Omar González Morales
La obra de teatro Rosa roja es una reflexión sobre la lucha revolucionaria y la fortaleza de la activista e intelectual Rosa Luxemburgo (1871-1919), considerada una de las pensadoras más importantes del marxismo. Sin abandonar la soltura de lo cómico, las actrices Angélica Lara, Georgina Rábago, Gabriela Betancourt y Alicia Jiménez interpretan las voces de la ideóloga polaca. La obra se presentará, en breve temporada, en la sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque (CCB).
Creada y dirigida por José Luis Cruz, esta pieza dramática es un reflejo de las difíciles condiciones que padecieron las mujeres en el siglo XIX. Mediante lo cual Rosa reflexiona y repiensa el papel de la mujer en la lucha por la revolución socialista. Al centro están su lucha y su feminidad, el cariño hacia sus amigos, su sensibilidad poética y su forma de amar. Sin embargo, enfrentó un panorama absolutamente brutal debido al fuerte machismo que primaba en muchos pensadores de su época.
Durante los 90 minutos que dura la pieza, el escenario se mueve y cambia con proyecciones, se emplean títeres, pequeños juguetes y pistas musicales para ambientar el escenario. Así se reviven sus viajes a Alemania, donde aprendió sobre la socialdemocracia, y a Londres, donde escucha por primera vez los discursos que en ese momento exclamaba un joven León Trosky acompañado por Vladimir Ilich Lenin al pie de la tumba de Carlos Marx, en el cementerio de Highgate.
Su feminidad es una parte importante de esta obra, así como su vida con Leo Jogiches, con quien fundó el partido socialdemócrata de Polonia; era su esposo, su amante y su compañero, con quien vivió una existencia complicada, debido a sus constantes trabajos, su lucha política y la persecución que padecieron por ser de origen judío. Las actrices interpretan el amor, la tristeza, la soledad y el deseo por la maternidad que nunca se cumplió y que incrementó el sufrimiento de Rosa.
“Permanentemente, mis pensamientos me llevan hacia ti. Tengo que escribirte algunas palabras. ¿Qué digo, amorcito? Tú ahora no estás conmigo. Y toda mi alma está impregnada de ti. Ella te abraza. Tal vez te parezca ridículo que te escriba hasta acá, ya que no nos vemos y vivimos a 10 pasos el uno del otro. Por otro lado, sólo soy mujer. ¿Y para qué todo este romanticismo de ponerse de noche a escribirle cartas al marido?”, dice uno de los diálogos.
El 4 agosto 1914, cuando ambos denunciaron los planes de las burguesías imperialistas antes de la Primera Guerra Mundial, comenzó un asedio en su contra que derivó en su asesinato, al finalizar el conflicto bélico. Durante sus estancias en prisión, Rosa Luxemburgo intentó organizar la rebelión de las reclusas contra el capitalismo; sin embargo, entendió que las crudas condiciones y dificultades que pasaban eran un peso demasiado severo.
“Sólo podemos ser totalmente iguales y libres cuando tengamos los mismos derechos que los hombres. Sólo se puede dar en las transformaciones sociales, si no se desafía y se cuestiona la estructura del capitalismo, no habrá emancipación femenina y todo resultará en una entelequia, una simulación al servicio del patriarcado burgués”, expresan las actrices complementándose en los diálogos.
Su final es trágico. Rosa Luxemburgo es asesinada al final de la Revolución de Noviembre, durante las protestas de las clases populares contra la burguesía alemana, que había llevado a ese país a una guerra mundial que dejó millones de muertos y que, para colmo, fracasó. En aquella época, la pensadora era parte de la Liga Espartaquista, que intentó hacer un levantamiento popular. Fue secuestrada junto con su compañero de partido Karl Liebk-necht por un grupo paramilitar de extrema derecha, que la torturó y asesinó.
En la obra se le hace un funeral simbólico: pétalos de rosas rojas caen sobre su cuerpo, tapado por una sábana de igual color, mientras su voz resuena como eco. “Hoy sus palabras tienen más vigencia que nunca”, apuntó el director de la obra.
Rosa roja será escenificada de jueves a domingo hasta el 31 de octubre en la sala Xavier Villaurrutia del CCB (avenida Paseo de la Reforma y Campo Marte s/n, colonia Chapultepec Polanco, alcaldía Miguel Hidalgo). El costo del boleto es de 150 pesos.







