- Bases ganan encuesta
- Excluyen a los movilizados
- ¿Por qué llegó y es sostenido Zoé?
Julio Hernández López
No parece sensato ni congruente reiniciar negociaciones de índole salarial solo con las mismas partes (dirección del Instituto Mexicano del Seguro Social -IMSS- y el comité del sindicato oficialista correspondiente), cuyos primeros arreglos han sido rotundamente rechazados por la base trabajadora movilizada, y con exclusión de los representantes de ese movimiento independiente que ganó la votación en una encuesta formal.
En rigor político, los grandes derrotados son justamente los que pretenden realizar una segunda negociación, luego que les han restregado el fracaso de la primera: Zoé Alejandro Robledo Aburto es una pieza extraña en el armado de gabinete que realizó Andrés Manuel López Obrador, luego heredado a Claudia Sheinbaum, quien lo confirmó como titular del citado instituto.
Nacido en Tuxtla Gutiérrez 47 años atrás, politólogo por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), con maestría en derecho por la UNAM y estudios complementarios en Madrid y Harvard, Robledo Aburto apuntaba para muchos ámbitos del servicio público, no para el de salud pública. Con carrera política chiapaneca (diputado local y federal y senador) el primer asomo al gabinete obradorista fue como subsecretario de Gobernación, a título de cuña operativa en el equipo de la decorativa Olga Sánchez Cordero.
Luego, Zoé Alejandro fue utilizado para cubrir otra falla en el diseño obradorista del gabinete, pues el sabidamente panista y calderonista Germán Martínez, a quien habían ofrecido inicialmente ser primer Fiscal General de la República (antes de otra pifia, la de colocar a Alejandro Gertz), había sido designado director del IMSS, cargo que botó en mayo de 2019 para ejercer, a título de opositor a la 4T, la senaduría que también le había regalado la cúpula guinda.
Nada explica la razón del nombramiento de Robledo en el Seguro Social. Acaso el febril asalto de cargos de todos niveles por paisanajes tabasqueños y chiapanecos. Zoé, ha de decirse, es hijo de Eduardo Robledo Rincón, priista de larga carrera que fue gobernador de Chiapas durante 70 días, del 8 de diciembre de 1994 al 14 de febrero de 1995, cuando hubo de dimitir ante la exigencia implacable del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que junto con otras organizaciones lo acusaban de haber llegado al puesto mediante fraude electoral y de ser incapaz de sostener la gobernabilidad de la siempre difícil entidad federativa.
El otro integrante de la mesa de negociación bis es el líder del sindicato de trabajadores del IMSS, el médico Rafael Olivos Hernández, quien en la legislatura recién pasada fue suplente de Arturo Olivares Cerda, quien ya había sido secretario general del comité nacional del citado sindicato. Otros tres ocupantes, a nombre de Morena, de diputaciones federales y comisiones relacionadas con salud y seguridad social han ocupado carteras sindicales, en un proceso evidente de cooptación de liderazgos de organizaciones de trabajadores (el SNTE, otro ejemplo, al igual que el sindicato minero y la CATEM).
Esta plantilla sindical con clara tonalidad guinda pretendió sostener contra viento y marea los acuerdos con el IMSS que no parecieron satisfactorios a la mayoría de los trabajadores, lo que quedó confirmado oficialmente en la consulta de este miércoles. El movimiento independiente de esa plantilla oficialista, al que se han acercado personajes opositores a la 4T con ofertas de ayuda, y que es muy promovido en su faceta crítica en los canales televisivos del Grupo Azteca, tiene demandas salariales pero, también, exigen que haya insumos suficientes para la atención de los derechohabientes y que haya un congreso nacional de trabajadores del IMSS previa renuncia del líder derrotado, Olivos Hernández.
En realidad, este movimiento y sus banderas deberían haber sido ganados y atraídos por la llamada 4T, pero, en un afán corporativista al estilo clásico, se prefirió ganar y atraer a los líderes sindicales ahora depreciados. ¡Hasta el próximo lunes!



