de Cerimedo. Estamos ante un conspirador real, cruel, capaz de fabricar y difundir mentiras para destruir reputaciones. Un conspirador que no se toca el corazón para pasar al acto y derramar sangre. Pero no era el único y acaso ni siquiera el mayor de los conspiradores.

Y esto nos lo demostró el tirano Trump. Al poco que Beller dio a conocer una fotografía en que aparece Cerimedo junto a Donald Trump Jr., el Departamento de Estado anunció que había retirado la visa al Fiscal General de Estado boliviano —Roger Mariaca Montenegro— quien estaba a cargo de las investigaciones contra Cerimedo. En cuestión de horas, la policía nacional de Bolivia arrestó al Fiscal General (¡sin que hubiese una carpeta de investigación!). Al poco, el presidente Rodrigo Paz Pereira mandó al poder legislativo una ley que justificó ex-post-facto, a toro pasado, y de manera retroactiva, la destitución de Mariaca Montenegro. Anotemos a Bolivia en la lista de nuestras repúblicas en las que avanza la des-institucionalización.

¿Por qué la derecha prefiere romper el orden constitucional? Porque saben aritmética. Las y los oprimidos, Los de Abajo, son más numerosos que sus opresores. Una república democrática funcional dará siempre ventaja a las masas por sobre las élites. Por eso les disgusta tanto tener que participar en elecciones libres. Y por eso, nosotras y nosotros, a izquierdas, debemos defender nuestras precarias democracias burguesas.

¡Salud y República!

agallardof@hotmail.com

Reloj Actual - Hora Centro de México