Jairo Gómez, especial para La Jornada

Bogotá. El gobierno de Colombia ordenó hoy romper con todo vestigio de cultura relacionada con la identidad plural, diversa y que exalte los valores de la paz, para privilegiar la protección del patrimonio y el arte religioso que den relieve a la familia y reafirme las diferencias biológicas entre mujeres y hombres.

En una decisión polémica, casi dictatorial, el presidente ultraderechista Abelardo de la Espriella, aseguró que con esta decisión comienza “en serio la batalla cultural en Colombia para erradicar la llamada cultura woke y el terrorismo”.

Producto de esa orden, la ministra de Cultura, Paola Holguín, tomó nota y de inmediato ordenó desmantelar las Salas de Memoria y Nación y Hacer Sociedad del Museo Nacional de todas las obras de arte relacionadas con la construcción de la paz y los aportes de las comunidades diversas y víctimas del conflicto armado.

“Nunca más la exaltación del terrorismo a través de la cultura. Hoy iniciamos una contrarrevolución cultural”, dijo el ultraderechista al cuestionar que en los museos de memoria se expongan elementos artísticos relacionados con la paz.

Objetos como los bolígrafos con que se firmó el acuerdo de paz el 26 de noviembre de 2016, el sombrero de Carlos Pizarro, líder del M-19 firmante de la paz y asesinado, y obras de arte alusivas a la paz y el conflicto fueron de inmediato retirados de los museos por orden del ministerio. Según el gobierno: “estos objetos exaltan el terrorismo”.

Cuestionan retiro de piezas sobre la paz y la diversidad

Foto museonacional.gov.co

Sumida en el ostracismo de la historia, pues su enseñanza, también por decisión institucional, fue erradicada de colegios y escuelas, Colombia enfrenta hoy una batalla cultural que, de manera dictatorial, impone De La Espriella sin auscultar o discutir con la comunidad que tipo de sociedad quiere.

“¿Quién decide que parte de nuestra historia merece ser recordada?”, se preguntó el activista y defensor de los derechos humanos y derechos de la comunidad LGBTIQ+, Manuel Velandia.

“Nos quieren regresar a un nefasto pasado lleno de violencia, irrespeto por los derechos de las comunidades y la diversidad y que costó tanta sangre lograr construir una sociedad más tolerante y respetuosa”, afirmó Velandia.

Según el ultraderechista: “Mi gobierno comienza una lucha abierta contra el ¨wokismo¨ que desconoce las diferencias biológicas entre hombres y mujeres. Ese movimiento es un cáncer para la sociedad”.

Lo paradójico es que las Salas de Memoria y Nación y Hacer Sociedad fueron pensadas y puestas en marcha en dos gobiernos de derecha: Juan Manuel Santos e Iván Duque, y no durante el gobierno de Gustavo Petro, a quien el ultraderechista De La Espriella, acusa de “haberle hecho apología al terrorismo a través de la cultura”.

Sin consulta previa, ni socialización con la academia, organizaciones culturales y movimientos de la sociedad civil, el ultraderechista Abelardo de la Espriella, comenzó su llamada “batalla cultural”; sin embargo, el debate apenas comienza y las alarmas en los diferentes sectores de la cultura se prendieron y prometen un debate a fondo.

Reloj Actual - Hora Centro de México